Estudio bíblico Logos

Job 21–37

La Palabra: El Mensaje de Dios para míOtras versiones

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EL ÉXITO DE LOS MALVADOS

Job respondió así:

Escuchen atentos mis palabras,

concédanme al menos ese consuelo.

Tengan paciencia mientras hablo;

cuando termine, se podrán burlar.

¿Me quejo acaso de alguno

o pierdo la paciencia sin razón?

Escúchenme, quedarán atónitos

y no sabrán qué decir.

Al pensarlo, me lleno de horror,

escalofríos me atenazan el cuerpo.

¿Por qué siguen vivos los malvados,

envejecen mientras aumenta su poder?

Ven a sus hijos medrar seguros,

contemplan cómo fructifican sus retoños:

sus casas, prósperas y tranquilas,

el castigo de Dios no los alcanza.

Sus toros fecundan sin fallar,

sus vacas nunca malparen.

Sus hijos retozan como corderos,

sus niños brincan satisfechos.

Cantan con liras y tambores,

se divierten al son de la flauta;

gozan dichosos de la vida

y bajan en paz al reino de los muertos.

Y eso que decían a Dios:

“¡Déjanos en paz!

No queremos conocer tus designios.

¿Por qué serviremos al Todopoderoso?

¿Qué sacamos en limpio con invocarlo?”.

¿No depende del malvado su dicha,

aunque su plan esté lejos de Dios?

¿Cuándo se apaga la lámpara del malvado?

¿Cuándo le sobreviene la desgracia

o la cólera divina lo colma de dolor?

¿Son paja acosada por el viento

o tamo que avienta el huracán?

¿Va a castigar Dios a sus hijos?

¡Que lo pague él y escarmiente!

¡Que él mismo asista a su ruina,

que absorba la cólera del Todopoderoso!

¿Qué le importa su hacienda una vez muerto,

cuando sus meses no puedan ya contarse?

¿Quién puede enseñar algo a Dios,

si sólo él es capaz de gobernar el cielo?

Hay quien muere en pleno vigor,

rebosante de dicha y de paz,

con sus lomos forrados de grasa

y jugosa la médula de sus huesos.

Y hay quien muere saciado de amargura,

sin haber experimentado la dicha.

Pero ambos se acostarán en el polvo

bajo una cubierta de gusanos.

Bien me sé lo que piensan,

todo lo que traman contra mí.

Dicen: “¿Dónde está la casa del soberbio,

la tienda donde moraban los impíos?”.

¿Por qué no preguntan a quienes viajan

y sabrán bien lo que piensan?

El malvado se libra el día del desastre,

se encuentra a salvo el día de la cólera.

¿Quién le reprocha su conducta

o le pasa cuentas de lo que ha hecho?

Es conducido al cementerio,

la gente vela junto a su tumba,

no siente el peso de la tierra.

Tras él desfila todo el mundo,

lo precede una turba innumerable.

¿A qué entonces me consuelan con vaciedades?

¡Si tan sólo argumentan con engaños!

TERCER CICLO DE DISCURSOS (22–27)

JOB ES INVITADO A ARREPENTIRSE

Elifaz de Temán respondió así:

¿Puede un mortal ser útil a Dios

cuando apenas el sabio lo es para sí?

¿Le importa al Todopoderoso tu honradez?

¿Le aprovecha en algo tu recta conducta?

¿Crees que te castiga por tu piedad,

o te emplaza a juicio por eso?

¿No será por tu maldad sin límites,

por tus incontables delitos?

Exigías sin motivo prendas a tus hermanos,

despojabas de su ropa al desnudo;

no dabas agua al sediento,

negabas el pan al hambriento;

Como poderoso dueño del país,

arrogante habitante de él,

despedías a las viudas de vacío

y debilitabas los brazos de los huérfanos.

Por eso te encuentras entre redes,

te asalta de improviso el terror,

la oscuridad no te permite ver,

te engullen aguas caudalosas.

¿No está Dios en lo alto del cielo?

¡Bajo él contempla las altas estrellas!

Y encima dices: “¿Qué sabe Dios?

¿Podrá ver a través de las nubes?

