Job 6
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
Spanish
Arabic
Czech
English
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- TNIV Today’s New International Version
- YLT Young’s Literal Translation
French
German
Hebrew
Hungarian
Italian
Korean
Latin
Portuguese
Russian
Simplified Chinese
Traditional Chinese
CONSUELOS VANOS PARA LA MISERIA HUMANA
Job respondió así:
Si se pudiera calcular mi dolor
junto con mis males en una balanza,
pesarían más que la arena del mar;
por eso desatino al hablar.
Llevo clavadas en mí
las flechas del Todopoderoso;
mi garganta absorbe su veneno,
los terrores de Dios me acechan.
¿Rebuzna el onagro al ver la hierba?,
¿muge el buey a la vista del forraje?
¿Come alguien lo soso sin sal
o saca gusto al jugo de malva?
Lo que mi boca se negaba a comer
es ahora mi alimento de enfermo.
Ojalá se cumpliese mi petición
y Dios respondiese a mi esperanza:
que tuviese a bien triturarme
y arrancase mi trama con su mano.
Me serviría por lo menos de consuelo,
aun torturado sin piedad me alegraría
pues nunca he rechazado las palabras del Santo.
¿Me quedan fuerzas para esperar
o tengo una meta que me impulsa a seguir?
¿Soy acaso fuerte como las rocas
o es acaso mi cuerpo de bronce?
Ya no puedo valerme por mí mismo
y no espero que alguien me auxilie.
El enfermo cuenta con la piedad de su amigo,
aunque no tema al Todopoderoso;
pero mis hermanos me engañan como un torrente,
como una rambla cuando ha pasado la riada.
Cuando se funde el hielo [los torrentes[ bajan turbios,
crecidos con la nieve derretida;
pero llega el estiaje y se secan,
el calor reseca su cauce;
las huellas de su curso se difuminan,
desaparecen cuando penetran en el desierto.
Los divisan las caravanas de Temá,
los buscan los comerciantes de Sabá;
mas su esperanza acaba frustrada:
al llegar se sienten defraudados.
También ustedes son nada,
ven un desastre y tiemblan.
¿Acaso les he pedido algo
o me he aprovechado de sus bienes
para que me libraran de manos enemigas
o me rescataran de manos violentas?
Si me explican las cosas, callaré;
háganme ver en qué me he equivocado;
los argumentos razonados persuaden,
¿pero qué demuestran las razones de ustedes?
¡Creen que un discurso zanja una cuestión
y que sólo es viento la voz desesperada!
Serían capaces de rifarse un huérfano,
de poner precio a su propio amigo.
Mírenme ahora frente a frente,
que no he de mentirles a la cara.
Vuelvan, y que no haya trampas;
vuelvan, que sigue intacta mi honradez.
¿Perciben malicia en mi lengua?
¿No distingo lo que es falso cuando hablo?
Footnotes
- [Signo de que el texto comprendido entre corchetes nopertenece con absoluta seguridad al texto original hebreo o griego, o de que dicho texto no figura explícitamente en el hebreo o griego llegado hasta nosotros.
Copyright 2011 Sociedad Bíblica de España