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Isaías 59:2–13

La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions

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son los pecados de ustedes los que crean un abismo

entre ustedes y su Dios;

son sus delitos los que hacen

que oculte su rostro y no los oiga,

por no verlos ni oírlos.

Están sus manos repletas de crímenes,

sus dedos tintos en sangre,

sus labios hablan en falso,

su lengua musita maldades.

Nadie recurre a la justicia,

nadie pleitea con lealtad;

se basan en naderías y dicen falsedades,

se preñan de injusticia y paren maldad.

Incuban huevos de serpiente,

tejen telas de araña;

quien come de sus huevos, muere;

si los abren, sale una víbora.

Lo que tejen no sirve de vestido,

con lo que fabrican, no te puedes cubrir;

sus acciones son todas criminales,

sus manos perpetran violencia.

Sus pies caminan deprisa hacia el mal,

se apresuran a derramar sangre inocente;

sus proyectos son proyectos inicuos,

en sus sendas abundan azote y destrucción.

No conocen el camino de la paz,

carecen de derecho sus senderos;

caminan por sendas tortuosas,

quien las pisa desconoce la paz.

EL PUEBLO RECONOCE SU PECADO

Por eso tenemos lejos el derecho,

no ha llegado a nosotros la justicia;

esperábamos luz y estamos a oscuras,

claridad, y andamos en tinieblas.

Palpamos como ciegos la pared,

como invidentes andamos a tientas;

trompicamos a mediodía

como si fuera de noche;

rebosamos salud y parecemos muertos.

Todos gruñimos como osos,

zureamos igual que palomas.

Esperábamos derecho, ¡y nada!,

salvación, y la tenemos lejos.

Nuestros delitos contra ti son muchos,

nuestros pecados testifican contra nosotros;

nuestros crímenes siempre nos acompañan,

y conocemos bien nuestras culpas:

rebelarnos y renegar del Señor,

dejar de seguir a nuestro Dios;

hablar de opresiones y revueltas,

urdir palabras engañosas.

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