1º Reyes 1–2
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Capitulo 1
Ancianidad de David
El rey David era ya viejo, entrado en días, y lo cubrían de ropas pero no entraba en calor.
2Entonces sus siervos le dijeron: Que se busque para mi señor el rey una doncella para que atienda al1 rey y sea quien lo cuide; que ella se acueste en tu seno y entrará en calor mi señor el rey.
3Se buscó a una joven hermosa por toda la tierra de Israel, y hallaron a Abisag sunamitaa y la trajeron al rey.
4La joven era muy hermosa; ella cuidaba al rey y le servía, pero el rey no la conoció.
Rebelión de Adonías
5Entretanto Adonías, hijo de Haguita, se ensalzaba diciendo: Yo seré rey. Y preparó para sí carros y hombres de a caballo y cincuenta hombres que corrieran1 delante de élb.
6Su padre nunca lo había contrariado1 preguntándole: ¿Por qué has hecho esto? Era también hombre de muy hermoso parecer, y había nacido2 después de Absalóna.
7Y había consultado1 con Joab, hijo de Sarviaa, y con el sacerdote Abiatarb, que respaldaban a Adoníasc.
8Pero el sacerdote Sadoca, Benaía, hijo de Joiadab, el profeta Natánc, Simeid, Rei y los valientes que tenía Davide, no estaban con Adonías.
9Y Adonías sacrificó ovejas, bueyes y animales cebados junto a la piedra de Zohélet1, que está al lado de En-rogela; e invitó a todos sus hermanos, los hijos del rey, y a todos los hombres de Judá, siervos del rey.
10Pero no invitó al profeta Natán, ni a Benaía, ni a los valientes, ni a Salomón su hermanoa.
11Entonces Natán habló a Betsabé, madre de Salomóna, diciendo: ¿No has oído que Adonías, hijo de Haguit, se ha hecho rey y que David nuestro señor no lo sabe?
12Ahora pues, ven, voy a darte un consejoa para que salves tu vida y la vida de tu hijo Salomón.
13Ve ahora mismo1 al rey David y dile: «¿No has jurado tú, oh rey mi señor, a tu sierva, diciendo: “Ciertamente tu hijo Salomón será rey después de mí y se sentará en mi tronoa”? ¿Por qué, pues, se ha hecho rey Adonías?».
14He aquí, mientras estés aún hablando con el rey, yo entraré tras de ti y confirmaré tus palabras.
15Y Betsabé vino a ver al rey en la alcoba. El rey era muy ancianoa, y Abisag sunamita le servía1.
16Entonces Betsabé se inclinó y se postró ante el1 rey. Y el rey dijo: ¿Qué deseas?2
17Ella le respondió: Mi señor, tú juraste a tu sierva por el Señor tu Dios, diciendo: «Ciertamente tu hijo Salomón será rey después de mí y se sentará en mi tronoa».
18Y he aquí, ahora Adonías es rey; y tú, mi señor el rey, hasta ahora no lo sabes.
19Él ha sacrificado bueyes, animales cebados y ovejas en abundancia, y ha invitado a todos los hijos del reya, al sacerdote Abiatar y a Joab, jefe del ejército, pero no ha invitado a Salomón tu siervo.
20Y en cuanto a ti, mi señor el rey, los ojos de todo Israel están sobre ti, para que les hagas saber quién ha de sentarse en el trono de mi señor el rey después de él.
21Pues sucederá que en cuanto mi señor el rey duerma con sus padresa, yo y mi hijo Salomón seremos tenidos por culpables1.
22Y he aquí que mientras ella estaba aún hablando con el rey, entró el profeta Natán.
23E informaron al rey, diciendo: Aquí está el profeta Natán. Cuando este entró a la presencia del rey, se postró ante el1 rey rostro en tierra.
24Entonces Natán dijo: Mi señor el rey, ¿has dicho tú: «Adonías será rey después de mí y se sentará en mi trono»?