El manto de nubes no le deja ver

cuando recorre la órbita del cielo”.

¿Caminarás por la antigua ruta

que hollaron perversos mortales,

aventados antes de tiempo,

cuando la riada arrancó sus cimientos?

Decían a Dios: “¡Déjanos en paz!,

¿qué puede hacernos el Todopoderoso?”.

Y eso que colmaba sus casas de bienes.

¡Lejos de mí el consejo de los malvados!

Los justos se alegran al verlo,

los rectos se burlan de ellos,

pues sus posesiones han sido barridas,

su abundancia ha sido consumida por el fuego.

Reconcíliate con él y haz las paces,

de ese modo te devolverá la dicha.

Acepta la instrucción de su boca,

piensa siempre en lo que te dice.

Si vuelves al Todopoderoso con humildad,

si alejas de tu hogar la injusticia,

si arrojas tu oro al polvo,

el Ofir a las piedras del arroyo,

el Todopoderoso será tu tesoro,

será tu plata en abundancia;

el Todopoderoso será tu delicia,

mirarás a Dios con confianza.

Él escuchará tus plegarias

y podrás cumplir tus votos;

tendrás éxito en tus decisiones,

la luz iluminará tu camino.

Él humilla a los arrogantes,

el humilde encontrará un salvador;

incluso el culpable se verá a salvo

gracias a la pureza de tus manos.

TRIUNFO DEL MAL Y APARENTE AUSENCIA DE DIOS

Job respondió así:

También hoy me lamento y me rebelo

pues su mano multiplica mis gemidos.

¡Si supiera al menos dar con él,

si pudiese entrar en su morada!

Expondría mi causa ante él,

llenaría mi boca de razones;

sabría en qué términos se defiende,

entendería lo que quiere decirme.

¿Recurriría en el pleito a su gran fuerza?

No creo; me escucharía con atención.

Yo discutiría limpiamente con él

y ganaría finalmente el caso.

Mas voy a Oriente y no está allí;

a Occidente y no puedo distinguirlo;

se oculta en el Norte y no lo veo;

escondido en el Sur, no lo descubro.

Él, en cambio, conoce mis andanzas;

si me prueba, saldré purificado como el oro.

He seguido de cerca sus huellas,

firme en su camino, sin desviarme;

no me he apartado de las normas de su boca,

he guardado en el pecho sus decretos.

Pero él es firme en sus decisiones,

¿quién podrá disuadirlo?

Siempre lleva a cabo sus proyectos.

Seguro que ejecuta mi sentencia,

como hace en casos parecidos.

Por eso tengo miedo de verlo;

cuando pienso en ello, me espanto.

Dios me ha arrancado el valor,

me aterroriza el Todopoderoso.

¡Ojalá desapareciese en la tiniebla

y la oscuridad ocultase mi rostro!

Si Dios todopoderoso

se reserva tiempos de juicio,

¿por qué sus fieles no los descubren?

Hay personas que remueven linderos,

roban rebaños y los llevan a apacentar;

se llevan el asno del huérfano,

y en prenda el buey de la viuda;

apartan del camino a los necesitados,

los pobres de la región se esconden.

Hay otros que, como onagros,

viajeros de la estepa,

madrugan para iniciar su tarea,

en busca de la presa,

mientras la estepa alimenta a sus crías.

Espigan en el campo del inicuo,

rebuscan en la viña del malvado;

pasan la noche desnudos,

sin ropa alguna que ponerse,

sin abrigo, expuestos al frío.

La lluvia del monte los empapa;

sin refugio, se arriman a las rocas.

Arrancan del pecho al huérfano

y toman en prenda al hijo del pobre.

Andan desnudos, sin ropa;

hambrientos, acarrean gavillas.

Prensan aceite en el molino;

sedientos, pisan en el lagar.

Moribundos gimen en la ciudad,

¡gritos de auxilio de los heridos!

Pero Dios nada malo ve en ello.

Otros son rebeldes a la luz:

no conocen sus caminos,

no suelen andar por sus senderos.

El asesino madruga con el alba

para matar a pobres y necesitados;

por la noche se dedica a robar.

