Daniel 8:15–27
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOtras versiones
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INTERPRETACIÓN DE LA VISIÓN
Mientras yo, Daniel, contemplaba la visión y hacía lo posible por entenderla, se presentó ante mí alguien con aspecto humano. Oí también una voz humana proveniente del río Ulay, que gritaba:
— Gabriel, interpreta la visión a este tal Daniel.
Se acercó entonces [Gabriel[ adonde yo estaba. Cuando llegó, me eché por tierra asustado. Él me dijo:
— Has de saber, hijo de hombre, que la visión se refiere al tiempo final.
Mientras me hablaba, permanecí con el rostro en tierra, como aletargado. Pero él me tocó e hizo que me incorporase. Después continuó:
— Te voy a dar a conocer lo que sucederá cuando pase el tiempo de la cólera, porque ya está fijado el fin. El carnero que has visto con dos cuernos representa a los reyes de Media y de Persia. El macho cabrío peludo representa al imperio de Grecia, y el enorme cuerno que tiene entre los ojos no es otro que el primer rey. Los cuatro cuernos que ocuparon el lugar del cuerno que se rompió representan a los cuatro reinos salidos de esa nación, aunque no serán tan poderosos como el primero.
Cuando sus reinados lleguen al final
y su perversión alcance su límite,
vendrá un rey insolente e intrigante.
Crecerá fuerte y poderoso,
será un terrible destructor,
triunfará en todas sus empresas;
destruirá a la gente poderosa,
también al pueblo de los santos.
Con su astucia hará que triunfe
la traición en todos sus propósitos;
pensará que es el más grande.
Destruirá a muchos confiados,
se alzará contra el príncipe de príncipes,
pero al fin será destrozado,
sin intervención de poderes humanos.
La visión de las tardes y las mañanas, tal como ha sido revelada, es digna de crédito, pero mantenla en secreto, pues se cumplirá pasado mucho tiempo.
Yo, Daniel, quedé debilitado y estuve enfermo durante unos días. Pasada ya mi postración, fui a ocuparme de los asuntos del rey. Sin embargo, la visión me tenía desconcertado, pues no acababa de entenderla.
Notas al pie
- [Signo de que el texto comprendido entre corchetes nopertenece con absoluta seguridad al texto original hebreo o griego, o de que dicho texto no figura explícitamente en el hebreo o griego llegado hasta nosotros.
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