Logos Bible Study

Marcos 14:53–72

La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions

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JESÚS ANTE EL CONSEJO SUPREMO

Llevaron a Jesús ante el sumo sacerdote; y se reunieron también todos los jefes de los sacerdotes, los ancianos y los maestros de la ley. Pedro, que lo había seguido de lejos hasta la mansión del sumo sacerdote, se sentó con los criados a calentarse junto al fuego. Los jefes de los sacerdotes y el pleno del Consejo Supremo andaban buscando un testimonio contra Jesús para condenarlo a muerte; pero no lo encontraban porque, aunque muchos testificaban falsamente contra él, sus testimonios no concordaban. Algunos se levantaron y testificaron en falso contra Jesús, diciendo:

— Nosotros lo hemos oído afirmar: “Yo derribaré este Templo obra de manos humanas y en tres días construiré otro que no será obra humana”.

Pero ni aun así conseguían hacer coincidir los testimonios. Poniéndose, entonces, de pie en medio de todos, el sumo sacerdote preguntó a Jesús:

— ¿No tienes nada que alegar a lo que estos testifican contra ti?

Pero Jesús permaneció en silencio, sin contestar ni una palabra. El sumo sacerdote insistió preguntándole:

— ¿Eres tú el Mesías, el Hijo del Bendito?

Jesús respondió:

— Sí, lo soy. Y ustedes verán al Hijo del hombre sentado junto al Todopoderoso y que viene entre las nubes del cielo.

Al oír esto, el sumo sacerdote se rasgó las vestiduras y exclamó:

— ¿Para qué necesitamos más testimonios? ¡Ya han oído su blasfemia! ¿Qué les parece?

Todos juzgaron que merecía la muerte. Algunos se pusieron a escupirlo y, tapándole la cara, lo golpeaban y le decían:

— ¡A ver si adivinas*!

Y también los criados le daban bofetadas.

PEDRO NIEGA A JESÚS

Entre tanto, Pedro estaba abajo, en el patio de la casa. Llegó una criada del sumo sacerdote y, al ver a Pedro calentándose junto al fuego, lo miró atentamente y dijo:

— Oye, tú también estabas con Jesús, el de Nazaret.

Pedro lo negó, diciendo:

— Ni sé quién es ese ni de qué estás hablando.

Y salió al vestíbulo. Entonces cantó un gallo*. La criada lo volvió a ver y dijo de nuevo a los que estaban allí:

— Este es uno de ellos.

Pedro lo negó otra vez. Poco después, algunos de los presentes insistieron dirigiéndose a Pedro:

— No cabe duda de que tú eres de los suyos, pues eres galileo.

Entonces él comenzó a jurar y perjurar:

— ¡No sé quién es ese hombre del que ustedes hablan!

Al instante cantó un gallo por segunda vez y Pedro se acordó de que Jesús le había dicho: “Antes que cante el gallo dos veces, me habrás negado tres veces”. Y se echó a llorar.

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Footnotes

  1. *Signo indicativo de nota
  2. *adivinas: Bastantes , aunque no de especial valor, añaden: quién te ha pegado!
  3. *Entonces cantó un gallo: Varios , entre ellos alguno de reconocido valor, omiten estas palabras.