Colosenses 2–3
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
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Porque quiero que sepan la dura lucha que sostengo por ustedes, por los de Laodicea y por tantos otros que no me conocen personalmente. Lo hago para que tengan buen ánimo y se mantengan unidos en el amor, de modo que lleguen a alcanzar toda la riqueza que supone el conocerlo todo plenamente y descubran el plan secreto de Dios que es Cristo, en quien se encuentran escondidos todos los tesoros del saber y de la ciencia. Les digo esto para que nadie los seduzca con palabras engañosas. Si físicamente estoy ausente, mi espíritu está con ustedes, y me llena de gozo el ver la armonía y la imperturbable fe que los une a Cristo.
II.— FALSOS MAESTROS Y FALSAS DOCTRINAS (2:6–23)
PLENITUD DE VIDA EN CRISTO
Puesto que han aceptado a Cristo Jesús como Señor, compórtense ahora de manera consecuente. Que él sea cimiento y raíz de la vida de ustedes; manténganse firmes en la fe, según lo que aprendieron, y vivan en incesante acción de gracias.
Estén alerta, no sea que alguien los engañe con especulaciones filosóficas o estériles disquisiciones que se apoyan en tradiciones humanas o en potencias cósmicas, en lugar de en Cristo, en cuya humanidad habita toda la plenitud de la divinidad, y en el que, como cabeza de todo principado y de toda potestad, ustedes han alcanzado la plenitud.
Por su unión con Cristo están circuncidados; no en sentido físico, sino con la circuncisión de Cristo, que es la que los despoja de sus desordenadas apetencias humanas. Por el bautismo han sido sepultados con Cristo y con él también ustedes han resucitado al creer en el poder de Dios, que lo resucitó triunfante de la muerte. Y muertos estaban a causa de sus delitos y de su condición de paganos. Pero ahora, Dios los ha vuelto a la vida con Cristo y nos ha perdonado todos nuestros pecados. Ha destruido el documento acusador que contenía cargos contra nosotros y lo ha hecho desaparecer clavándolo en la cruz. Ha despojado a principados y potestades y los ha convertido en público espectáculo, llevándolos cautivos en su cortejo triunfal.
LIBERTAD EN CRISTO
Que nadie, pues, los critique por cuestiones de comida o de bebida, ni por lo que respecta a celebraciones, novilunios o días festivos en general. Todo esto no es más que sombra de lo que ha de venir. La realidad es Cristo. Que no les escamoteen el premio esos que hacen alarde de humildad y de dar culto a los ángeles, esos que presumen de visiones y que con sus pensamientos mundanos están inflados de vano orgullo. Es gente que ha perdido el contacto con Cristo, es decir, con la cabeza por medio de la cual todo el cuerpo, a través de los ligamentos y junturas, se mantiene unido y recibe el alimento querido por Dios. Si han muerto con Cristo y nada tienen que ver con las potencias cósmicas, ¿por qué se dejan imponer normas como si pertenecieran a este mundo? “Prescinde de esto; no pruebes eso; no toques aquello”. Pero todas esas son cosas destinadas a gastarse con el uso, como prescripciones y enseñanzas humanas que son. Tienen, ciertamente, un aire de sabiduría, con su aspecto de religiosidad, su pretendida humildad y su aparente rigor ascético. En realidad carecen de todo valor; sólo sirven para satisfacer las desordenadas apetencias humanas.
III.— LA NUEVA VIDA EN CRISTO (3:1‒4:1)
MUERTOS AL MUNDO; VIVOS PARA DIOS
¡Ustedes han resucitado con Cristo! Orienten, pues, sus vidas hacia el cielo, donde está Cristo sentado junto a Dios. Pongan el corazón en las realidades celestiales y no en las de la tierra. Porque han muerto y sus vidas está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, la vida de ustedes, se manifieste, también ustedes aparecerán llenos de gloria junto a él.
NUEVAS CRIATURAS
Destruyan lo que hay de mundano en ustedes: la lujuria, la impureza, las pasiones desenfrenadas, los malos deseos y la avaricia, que es una especie de idolatría. Esto es lo que enciende la ira de Dios sobre quienes se niegan a obedecerlo*; es también lo que en otro tiempo constituyó la norma de conducta y de vida de ustedes mismos. Ahora, en cambio, es preciso que renuncien a todo eso: a la ira, al rencor, a la malquerencia, la calumnia y la grosería. No anden engañándose unos a otros. Despójense de la vieja y pecadora condición humana y conviértanse en nuevas criaturas que van renovándose sin cesar a imagen de su Creador, en busca de un conocimiento cada vez más profundo. Ya no hay fronteras de raza, religión, cultura o condición social, sino que Cristo es todo en todos.
Son elegidos de Dios; él los ha consagrado y les ha otorgado su amor. Sean, pues, profundamente compasivos, benignos, humildes, pacientes y comprensivos. Sopórtense mutuamente y, así como el Señor los perdonó, perdónense también ustedes, cuando alguno tenga quejas contra otro. Y, por encima de todo, practiquen el amor que todo lo vuelve perfecto.
Que la paz de Cristo reine en sus vidas; a ella los ha llamado Dios para formar un solo cuerpo. Y sean agradecidos. Que el mensaje de Cristo los llene con toda su riqueza y sabiduría para que sean maestros y consejeros los unos de los otros, cantando a Dios salmos, himnos y canciones inspiradas con un corazón profundamente agradecido. En fin, cuanto hagan o digan, háganlo todo en nombre de Jesús, el Señor, dando gracias a Dios Padre por medio de él.
LOS DIVERSOS ESTADOS DE VIDA
Esposas, respeten la autoridad de sus maridos; tal es el deber como cristianas. Maridos, amen a sus esposas y nunca las traten con aspereza.
Ustedes, hijos, obedezcan a sus padres sin reservas, pues eso es lo que agrada al Señor. Por lo que toca a ustedes, padres, eduquen con tacto a sus hijos, para que no se desalienten.
Esclavos, acaten en todo momento las órdenes de los amos temporales. No como alguien que se siente vigilado o en plan adulador, sino con la nobleza de los que honran al Señor. Pongan el corazón en lo que hagan, como si lo hicieran para el Señor y no para gente mortal. Sepan que el Señor les dará la herencia eterna como premio y que son esclavos de Cristo, el Señor. En cuanto al que se comporte mal, Dios le dará su merecido sin favoritismo alguno.
Footnotes
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