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Proverbios 25–29

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Capitulo 25

Comparaciones y lecciones morales

También estos son proverbios de Salomóna, que transcribieron los hombres de Ezequías, rey de Judá:

2Es gloria de Dios encubrir una cosaa,

pero la gloria de los reyes es investigar un asuntob.

3Como la altura de los cielos y la profundidad de la tierra,

así es el corazón de los reyes, inescrutable.

4Quita la escoria de la plataa,

y saldrá un vaso para el orfebreb;

5quita al malo de delante del reya,

y su trono se afianzará en la justiciab.

6No hagas ostentación ante el rey,

y no te pongas en el lugar de los grandes;

7porque es mejor que te digan: Sube acá,

a que te humillen delante del príncipe

a quien tus ojos han vistoa.

8No te apresures a litigara;

pues1 ¿qué harás al final,

cuando tu prójimo te avergüence?

9Discute tu caso con tu prójimoa

y no descubras el secreto de otrob,

10no sea que te reproche el que lo oiga

y tu mala fama no se acabe1.

11Como manzanas de oro en engastes de plata

es la palabra dicha a su tiempoa.

12Como pendiente1 de oroa y adorno de oro finob

es el sabio que reprende al oído atentoc.

13Como frescura de nieve en tiempo1 de la siega

es el mensajero fiela para los que lo envían,

porque refresca el alma de sus señores.

14Como las nubes y el viento sin lluviaa

es el hombre que se jacta falsamente de sus dones1b.

15Con la mucha paciencia1 se persuade al príncipe,

y la lengua suave quebranta los huesosa.

16¿Has hallado miela? Come sólo lo que necesites1,

no sea que te hartes y la vomites.

17No frecuente tu pie la casa de tu vecino,

no sea que él se hastíe de ti y te aborrezca.

18Como maza y espadaa y aguda saetab

es el hombre que levanta falso testimonio contra su prójimoc.

19Como diente malo y pie que resbala

es la confianza en el hombre pérfidoa en tiempo de angustia.

20Como el que se quita la ropa en día de frío, o como el vinagre sobre la soda1,

es el que canta canciones a un corazón afligido2.

21Si tu enemigo1 tiene hambre, dale de comer pan,

y si tiene sed, dale de beber aguaa;

22porque así amontonarás1 brasas sobre su cabeza,

y el Señor te recompensaráa.

23El viento del norte trae la lluvia,

y la lengua murmuradora1, el semblante airadoa.

24Mejor es vivir en un rincón del terrado

que en una casa con mujer rencillosa1a.

25Como agua fría para el alma sedienta,

así son las buenas nuevas de una tierra lejanaa.

26Como manantial hollado y pozo contaminado1a

es el justo que cede ante el impío.

27No es bueno comer mucha miel,

ni el buscar la propia gloria es gloriaa.

28Como ciudad invadida y sin murallasa

es el hombre que no domina su espíritub.

Capitulo 26

Como nieve en el verano y como lluvia en la siegaa,

así la honra no es apropiada para el neciob.

2Como el gorrión en su vagar y la golondrina en su vueloa

así la maldición no viene sin causab.

3El látigo es para el caballo, la brida para el asnoa,

y la vara para la espalda de los neciosb.

4No respondas al necio de acuerdo con su necedada,

para que no seas tú también como él.

5Responde al necio según su necedada,

para que no sea sabio ante sus propios ojosb.

6Se corta los pies y bebe violencia

el que envía recado por mano de necio.

7Como las piernas que penden del lisiado,

así es el proverbio en boca de los necios.

8Como el que ata1 la piedra a la honda

así es el que da honor al necio.

9Como espino que se clava1 en la mano de un borracho,

tal es el proverbio en boca de los necios.

10Como arquero que a todos hiere,

así es el que toma a sueldo al necio o a1 los que pasan.

11Como perro que vuelve a su vómitoa

es el necio que repite su1 necedadb.

