Logos Bible Study

Lucas 2:25–34

La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions

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Por aquel entonces vivía en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso que esperaba la liberación de Israel. El Espíritu Santo estaba con Simeón y le había hecho saber que no moriría antes de haber visto al Mesías enviado por el Señor. Guiado por el Espíritu Santo, Simeón fue al Templo cuando los padres del niño Jesús llevaban a su hijo para hacer con él lo que ordenaba la ley. Y tomando al niño en brazos, alabó a Dios diciendo:

Ahora, Señor, ya puedo morir en paz,

porque has cumplido tu promesa.

Con mis propios ojos he visto

la salvación que nos envías

y que has preparado

a la vista de todos los pueblos:

luz que se manifiesta a las naciones,

y gloria de tu pueblo Israel.

Los padres de Jesús estaban asombrados de lo que Simeón decía acerca del niño. Simeón los bendijo y anunció a María, la madre del niño:

— Mira, este niño va a ser causa en Israel de que muchos caigan y otros muchos se levanten. Será también signo de contradicción

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Lucas 2:30–32: Porque han visto mis ojos tu salvación, que has preparado a la vista de todos los pueblos: luz que ilumina a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.»