Jueces 10:17–11:11
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
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Los amonitas se concentraron y vinieron a acampar en Galaad. Los israelitas se reunieron y acamparon en Mispá. La gente se decía:
— ¿Quién será el primero que ataque a los amonitas? El que lo haga, será el caudillo de todos los habitantes de Galaad.
JEFTÉ INTERVIENE EN EL CONFLICTO
Jefté, el galaadita, era un valiente guerrero. Era hijo de una prostituta y su padre era Galaad. Pero Galaad tuvo también hijos de su esposa legítima. Cuando estos hijos crecieron, echaron de casa a Jefté diciéndole:
— Tú no heredarás a nuestro padre, porque eres hijo de una mujer extraña.
Jefté huyó lejos de sus hermanos y se quedó en el país de Tob. Se le unió una banda de gente miserable y juntos hacían incursiones.
Andando el tiempo, los amonitas declararon la guerra a Israel. Cuando los amonitas atacaron a Israel, los ancianos de Galaad fueron al país de Tob a buscar a Jefté. Le dijeron:
— Ven, sé nuestro caudillo en la guerra contra los amonitas.
Pero Jefté respondió a los ancianos de Galaad:
— ¿No son ustedes los que me odiaban y me echaron de la casa de mi padre? ¿Por qué ahora, que están en un aprieto, acuden a mí?
Los ancianos de Galaad replicaron a Jefté:
— Por eso mismo ahora acudimos a ti: ven con nosotros, ataca a los amonitas y sé nuestro jefe y el de todos los que habitamos en Galaad.
Jefté respondió a los ancianos de Galaad:
— Si me hacen volver para combatir a los amonitas y el Señor me los entrega, yo seré el jefe de ustedes.
Respondieron a Jefté los ancianos de Galaad:
— Que el Señor nos lo demande si no hacemos lo que dices.
Jefté se fue con los ancianos de Galaad y el pueblo lo nombró su jefe y caudillo. Jefté repitió todas sus condiciones ante el Señor, en Mispá.
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