25Porque él ha descendido hoy y ha sacrificado bueyes, animales cebados y ovejas en abundancia, ha invitado a todos los hijos del rey, a los jefes del ejércitoa y al sacerdote Abiatar, y he aquí, están comiendo y bebiendo en su presencia, y gritan1: «¡Viva el reyb Adonías!».
26Pero ni a mí, tu siervo, ni al sacerdote Sadoc, ni a Benaía, hijo de Joiada, ni a tu siervo Salomón ha invitadoa.
27¿Ha sido hecho esto por mi señor el rey, y no has declarado a tus siervos1 quién había de sentarse en el trono de mi señor el rey después de él?
Salomón escogido por David
28Entonces el rey David respondió y dijo: Llamadme a Betsabé. Y ella entró a la presencia del rey, y se puso delante del rey.
29Y el rey juró, diciendo: Vive el Señor, que ha redimido mi vida de toda angustiaa,
30que ciertamente como te juré por el Señor, Dios de Israel, diciendo: «Tu hijo Salomón será rey después de mí, y él se sentará sobre mi trono en mi lugara», así lo haré hoy mismo.
31Betsabé se inclinó rostro en tierra, se postró ante el1 rey y dijo: Viva para siempre mi señor el rey Davida.
32Entonces el rey David dijo: Llamadme al sacerdote Sadoc, al profeta Natán y a Benaía, hijo de Joiadaa. Ellos entraron a la presencia del rey,
33y el rey les dijo: Tomad con vosotros los siervos de vuestro señora, haced montar a mi hijo Salomón en mi propia mula y bajadle a Gihónb.
34Que allí el sacerdote Sadoc y el profeta Natán lo unjan como rey sobre Israela; y tocad trompeta y decidb: «¡Viva el reyc Salomón!».
35Después subiréis tras él, y él vendrá, se sentará en mi trono y reinará en mi lugar; porque le he escogido para que sea príncipe sobre Israel y sobre Judá.
36Y Benaía, hijo de Joiada, respondió al rey y dijo: ¡Amén! Así lo diga también el Señor, el Dios de mi señor el rey.
37Como el Señor ha estado con mi señor el reya, así esté con Salomón, y haga su trono más grande que el trono de mi señor el rey Davidb.
38Entonces el sacerdote Sadoc, el profeta Natán, Benaía, hijo de Joiadaa, los cereteos y los peleteosb, descendieron e hicieron que Salomón montara en la mula del rey David, y lo llevaron a Gihónc.
39El sacerdote Sadoc tomó el cuerno de aceite de la tiendaa y ungió a Salomónb. Entonces tocaron trompeta, y todo el pueblo gritó1: ¡Viva el reyc Salomónd!
40Luego todo el pueblo subió tras él; y el pueblo tocaba flautas y se regocijaba con gran alegría, de modo que la tierra se estremecía1 con su sonido.
41Y lo oyó Adonías y todos los invitados que estaban con él cuando habían terminado de comer. Al oír Joab el sonido de la trompeta, dijo: ¿Por qué hace la ciudad tal alboroto1?
42Estaba aún hablando, cuando he aquí, llegó Jonatán, hijo del sacerdote Abiatara. Y Adonías le dijo: Entra, pues tú eres hombre valiente y traerás buenas noticiasb.
43Pero Jonatán respondió y dijo a Adonías: Al contrario. Nuestro señor el rey David ha hecho rey a Salomón.
44El rey también ha enviado con él al sacerdote Sadoc, al profeta Natán, a Benaía, hijo de Joiada, a los cereteos y a los peleteos, y ellos lo han montado en la mula del rey.
45Y el sacerdote Sadoc y el profeta Natán lo han ungido rey en Gihón, y de allí han subido gozosos y se ha alborotado la ciudada. Este es el ruido que habéis oído.
46Además, Salomón ya se ha sentado en el trono del reinoa,
47y aun los siervos del rey han ido a bendecir a nuestro señor el rey David, diciendo: «Que tu Dios haga el nombre de Salomón más célebre1 que tu nombre y su trono más grande que tu tronoa». Y el rey ha adorado en el lechob.
