Salmo 50:7–23
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOtras versiones
Español
Alemán
Árabe
Checo
Chino simplificado
Chino tradicional
Coreano
Francés
Hebreo
Húngaro
Inglés
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
Italiano
Latín
Portugués
Ruso
Escucha, pueblo mío, y hablaré;
Israel, contra ti yo testifico:
“Yo soy Dios, tu Dios.
No te reprendo por tus sacrificios,
pues tus holocaustos están siempre ante mí.
No tomaré el becerro de tu casa
ni el macho cabrío de tus corrales,
pues mías son las fieras del bosque
y el ganado de los montes de pastoreo;
conozco cada ave de las montañas
y los animales del campo son míos.
Si tuviera hambre no te lo diría,
pues mía es la tierra y cuanto la llena.
¿Acaso como yo carne de toros
o bebo la sangre de machos cabríos?
Ofrece a Dios sacrificios de alabanza
y cumple tus promesas al Altísimo.
Invócame en tiempo de angustia,
yo te salvaré y tú me darás gloria”.
Pero al malvado Dios le dice:
“¿Por qué proclamas mis normas
y tienes en tu boca mi alianza,
tú que odias la instrucción,
tú que desprecias mis palabras?
Si ves un ladrón corres con él,
con los adúlteros te mezclas;
tu boca arroja maldad,
urde calumnias tu lengua.
Te sientas y hablas contra tu hermano,
a tu propio hermano deshonras.
Esto haces, ¿me quedaré callado?
¿Piensas que soy como tú?
Yo te acuso, ante ti lo declaro”.
Entiéndanlo bien los que olvidan a Dios,
no sea que los destruya y nadie los salve.
Quien ofrece un sacrificio de alabanza me da gloria:
al de conducta integra le haré ver la salvación de Dios.
Copyright 2011 Sociedad Bíblica de España