12¿Has visto a un hombre que se tiene por sabio1a?

Más esperanza hay para el necio que para élb.

13El perezoso dicea: Hay un león en el camino;

hay un león en medio de la plaza.

14Como la puerta gira sobre sus goznes,

así da vueltas el perezoso en su camaa.

15El perezoso mete la mano en el platoa,

pero se fatiga de llevársela a la boca.

16El perezoso es más sabio ante sus propios ojos

que siete que den una respuesta discreta1a.

17Como el que toma un perro por las orejas,

así es el que pasa y se entremete1 en contienda que no es suyaa.

18Como el enloquecido que lanza

teas encendidasa, flechas y muerte,

19así es el hombre que engaña a su prójimoa,

y dice: ¿Acaso no estaba yo bromeandob?

20Por falta de leña se apaga el fuego,

y donde no hay chismosoa, se calma la contiendab.

21Como carbón para las brasas y leña para el fuego,

así es el hombre rencilloso para encender contiendasa.

22Las palabras del chismoso son como bocados deliciosos,

y penetran hasta el fondo de las entrañas1a.

23Como vasija de barro revestida de escoria de plataa,

así son los labios ardientes y el corazón perverso.

24El que odia, disimula con sus labiosa,

mas en su corazón1 acumula engañob.

25Cuando su voz sea agradable, no lo creas,

pues hay siete abominaciones en su corazóna.

26Aunque su odio se cubra con engañoa,

su perversidad será descubierta en la asambleab.

27El que cava un hoyo caerá en éla,

y el que hace rodar una piedra, sobre él volverá.

28La lengua mentirosa odia a los que oprime1,

y la boca lisonjera causa ruinaa.

Capitulo 27

No te jactes del día de mañanaa,

porque no sabes qué traerá el díab.

2Que te alabe el extraño, y no tu boca;

el forastero, y no tus labiosa.

3Pesada es la piedra y pesada la arena,

pero la provocación del necio es más pesada que ambas.

4Cruel es el furor e inundación la ira;

pero ¿quién se mantendrá ante los celosa?

5Mejor es la reprensión francaa

que el amor encubierto.

6Fieles son las heridas del amigoa,

pero engañosos1 los besos del enemigo2b.

7El hombre1 saciado aborrece2 la miel,

pero para el hombre1 hambriento todo lo amargo es dulce.

8Como pájaro que vaga lejos de su nidoa,

así es el hombre que vaga lejos de su hogar1b.

9El ungüentoa y el perfume alegran el corazón,

y dulce para su amigo es el consejo del hombre1.

10No abandones a tu amigoa ni al amigo de tu padreb,

ni vayas a la casa de tu hermano el día de tu infortunio.

Mejor es un vecino cerca que un hermano lejos.

11Sé sabio, hijo mío, y alegra mi corazóna,

para que yo responda al que me afrentab.

12El hombre prudente ve el mal y se esconde,

los simples siguen adelante y pagan las consecuencias.

13Tómale la ropa al que1 sale fiador del extraño;

y tómale prenda por la mujer desconocida2a.

14Al que muy de mañana bendice a su amigo en alta voz,

le será contado como una maldicióna.

15Gotera continua en día de lluvia

y mujer rencillosa, son semejantesa;

16el que trata de contenerla1 refrena2 al viento,

y recoge3 aceite con su mano derecha.

17El hierro con hierro se afila,

y un hombre aguza a otro1.

18El que cuida la higuera comerá su frutoa,

y el que atiende a su señor será honradob.

19Como el agua refleja el rostro1,

así el corazón del hombre refleja al hombre.

20El Seol1 y el Abadón2a nunca se sacianb;

tampoco se sacian los ojos del hombrec.

21El crisol es para la plata y el horno para el oroa,

y al hombre se le prueba por la alabanza que recibeb.

22Aunque machaques con el mazo al necio en un mortero entre el grano molido,

no se apartará de él su necedada.

