Mateo 26:39–44
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOtras versiones
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Se adelantó unos pasos más y, postrándose rostro en tierra, oró así:
— Padre mío, si es posible, aparta de mí esta copa de amargura; pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que quieres tú.
Volvió entonces a donde estaban los discípulos y, al encontrarlos dormidos, dijo a Pedro:
— ¿Ni siquiera han podido velar una hora conmigo? Velen y oren para que no desfallezcan en la prueba. Es cierto que tienen buena voluntad, pero les faltan las fuerzas.
Por segunda vez se alejó de ellos y oró así:
— Padre mío, si no es posible que esta copa de amargura pase sin que yo la beba, hágase lo que tú quieras.
Regresó de nuevo a donde estaban los discípulos, y volvió a encontrarlos dormidos pues tenían los ojos cargados de sueño. Así que los dejó como estaban y, apartándose de ellos, oró por tercera vez con las mismas palabras.
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