48El rey también ha dicho así: Bendito sea el Señor, Dios de Israel, que ha concedido que se siente hoy en mi tronoa un descendiente mío1 mientras mis ojos lo ven.
49Entonces todos los invitados de Adonías se aterrorizaron, y se levantaron y cada uno se fue por su camino.
50Adonías tuvo miedo de Salomón, y se levantó, se fue y se asió de los cuernos del altara.
51Y avisaron a Salomón, diciéndole: He aquí, Adonías tiene miedo del rey Salomón, y1 se ha asido de los cuernos del altar, diciendo: «Que el rey Salomón me jure hoy que no matará a espada a su siervo».
52Y Salomón dijo: Si es hombre digno, ni uno de sus cabellos caerá en tierraa; pero si se halla maldad en él, morirá.
53Entonces el rey Salomón envió que lo hicieran descender del altar. Y él vino y se postró ante el1 rey Salomón, y Salomón le dijo: Vete a tu casa.
Capitulo 2
Últimas palabras de David
Y acercándose los días de la muerte de Davida, dio órdenes a su hijo Salomón, diciendo:
2Yo voy por el camino de todos en la tierraa. Sé, pues, fuerteb y sé hombre.
3Guarda los mandatos del Señor tu Dios, andando en sus caminos, guardando sus estatutos, sus mandamientos, sus ordenanzas y sus testimonios, conforme a lo que está escrito en la ley de Moisésa, para que prosperesb en todo lo que hagas y dondequiera que vayas1,
4para que el Señor cumpla la promesa que me hizo1a, diciendo: «Si tus hijos guardan su caminob, andando delante de mí con fidelidad2, con todo su corazónc y con toda su alma, no te faltará3 hombre sobre el trono de Israeld».
5También sabes lo que me hizo Joab, hijo de Sarviaa, lo que hizo a los dos jefes de los ejércitos de Israel, a Abner, hijo de Ner, y a Amasab, hijo de Jeterc, a los cuales mató; también derramó1 sangre de guerra en tiempo de paz. Y puso sangre de guerra en el cinturón que le ceñía y en las sandalias que tenía en sus pies.
6Haz, pues, conforme a tu sabiduría, y no permitas que sus canas desciendan al Seol1a en paz.
7Mas muestra bondad a los hijos de Barzilai galaaditaa, y que estén entre los que comen a tu mesab; porque ellos me ayudaron1c cuando huía de tu hermano Absalón.
8Y he aquí, está contigo Simei, hijo de Gera, benjamita de Bahurima; él fue el que me maldijo con una terrible1 maldición el día que yo iba a Mahanaim. Mas cuando descendió a mi encuentro en el Jordán, le juré por el Señor, diciendo: «No te mataréb a espada».
9Pero ahora, no lo dejes sin castigo, porque eres hombre sabio; sabrás lo que debes hacer con él y harás que desciendan sus canas con sangre al Seola.
10Y durmió David con sus padres y fue sepultadoa en la ciudad de Davidb.
11Los días que David reinó sobre Israel fueron cuarenta años: siete años reinó en Hebrón, y treinta y tres años reinó en Jerusaléna.
12Salomón se sentó en el trono de David su padre y su reino se afianzó en gran maneraa.
Salomón consolida su reino
13Entonces Adonías, hijo de Haguit, vino a Betsabé, madre de Salomón; y ella le dijo: ¿Vienes en paza? Y él respondió: En paz.
14Y añadió: Tengo algo que decirte1. Y ella dijo: Habla.
15Y él dijo: Tú sabes que el reino era míoa y que todo Israel esperaba que yo fuera rey1b; pero el reino ha cambiado de manos y ha venido a ser de mi hermanoc, porque por…
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Footnotes
- 1, esté delante del
- 1, como corredores
- 1, lastimado
- 2, ella le dio a luz
- 1, sus palabras eran
- 1I.e., piedra de la serpiente
- 1, y entra
- 1, servía al rey
- 1, al
- 2, ¿Qué a ti?