23Conoce bien la condición1 de tus rebaños,

y presta atención2 a tu ganadoa;

24porque las riquezas no son eternas,

ni perdurará la corona por todas las generacionesa.

25Cuando la hierba desaparece se ve el retoño,

y se recogen las hierbas de los montesa;

26los corderos darán para tu vestido,

y las cabras para el precio de un campo;

27y habrá suficiente leche de cabra para tu alimento,

para el alimento de tu casa,

y sustento para tus doncellas.

Capitulo 28

Proverbios antitéticos

El impío huye sin que nadie lo persigaa,

mas los justos están confiados como un león.

2Por la transgresión de la tierra, muchos son sus príncipesa;

pero por el hombre entendido y de conocimiento permanece estable1b.

3El pobre que oprime a los humildesa

es como lluvia torrencial que no deja1 pan.

4Los que abandonan la ley alaban a los impíosa,

pero los que guardan la ley luchan contra ellosb.

5Los hombres malvados no entienden de justicia1a,

mas los que buscan al Señor lo entienden todob.

6Mejor es el pobre que anda en su integridada,

que el que es torcido1, aunque sea rico.

7Él que guarda la ley es hijo entendido,

pero el que es compañero de glotonesa avergüenza a su padre.

8Él que aumenta su riqueza por interés y usuraa,

la recoge para el que se apiada de los pobresb.

9Al que aparta su oído para no oír la ley,

su oración también es abominacióna.

10Él que extravía a los rectos por el mal camino,

en su propia fosa caeráa;

pero los íntegros1 heredarán el bienb.

11El rico es sabio ante sus propios ojosa,

mas el pobre que es entendido, lo sondea1.

12Cuando los justos triunfan, grande es la gloriaa,

pero cuando los impíos se levantan, los hombres se esconden1b.

13Él que encubre sus pecados no prosperaráa,

mas el que los confiesa y los abandona hallará misericordiab.

14Cuán bienaventurado es el hombre que siempre temea,

pero el que endurece su corazón caerá en el infortuniob.

15Cual león rugientea y oso agresivo

es el gobernante perverso sobre el pueblo pobreb.

16Al príncipe que es gran opresor le falta entendimientoa,

pero el que odia las ganancias injustas prolongará sus días.

17El hombre cargado con culpa de sangre humana,

fugitivo será hasta la muerte1a; que nadie lo apoye.

18Él que anda en integridad1 será salvo,

mas el que es de camino torcido2 caerá de repentea.

19Él que labra su tierra se saciará de pana,

pero el que sigue propósitos vanos se llenará de pobreza.

20El hombre fiel abundará en bendicionesa,

pero el que se apresura a enriquecerse no quedará sin castigob.

21Hacer acepción de personas1 no es buenoa,

pues por un bocado de pan el hombre pecaráb.

22El hombre avaro1a corre tras la riquezab,

y no sabe que la miseria vendrá sobre él.

23Él que reprende al hombrea hallará después más favor

que el que lo lisonjea con la lenguab.

24Él que roba a su padre o a su madrea

y dice: «No es transgresión»,

es compañero del hombre destructorb.

25El hombre arrogante1 suscita rencillasa,

mas el que confía en el Señor prosperará2b.

