Mateo 21:12–46
La Biblia de las AméricasOther versions
Spanish
Arabic
Czech
English
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- TNIV Today’s New International Version
- YLT Young’s Literal Translation
French
German
Greek
Hungarian
Italian
Korean
Latin
Portuguese
Russian
Simplified Chinese
Traditional Chinese
Jesús echa a los mercaderes del templo
12aY entró Jesús en el templo y echó fuera a todos los que compraban y vendían en el templo, y volcó las mesas de los cambistasb y los asientos de los que vendían las palomasc.
13Y les dijo*: Escrito está: «Mi casá sera llamada casa de oracióna», pero vosotros la estáis haciendo cueva de ladronesb.
14Y en el templo se acercaron a Él los ciegos y los cojos, y los sanóa.
15Pero cuando los principales sacerdotes y los escribas vieron las maravillas que había hecho, y a los muchachos que gritaban en el templo y que decían: ¡Hosanna al Hijo de Davida!, se indignaron
16y le dijeron: ¿Oyes lo que estos dicen? Y Jesús les respondió*: Sí, ¿nunca habéis leído: «De la boca de los pequeños y de los niños de pecho te has preparado alabanzaa»?
17Y dejándolos, salió fuera de la ciudad, a Betaniaa, y se hospedó allí.
La higuera estéril
18aPor la mañana, cuando regresaba a la ciudad, tuvo hambre.
19Y al ver una higuera junto al camino, se acercó a ella, pero no halló nada en ella sino solo hojas, y le dijo*: Nunca jamás brote fruto de ti. Y al instante se secó la higueraa.
20Al ver esto, los discípulos se maravillaron y decían: ¿Cómo es que la higuera se secó al instante?
21Respondiendo Jesús, les dijo: En verdad os digo que si tenéis fea y no dudáis, no solo haréis lo de la higuera, sino que aun si decís a este monte: «Quítate y échate al mar», así sucederá.
22Y todo lo que pidáis en oración, creyendo, lo recibiréisa.
La autoridad de Jesús puesta en duda
23aCuando llegó Jesús1 al templo, los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo se le acercaron mientras enseñabab, diciendo: ¿Con qué autoridad haces estas cosas, y quién te dio esta autoridad?
24Y respondiendo Jesús, les dijo: Yo también os haré una pregunta1, que si me la contestáis, yo también os diré con qué autoridad hago estas cosas.
25¿De dónde era el bautismo de Juan?, ¿del cielo o de los hombres? Y ellos discurrían entre sí, diciendo: Si decimos: «Del cielo», Él nos dirá: “Entonces, ¿por qué no le creísteis?».
26Y si decimos: «De los hombres», tememos a la multitud; porque todos tienen a Juan por profetaa.
27Y respondiendo a Jesús, dijeron: No sabemos. Él a su vez1 les dijo: Tampoco yo os diré2 con qué autoridad hago estas cosas.
28Pero, ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y llegándose al primero, le dijo: «Hijo, ve, trabaja hoy en la viñaa».
29Y respondiendo él, dijo: «No quiero»; pero después, arrepentido, fue1.
30Y llegándose al otro, le dijo lo mismo; pero él respondió y dijo: «Yo iré, señor»; y no fue1.
31¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre? Ellos dijeron*: El primero1. Jesús les dijo*: En verdad os digo que los recaudadores de impuestos2 y las rameras entran en el reino de Dios antes que vosotrosa.
32Porque Juan vino a vosotros en camino de justicia y no le creísteis, pero los recaudadores de impuestos y las rameras le creyerona; y vosotros, viendo esto, ni siquiera os arrepentisteis después para creerle.
Parábola de los labradores malvados
33Escuchad otra parábola. aHabía una vez un hacendado1 que plantob una viña y la cerco con un muroc, y cavo en ella un lagar y edifico una torred, la arrendó a unos labradores y se fue de viajee.
34Y cuando se acercó el tiempo de la cosecha1, envió sus siervosa a los labradores para recibir sus frutos.
35Pero los labradores, tomando a los siervos, a uno lo golpearon, a otro lo mataron y a otro lo apedrearon.
36Volvió a mandar otro grupo de siervosa, mayor que el primero; y les hicieron lo mismo.
37Finalmente les envió a su hijo, diciendo: «Respetarán a mi hijo».
38Pero cuando los labradores vieron al hijo, dijeron entre sí: «Este es el heredero; venid, matémoslo y apoderémonos de su heredad».
39Y echándole mano, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron.
40Cuando venga, pues, el dueño1 de la viña, ¿qué hará a esos labradores?
41Ellos le dijeron*: Llevará a esos miserables a un fin lamentable, y arrendará la viña a otros labradoresa que le paguen los frutos a su tiempo.
42Jesús les dijo*: ¿Nunca leísteis en las Escrituras:
«La piedra que desecharon los constructores,
esa, en piedra angular1 se ha convertido;
esto fue hecho de parte del Señor,
y es maravilloso a nuestros ojosa»?
43Por eso os digo que el reino de Dios os será quitado y será dado a una nación que produzca sus frutos.
44Y el que caiga sobre esta piedra será hecho pedazos; pero sobre quien ella caigaa, lo esparcirá como polvo.
45Al oír sus parábolas los principales sacerdotes y los fariseos, comprendieron que hablaba de ellos.
46Y cuando procuraron prenderle, tuvieron miedo de la multituda, porque le tenían por profetab.
Footnotes
- 1, El
- 1, preguntaré una palabra
- 1, también
- 2, digo
- 1Algunos dicen: Yo iré, señor, y no fue
- 1Algunos dicen: No quiero; pero después, arrepentido fue
- 1Algunos dicen: El segundo
- 2O, publicanos; i.e., los que explotaban la recaudación de los impuestos romanos
- 1, un hombre, dueño de casa
- 1, de los frutos
- 1, el señor
- 1, cabeza del ángulo
Cross references
- aMat. 21:12–16; Mar. 11:15–18; Luc. 19:45–47; Mat. 21:12, 13; Juan 2:13–16
- bEx. 30:13
- cLev. 1:14; 5:7; 12:8
- aIsa. 56:7
- bJer. 7:11
- aMat. 4:23
- aMat. 9:27
- aSal. 8:2; Mat. 11:25
- aMat. 26:6; Mar. 11:1, 11, 12; 14:3; Luc. 19:29; 24:50; Juan 11:1, 18; 12:1
- aMat. 21:18–22; Mar. 11:12–14, 20–24
- aLuc. 13:6–9
- aMat. 17:20; Mar. 11:23; Luc. 17:6; Sant. 1:6
- aMat. 7:7
- aMat. 21:23–27; Mar. 11:27–33; Luc. 20:1–8
- bMat. 26:55
- aMat. 11:9; Mar. 6:20
- aMat. 20:1; 21:33
- aLuc. 7:29, 37–50
- aLuc. 3:12
- aMat. 21:33–46; Mar. 12:1–12; Luc. 20:9–19
- bIsa. 5:1 y sig.
- cMat. 20:1; 21:28
- dIsa. 5:2
- eMat. 25:14
- aMat. 22:3
- aMat. 22:4
- aMat. 8:11, 12; Hech. 13:46; 18:6; 28:28
- aSal. 118:22, 23; Hech. 4:11; Rom. 9:33; 1 Ped. 2:7
- aIsa. 8:14, 15
- aMat. 21:26
- bMat. 21:11
Copyright 1986, 1995, 1997 The Lockman Foundation