Estudio bíblico Logos

Salmo 89–90

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SALMO 89

CON MI ELEGIDO HE SELLADO UN PACTO

Poema de Etán el ezraíta.

El amor del Señor cantaré eternamente,

proclamaré tu fidelidad por generaciones.

Así dije: “Para siempre se alza el amor,

en el mismo cielo tu fidelidad sustentas”.

Con mi elegido he sellado un pacto,

esto he jurado a mi siervo David:

“Afianzaré tu linaje eternamente,

mantendré tu trono por generaciones”. [Pausa[

Señor, alaba el cielo tus maravillas,

la asamblea de los santos tu fidelidad.

¿Quién en el cielo al Señor se asemeja?

¿Quién de los dioses iguala al Señor?

Dios es venerado en la asamblea de los santos,

él infunde respeto a cuantos le rodean.

Señor, Dios del universo, ¿quién como tú?

Poderoso eres tú, la fidelidad te envuelve.

Tú dominas las mareas del mar,

tú calmas sus olas cuando se encrespan.

Tú aplastaste a Rahab como a un cadáver,

disipaste a tus rivales con tu brazo poderoso.

Tuyo es el cielo, tuya es la tierra,

tú fijaste el orbe y cuanto lo llena.

Tú has creado el norte y el sur,

el Tabor y el Hermón aclaman tu nombre.

Tuyo es el brazo poderoso,

fuerte es tu mano, excelsa tu diestra.

La justicia y el derecho sustentan tu trono,

el amor y la verdad te preceden.

Feliz el pueblo que sabe aclamarte,

caminará, Señor, a la luz de tu rostro.

En tu nombre se alegran todo el día,

por tu justicia se enorgullecen.

Porque tú eres la gloria de su fuerza,

tú nos encumbras con tu favor.

El Señor es nuestro escudo,

el santo de Israel es nuestro rey.

Un día, en una visión, hablaste

a tus fieles y así les dijiste:

“He prestado mi apoyo a un guerrero,

he enaltecido a un joven del pueblo.

He encontrado a mi siervo David,

con mi aceite sagrado lo he ungido.

Mi mano estará con él,

mi brazo le dará fuerza.

No podrá atormentarlo el enemigo,

ni le hará sufrir el malvado.

Ante él destrozaré a sus rivales,

golpearé a quienes lo odian.

Mi fidelidad y mi amor lo acompañan,

con mi nombre voy a encumbrarlo.

Bajo su mano he puesto el mar,

bajo su diestra los ríos.

Él me dirá: ‘Tú eres mi padre,

mi Dios, el refugio que me salva’.

Haré de él mi primogénito,

el mayor de los reyes de la tierra.

Mi bondad lo protegerá siempre,

mi pacto con él será firme.

Mantendré eternamente su linaje

y su trono mientras el cielo exista.

Mas si abandonan sus hijos mi ley,

si no caminan según mis decretos,

si quebrantan mis preceptos

y no guardan mis mandatos,

castigaré con la vara su pecado

y con azotes sus culpas.

Pero de él no apartaré mi amor,

no traicionaré mi fidelidad,

no romperé mi pacto,

no cambiarán mis palabras.

Por mi santidad juré una vez

y no mentiré a David.

Será eterna su descendencia,

será su trono como el sol ante mí,

como la luna siempre firme,

testigo fiel en el cielo”. [Pausa[

Pero tú lo rechazaste y despreciaste,

tú te enfureciste con tu ungido,

rompiste la alianza con tu siervo,

tiraste por tierra su corona.

Destruiste sus murallas,

arrasaste sus fortalezas;

los caminantes la saquean,

sus vecinos se burlan de ella.

Has exaltado el poder de sus rivales,

a sus enemigos has llenado de gozo.

El filo de su espada has doblado,

no le has dado apoyo en la batalla;

has puesto fin a su esplendor,

has tirado por tierra su trono.

Tú has acortado su juventud,

lo has cubierto de vergüenza. [Pausa[

¿Hasta cuándo, Señor?

¿Te esconderás para siempre?

¿Arderá como el fuego tu ira?

Recuerda que mi vida es un soplo,

¿por qué creaste al ser humano tan frágil?

¿Quién vivirá sin ver la muerte?

¿Quién escapará de las garras

del reino de los muertos? [Pausa[

Señor, ¿dónde está tu antiguo amor,

el que juraste a David por tu fidelidad?

Recuerda, mi Señor, la humillación de tu siervo,

a todos los pueblos que he de soportar.

Tus enemigos me humillan, Señor,

desprecian las huellas de tu ungido.

¡Bendito sea Dios por siempre!

¡Amén, amén!

SALMO 90

DESDE SIEMPRE, PARA SIEMPRE ERES DIOS

Oración de Moisés, hombre de Dios.

Señor, durante generaciones

tú has sido nuestro refugio.

Antes que se formasen los montes

y la tierra y el orbe surgieran,

desde siempre y para siempre tú eres Dios.

Tú haces que el ser humano vuelva al polvo,

diciendo: ¡Regresen hijos de Adán!

Porque mil años son ante tus ojos

como un día, como un ayer que ya pasó,

como una vigilia en la noche.

Tú los arrastras al sueño de la muerte,

son como hierba que brota en la mañana:

por la mañana brota y florece,

por la tarde se agosta y se seca.

Con tu ira nos has consumido,

con tu furor nos aterras.

Ante ti has puesto nuestras culpas,

a la luz de tu faz nuestros secretos.

Nuestros días decaen bajo tu furia,

como un suspiro pasan nuestros años.

Setenta años dura nuestra vida,

durará ochenta si se es fuerte;

pero es su brío tarea inútil,

pues pronto pasa y desaparecemos.

¿Quién conoce el poder de tu cólera?

Como tu furor, así es el respeto que inspiras.

Enséñanos a contar nuestros días

y tendremos así un corazón sabio.

Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo?

¡Apiádate de tus siervos!

Cólmanos de tu amor por la mañana,

para que cantemos alegres toda la vida.

Alégranos tanto como días nos afligiste,

como años conocimos el mal.

Que se muestre a tus siervos tu obra

y a tus hijos tu esplendor.

Que descienda sobre nosotros

la gracia del Señor, nuestro Dios.

Afianza la obra de nuestras manos;

sí, afianza la obra de nuestras manos.

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Notas al pie

  1. [Signo de que el texto comprendido entre corchetes nopertenece con absoluta seguridad al texto original hebreo o griego, o de que dicho texto no figura explícitamente en el hebreo o griego llegado hasta nosotros.