Job 38:4–38
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
Spanish
Arabic
Czech
English
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- TNIV Today’s New International Version
- YLT Young’s Literal Translation
French
German
Hebrew
Hungarian
Italian
Korean
Latin
Portuguese
Russian
Simplified Chinese
Traditional Chinese
¿Dónde estabas cuando cimenté la tierra?
Dímelo tú, si tanto sabes.
¿Sabes quién diseñó sus dimensiones
o le aplicó la cinta de medir?
¿Dónde se asienta su basamento
o quién colocó su piedra angular
mientras aclamaban los astros matutinos
y los vitoreaban los hijos de Dios?
¿Quién clausuró el mar con una puerta,
cuando salía impetuoso de su seno;
cuando le puse nubes por mantillas
y nubes de tormenta por pañales;
cuando determiné sus límites
poniéndole puertas y cerrojos,
y le dije: “De aquí no pasarás,
aquí se estrellará el orgullo de tus olas”?
¿Has mandado alguna vez a la mañana
o has señalado su puesto a la aurora
para que agarre la tierra por los bordes
y sacuda de ella a los malvados;
para marcarla como arcilla bajo el sello
y darle color como a un vestido;
para negar la luz a los malvados
y hacer trizas el brazo sublevado?
¿Has penetrado en las fuentes del Mar
o paseado por la hondura del Abismo?
¿Te han enseñado las puertas de la Muerte
o has visto los portales de las Sombras?
¿Has examinado las dimensiones de la tierra?
Cuéntamelo, si lo sabes todo.
¿Dónde está la casa de la luz
y dónde viven las tinieblas?
¿Podrías guiarlas a su país
o indicarles el camino de casa?
Lo sabrás, pues ya habías nacido:
¡tienes tantísimos años!
¿Has entrado en los silos de la nieve
y observado los depósitos del granizo
que reservo para la hora de la angustia,
para el día de la guerra y del combate?
¿Por dónde se difunde la luz,
por dónde se dispersa el viento del este?
¿Quién ha excavado un canal al aguacero
y ha abierto un camino al rodar de los truenos,
para que llueva en tierras despobladas,
en el desierto no habitado por humanos;
para que empape la estepa desolada
y brote un vergel en el páramo?
¿Quién es el padre de la lluvia
o quién engendra el rocío?,
¿de qué vientre sale el hielo
o quién pare la escarcha del cielo,
cuando el agua se endurece como piedra
y se atasca la faz del Abismo?
¿Puedes atar los lazos de las Pléyades
o soltar las riendas de Orión,
hacer salir a su hora al Zodíaco,
guiar a la Osa y a sus crías?
¿Conoces las leyes que rigen el cielo
y haces que se cumplan en la tierra?
¿Puedes dar órdenes a las nubes
para que envíen sobre ti un chaparrón?
¿Usas como mensajeros a los rayos,
que acuden y te dicen: “A tus órdenes”?
¿Quién dio sabiduría al dosel de nubes
y puso perspicacia en mi tienda celeste?
¿Quién sabe enumerar las nubes
e inclina los cántaros del cielo,
cuando el polvo se funde en una masa
y se pegan los terrones entre sí?
Copyright 2011 Sociedad Bíblica de España