El adúltero acecha entre dos luces

y piensa que no hay quien lo vea,

pues lleva cubierto su rostro.

De noche asaltan casas,

de día se encierran en ellas;

ignoran lo que es la luz.

Para ellos la mañana es sombra,

habituados al terror de la noche.

Son broza que arrastra el agua,

su hacienda es maldita en la tierra,

nadie toma el sendero de su viña.

Sequía y bochorno derriten la nieve;

de igual modo el reino de los muertos

arrebata a los pecadores.

El seno materno los olvida,

son la delicia de los gusanos;

su nombre no es recordado.

¡Es tronchada como un árbol la injusticia!

Maltratan a la estéril sin hijos

y privan de bienes a la viuda.

Aunque siga el poderoso en el poder

y parezca prosperar, su vida es insegura;

Dios puede hacer que se sienta confiado,

pero sus ojos vigilan todos sus pasos.

Se encumbra un momento y ya no existe;

se abate como flor que se marchita,

se agosta lo mismo que una espiga.

Esto es así, ¿quién me dejará por mentiroso,

restando valor a mis argumentos?

GRANDEZA DE DIOS EN LAS ALTURAS

Bildad de Súaj respondió así:

Dios tiene un poder temible,

impone la paz en las alturas.

¿Quién puede enumerar sus tropas?

¿Sobre quién no se alza su luz?

¿Puede ser justo el mortal ante Dios,

o puro el que ha nacido de mujer?

¡Si hasta la luna carece de brillo

y los astros no son puros a sus ojos!

¡Cuánto menos el mortal,

un gusano, el ser humano,

que sólo es una larva!

GRANDEZA DEL CREADOR

Job respondió así:

¡Qué bien sabes ayudar al débil!

¡Qué bien socorres al brazo sin fuerza!

¡Qué bien aconsejas al necio!

¡Con qué talento asesoras!

¿A quién van dirigidas tus razones?

¿De quién emana tu inspiración?

Las sombras se estremecen de miedo,

se espantan el mar y sus moradores.

El reino de los muertos

se encuentra desnudo ante él,

el abismo se halla al descubierto.

Él tendió el Septentrión sobre el vacío,

suspendió la tierra sobre la nada.

Él encerró las aguas en las nubes,

sin que el nublado estalle con el peso.

Él ocultó a las miradas su trono,

desplegando su nube ante él.

Él limitó con un cerco las aguas

en la frontera de la luz y las tinieblas.

Se tambalean las columnas del cielo,

aterradas cuando él las amenaza.

Con su poder dominó el Mar,

con su ingenio machacó a Rahab.

Su soplo desplegó los cielos,

su mano traspasó al Dragón Huidizo.

Esto es sólo un ejemplo de sus obras,

sólo un susurro mortecino que nos llega;

el potencial de su poder, ¿quién lo captará?

JOB ES ÍNTEGRO Y RECONOCE EL PODER DE DIOS

Job continuó con su discurso:

Por Dios, que niega mis derechos,

por el Todopoderoso,

que me colma de amargura,

juro que mientras respire

y el soplo de Dios aliente en mí,

mis labios nunca mentirán,

ni mi boca dirá falsedades.

No pienso darles la razón,

me mantendré íntegro hasta la muerte.

Me aferro a mi honradez, sin soltarla,

sin reprocharme ninguno de mis días.

Que mi enemigo resulte culpable

e injusto mi adversario en el tribunal.

¿Qué esperanza le queda al impío

cuando le arrebatan la existencia,

cuando Dios lo despoja de su vida?

¿Escuchará Dios sus protestas de inocencia

cuando esté desbordado por la angustia,

cuando suplique el favor del Todopoderoso

e invoque a Dios de continuo?

Les instruiré sobre el poder de Dios,

sin ocultar la verdad sobre el Todopoderoso;

pero si ya lo han comprobado,

¿a qué viene hablar inútilmente?

EL DESTINO DEL MALVADO SEGÚN SOFAR

Esto es lo que Dios reserva al malvado,

la suerte que da el Todopoderoso al violento:

si tiene muchos hijos, la espada los abatirá,

su descendencia nunca se hartará de pan;

la…

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