Salmo 106:1–18
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOtras versiones
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NO CONFIARON EN SU PALABRA
¡Aleluya!
Alaben al Señor por su bondad,
porque es eterno su amor.
¿Quién podrá contar las proezas del Señor,
quién proclamar toda su alabanza?
Felices quienes respetan el derecho,
quienes practican siempre la justicia.
Señor, acuérdate de mí por amor a tu pueblo,
con tu fuerza salvadora ven a mí,
para que me goce con tus elegidos,
me alegre con la alegría de tu pueblo,
me llene de orgullo con tu heredad.
Como nuestros antepasados,
también nosotros hemos pecado;
cometimos faltas, hicimos el mal.
En Egipto nuestros padres
no comprendieron tus maravillas,
no recordaron tu inmenso amor,
se rebelaron contra ti en el mar de las Cañas.
Pero él los salvó honrando su nombre,
y mostrando así su poder.
Gritó al mar de las Cañas y quedó seco,
los guió por los abismos como por el desierto.
Los salvó de la mano de su enemigo,
los libró de la garra de su rival.
El agua anegó a sus adversarios,
ni uno de ellos sobrevivió.
Creyeron entonces en sus palabras,
cantaron sus alabanzas.
Pero pronto se olvidaron de sus obras,
no confiaron en sus designios.
En el desierto la avidez los consumía,
en el yermo retaron a Dios.
Él les dio lo que pedían,
pero también les envió un mal devastador.
Envidiaron a Moisés en el campamento,
también a Aarón, el consagrado del Señor.
La tierra se abrió y engulló a Datán,
enterró a la banda de Abirán:
el fuego abrasó a sus secuaces,
una llama devoró a los malvados.
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