- 1, pecadores
- 1, al
- 1, dicen
- 1Algunos dicen: tu siervo
- 1, al
- 1, dijo
- 1, se hendía
- 1, es el ruido de la ciudad un alboroto
- 1, mejor
- 1Así en la versión gr. (sept.); el omite: un descendiente mío
- 1, he aquí
- 1, al
- 1, que te vuelvas
- 1, su palabra que habló de mí
- 2O, verdad
- 3, diciendo: no te será cortado
- 1, hizo
- 1I.e., región de los muertos
- 1, se me acercaron
- 1O, dolorosa
- 1, palabra para ti
- 1, ponía su rostro en mí para reinar
Cross references
- aJos. 19:18; 1 Sam. 28:4
- a2 Sam. 3:4
- b2 Sam. 15:1
- a2 Sam. 3:3, 4
- a1 Crón. 11:6
- b1 Sam. 22:20, 23; 2 Sam. 20:25
- c1 Rey. 2:22
- a2 Sam. 20:25; 1 Crón. 16:39
- b2 Sam. 8:18
- c2 Sam. 12:1
- d1 Rey. 4:18
- e2 Sam. 23:8–39
- aJos. 15:7; 18:16; 2 Sam. 17:17
- a2 Sam. 12:24
- a2 Sam. 12:24
- aProv. 15:22
- a1 Rey. 1:30; 1 Crón. 22:9–13
- a1 Rey. 1:1
- a1 Rey. 1:13
- a1 Rey. 1:9
- aDeut. 31:16; 2 Sam. 7:12; 1 Rey. 2:10
- a1 Rey. 1:9
- b1 Sam. 10:24
- a1 Rey. 1:8, 10
- a2 Sam. 4:9
- a1 Rey. 1:13, 17
- aDan. 2:4; 3:9
- a1 Rey. 1:8
- a2 Sam. 20:6, 7
- b2 Crón. 32:30; 33:14
- a1 Sam. 10:1; 16:3, 12; 2 Sam. 5:3; 1 Rey. 19:16; 2 Rey. 9:3
- b2 Sam. 15:10
- c1 Rey. 1:25
- aJos. 1:5, 17; 1 Sam. 20:13
- b1 Rey. 1:47
- a1 Rey. 1:8
- b2 Sam. 8:18
- c1 Rey. 1:33
- aEx. 30:23–32; Sal. 89:20
- b1 Crón. 29:22
- c1 Sam. 10:24
- d1 Rey. 1:34
- a2 Sam. 15:27, 36; 17:17
- b2 Sam. 18:27
- a1 Rey. 1:40
- a1 Crón. 29:23
- a1 Rey. 1:37
- bGén. 47:31
- a2 Sam. 7:12; 1 Rey. 3:6
- aEx. 27:2; 30:10; 1 Rey. 2:28
- a1 Sam. 14:45; 2 Sam. 14:11; Hech. 27:34
- aGén. 47:29; Deut. 31:14
- aJos. 23:14
- bDeut. 31:7, 23; Jos. 1:6, 7
- aDeut. 17:18–20
- b1 Crón. 22:12, 13
- a2 Sam. 7:25
- bSal. 132:12
- c2 Rey. 20:3
- d2 Sam. 7:12, 13; 1 Rey. 8:25; 9:5
- a2 Sam. 2:13, 18
- b2 Sam. 20:10
- c2 Sam. 3:27; 1 Rey. 2:32
- a1 Rey. 2:9
- a2 Sam. 19:31–38
- b2 Sam. 9:7, 10
- c2 Sam. 17:27–29
- a2 Sam. 16:5–8
- b2 Sam. 19:18–23
- a1 Rey. 2:6
- aHech. 2:29; 13:36
- b2 Sam. 5:7; 1 Rey. 3:1
- a2 Sam. 5:4, 5; 1 Crón. 3:4; 29:26, 27
- a1 Crón. 29:23; 2 Crón. 1:1
- a1 Sam. 16:4
- a2 Sam. 3:3, 4; 1 Rey. 2:22
- b1 Rey. 1:5–25
- c1 Rey. 1:38–50
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