Salmo 104:35–105:15
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
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Que sean los pecadores extirpados de la tierra,
que los malvados no existan más.
¡Bendice, alma mía, al Señor! ¡Aleluya!
SALMO 105
ÉL ES EL SEÑOR DIOS NUESTRO
Alaben al Señor, aclamen su nombre,
proclamen entre los pueblos sus hazañas.
Cántenle, toquen para él,
pregonen todas sus maravillas.
Enorgullézcanse de su santo nombre,
que se gocen los que buscan al Señor.
Recurran al poder del Señor,
busquen siempre su rostro;
recuerden las maravillas que hizo,
sus prodigios, las sentencias de su boca,
ustedes, estirpe de Abrahán, su siervo,
ustedes, descendencia de Jacob, su elegido.
Él es el Señor, nuestro Dios,
sus leyes dominan toda la tierra.
Recuerda eternamente su alianza,
la promesa hecha por mil generaciones:
el pacto que selló con Abrahán,
el juramento que hizo a Isaac,
lo que confirmó como ley para Jacob,
como alianza perpetua para Israel
diciendo: “Te daré el país de Canaán,
como propiedad hereditaria”.
Cuando eran sólo unos pocos,
un puñado de emigrantes en el país,
que iban vagando de nación en nación;
pasando de un reino a otro reino,
no permitió que nadie los maltratara
y por su causa castigó a algunos reyes:
“No toquen a mis ungidos,
no hagan daño alguno a mis profetas”.
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