Estudio bíblico Logos

Salmo 1–3

La Palabra: El Mensaje de Dios para míOtras versiones

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SALMO 1

DICHOSO QUIEN SE COMPLACE EN LA LEY DEL SEÑOR

Dichoso quien no sigue el consejo de los malvados,

ni en la senda de los pecadores se detiene,

ni en compañía de los necios se sienta,

sino que se complace en la ley del Señor

sobre la que reflexiona día y noche.

Es como un árbol plantado junto al arroyo:

da fruto a su tiempo y no se secan sus hojas;

consigue todo cuanto emprende.

No ocurre así a los malvados,

paja que el viento arrastra.

No vencerán los malvados en el juicio,

ni los pecadores en la asamblea de los justos

pues el Señor protege la senda de los justos

mientras la senda de los malvados se desvanece.

SALMO 2

HE UNGIDO A MI REY EN SIÓN

¿Por qué las naciones se sublevan

y los pueblos urden planes sin sentido?

Los reyes de la tierra se rebelan,

los príncipes conspiran juntos

contra el Señor y su ungido:

“¡Rompamos sus ataduras,

desprendámonos de su yugo!”.

El que habita en el cielo se ríe,

el Señor se burla de ellos.

Les habla entonces con furia,

con su ira los atemoriza:

“He ungido a mi rey

en Sión, mi monte santo”.

Voy a proclamar el mandato del Señor.

Él me ha dicho: “Tú eres mi hijo,

yo te he engendrado hoy.

Pídemelo y te daré las naciones en herencia,

los confines de la tierra en heredad.

Los aplastarás con cetro de hierro,

los destrozarás cual vasija de alfarero”.

Y ahora, reyes, reflexionen,

recapaciten, jueces de la tierra.

Sirvan al Señor con reverencia,

festéjenlo emocionados,

[besen al hijo[,

no sea que se enoje y anden perdidos

al estallar de repente su ira.

¡Dichosos los que en él confían!

SALMO 3

LA SALVACIÓN ES DEL SEÑOR

Salmo de David cuando huía de su hijo Absalón.

Señor, ¡son tantos mis enemigos,

tantos quienes se alzan contra mí!

¡Tantos los que de mí dicen:

“No tiene salvación en Dios”! [Pausa[

Pero tú, Señor, eres mi escudo,

mi gloria, quien me enaltece.

Cuando clamo al Señor,

él me responde desde su monte santo. [Pausa[

Me acuesto y me quedo dormido,

me despierto porque el Señor me sostiene.

No temo a esa ingente multitud

que me ha puesto cerco por doquier.

¡Ponte en acción, Señor! ¡Sálvame, Dios mío!,

tú que golpeaste la mejilla de mis enemigos,

tú que rompiste los dientes de los malvados.

La salvación viene del Señor,

¡que tu bendición descienda sobre tu pueblo! [Pausa[

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Notas al pie

  1. [Signo de que el texto comprendido entre corchetes nopertenece con absoluta seguridad al texto original hebreo o griego, o de que dicho texto no figura explícitamente en el hebreo o griego llegado hasta nosotros.