26Él que confía en su propio corazóna es un necio,

pero el que…

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Footnotes

  1. 1, no sea que
  2. 1, vuelva
  3. 1O, nariguera
  4. 1, día
  5. 1, en un don de falsedad
  6. 1, largura de ira
  7. 1, tu suficiencia
  8. 1I.e., carbonato sódico
  9. 2, malo
  10. 1, el que te odia
  11. 1, agarrarás
  12. 1, lengua de secreto
  13. 1, casa en común con mujer contenciosa
  14. 1, en ruinas
  15. 1, el atar de
  16. 1, se levanta
  17. 1O, Un obrero hábil produce todo, pero el que toma a sueldo a un necio es como el que toma a sueldo a
  18. 1, con su
  19. 1, sabio en sus propios ojos
  20. 1, vuelvan discretamente
  21. 1, se enfurece
  22. 1, las cavidades del vientre
  23. 1, interior
  24. 1, sus oprimidos
  25. 1O, excesivos
  26. 2, del que te odia
  27. 1, alma
  28. 2, pisotea
  29. 1, lugar
  30. 1, alma
  31. 1, cuando
  32. 2O, extranjera
  33. 1, esconderla
  34. 2, esconde
  35. 3, se enfrenta al
  36. 1, el rostro de su amigo
  37. 1, rostro al rostro
  38. 1I.e., región de los muertos
  39. 2I.e., lugar de destrucción
  40. 1, el semblante
  41. 2, pon tu corazón
  42. 1, así
  43. 1, y no hay
  44. 1O, juicio
  45. 1, perverso de dos caminos
  46. 1O, perfectos
  47. 1, lo examina
  48. 1, serán buscados
  49. 1, huirá hasta la fosa
  50. 1O, perfección
  51. 2, perverso de dos caminos
  52. 1, Fijarse en los rostros
  53. 1, de ojo maligno
  54. 1, de alma ensanchada
  55. 2, engordará

