Números 32:1–19
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
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OCUPACIÓN DE TRANSJORDANIA Y ÚLTIMAS DISPOSICIONES (32–36)
EL ASENTAMIENTO EN TRANSJORDANIA
Los rubenitas y los gaditas poseían ganado en gran cantidad. Viendo que la tierra de Jazer y de Galaad era una región apropiada para el ganado, los gaditas y los rubenitas vinieron a Moisés, al sacerdote Eleazar y a los jefes de la comunidad, y les dijeron:
— Atarot, Dibón, Jazer, Nimrá, Jesbón, Elalé, Sebán, Nebo y Beón —territorio que el Señor ha conquistado para la comunidad de Israel— es un territorio apropiado para el ganado, y tus siervos tienen ganado. Nos harían un favor si nos das esta tierra en posesión y no nos haces cruzar el Jordán.
Moisés respondió a los gaditas y a los rubenitas:
— ¿Van a ir sus hermanos a la guerra mientras ustedes se quedan aquí? ¿Por qué desaniman a los israelitas para que no crucen a la tierra que el Señor les ha dado? Eso es precisamente lo que hicieron sus padres, cuando los envié desde Cadés Barnea para que explorasen la tierra: después de llegar hasta el valle de Escol y de hacer un reconocimiento de la tierra, desalentaron a los israelitas para que no entrasen a la tierra que el Señor les había dado. Fue entonces cuando el Señor estalló en cólera y juró: Los mayores de veinte años que salieron de Egipto no verán la tierra que prometí con juramento a Abrahán, Isaac y Jacob, porque no permanecieron leales a mí; ninguno la verá, excepto Caleb, hijo de Jefuné el cenezeo, y Josué, hijo de Nun, que permanecieron leales al Señor. La cólera del Señor estalló contra Israel y durante cuarenta años los hizo andar errantes por el desierto, hasta que desapareció toda la generación que había provocado el enojo del Señor. Y ahora ustedes, estirpe de pecadores, siguen las huellas de sus padres, incrementando aún más la cólera del Señor contra Israel. Si se apartan del Señor, volverá a hacerlos andar errantes por el desierto, y acarrearán una gran calamidad a todo este pueblo.
Entonces ellos se acercaron a Moisés y le dijeron:
— Edificaremos aquí majadas para nuestro ganado y ciudades para nuestros niños. Pero iremos bien pertrechados como tropas de choque delante de los israelitas, hasta que los hayamos establecido en el territorio que tienen destinado; mientras tanto nuestros niños permanecerán en las ciudades fortificadas, a buen recaudo de los habitantes de esta tierra. No retornaremos a nuestras casas hasta que cada uno de los israelitas posea su heredad. Y renunciamos a tener con ellos heredad en el territorio al otro lado del Jordán, por cuanto hemos recibido ya nuestra heredad al oriente del Jordán.
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