Cross references

  1. aProv. 1:1
  2. aDeut. 29:29; Rom 11:33
  3. bEsd. 6:1
  4. aProv. 26:23; Ezeq. 22:18
  5. bMal. 3:2, 3
  6. aProv. 20:8
  7. bProv. 16:12
  8. aLuc. 14:7–11
  9. aProv. 17:14; Mat. 5:25
  10. aMat. 18:15
  11. bProv. 11:13
  12. aProv. 15:23
  13. aEx. 32:2; 35:22; Ezeq. 16:12
  14. b2 Sam. 1:24; Job 28:17
  15. cProv. 15:31; 20:12
  16. aProv. 13:17
  17. aJer. 5:13; Jud. 12
  18. bMiq. 2:11
  19. aGén. 32:4; 1 Sam. 25:24; Ecl. 10:4
  20. aJue. 14:8; 1 Sam. 14:25
  21. aSal. 57:4; Prov. 12:18
  22. bJer. 9:8
  23. cEx. 20:16; Prov. 24:28
  24. aJob 6:15; Isa. 36:6
  25. aEx. 23:4, 5; 2 Rey. 6:22; 2 Crón. 28:15; Mat. 5:44; Rom. 12:20
  26. a2 Sam. 16:12; Mat. 6:4, 6
  27. aSal. 101:5
  28. aProv. 21:9
  29. aProv. 15:30
  30. aEzeq. 32:2; 34:18, 19
  31. aProv. 27:2; Luc. 14:11
  32. a2 Crón. 32:5; Neh. 1:3
  33. bProv. 16:32
  34. a1 Sam. 12:17
  35. bProv. 17:7
  36. aProv. 27:8; Isa. 16:2
  37. bNúm. 23:8; Deut. 23:5; 2 Sam. 16:12
  38. aSal. 32:9
  39. bProv. 10:13; 19:29
  40. aProv. 23:9; 29:9; Isa. 36:21; Mat. 7:6
  41. aMat. 16:1–4; 21:24–27
  42. bProv. 3:7; 28:11; Rom. 12:16
  43. a2 Ped. 2:22
  44. bEx. 8:15
  45. aProv. 3:7; 26:5
  46. bProv. 29:20
  47. aProv. 22:13
  48. aProv. 6:9
  49. aProv. 19:24
  50. aProv. 27:11
  51. aProv. 3:30
  52. aIsa. 50:11
  53. aProv. 24:28
  54. bEf. 5:4
  55. aProv. 16:28
  56. bProv. 22:10
  57. aProv. 15:18; 29:22
  58. aProv. 18:8
  59. aProv. 25:4; Mat. 23:27; Luc. 11:39
  60. aSal. 41:6; Prov. 10:18
  61. bProv. 12:20
  62. aSal. 28:3; Prov. 26:23; Jer. 9:8
  63. aMat. 23:28
  64. bLuc. 8:17
  65. aEst. 7:10; Prov. 28:10
  66. aProv. 29:5
  67. aSant. 4:13–16
  68. bLuc. 12:19, 20; Sant. 4:14
  69. aProv. 25:27; 2 Cor. 10:12, 18; 12:11
  70. aProv. 6:34; 1 Jn. 3:12
  71. aProv. 28:23; Gál. 2:14
  72. aSal. 141:5; Prov. 20:30
  73. bMat. 26:49
  74. aProv. 26:2; Isa. 16:2
  75. bGén. 21:14
  76. aSal. 23:5; 141:5
  77. aProv. 18:24
  78. b1 Rey. 12:6–8; 2 Crón. 10:6–8
  79. aProv. 10:1; 23:15; 29:3
  80. bSal. 119:42
  81. aProv. 20:16
  82. aSal. 12:2
  83. aProv. 19:13
  84. a2 Rey. 18:31; Cant. 8:12; Isa. 36:16; 1 Cor. 3:8; 9:7; 2 Tim. 2:6
  85. bLuc. 12:42–44; 19:17
  86. aJob 26:6; Prov. 15:11
  87. bProv. 30:15, 16; Hab. 2:5
  88. cEcl. 1:8; 4:8
  89. aProv. 17:3
  90. bLuc. 6:26
  91. aProv. 23:35; 26:11; Jer. 5:3
  92. aJer. 31:10; Ezeq. 34:12; Juan 10:3
  93. aJob 19:9; Sal. 89:39; Jer. 13:18; Lam. 5:16; Ezeq. 21:26
  94. aIsa. 17:5; Jer. 40:10, 12
  95. aLev. 26:17, 36; Sal. 53:5
  96. a1 Rey. 16:8–28; 2 Rey. 15:8–15
  97. bProv. 11:11
  98. aMat. 18:28
  99. aSal. 49:18; Rom. 1:32
  100. b1 Rey. 18:18; Neh. 13:11, 15; Mat. 3:7; 14:4; Ef. 5:11
  101. aSal. 92:6; Isa. 6:9; 44:18
  102. bSal. 119:100; Prov. 2:9; Juan 7:17; 1 Cor. 2:15; 1 Jn. 2:20, 27
  103. aProv. 19:1
  104. aProv. 23:20
  105. aEx. 22:25; Lev. 25:36
  106. bJob 27:17; Prov. 13:22; 14:31
  107. aSal. 66:18; 109:7; Prov. 15:8; 21:27
  108. aSal. 7:15; Prov. 26:27
  109. bMat. 6:33; Heb. 6:12; 1 Ped. 3:9
  110. aProv. 3:7; 26:5, 12
  111. aProv. 11:10; 29:2
  112. bProv. 28:28; Ecl. 10:5, 6
  113. aJob 31:33; Sal. 32:3
  114. bSal. 32:5; 1 Jn. 1:9
  115. aProv. 23:17
  116. bSal. 95:8; Rom. 2:5
  117. aProv. 19:12; 1 Ped. 5:8
  118. bEx. 1:14; Prov. 29:2; Mat. 2:16
  119. aEcl. 10:16; Isa. 3:12
  120. aGén. 9:6; Ex. 21:14
  121. aProv. 10:27
  122. aProv. 12:11; 20:13
  123. aProv. 10:6; Mat. 24:45; 25:21
  124. bProv. 20:21; 28:22; 1 Tim. 6:9
  125. aProv. 24:23
  126. bEzeq. 13:19
  127. aProv. 23:6
  128. bProv. 21:5
  129. aProv. 27:5, 6
  130. bProv. 29:5
  131. aProv. 19:26
  132. bProv. 18:9
  133. aProv. 15:18
  134. bProv. 11:25; 29:25; 1 Tim. 6:6
  135. aProv. 3:5