1º Crónicas 23–26
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
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ORGANIZACIÓN DE LOS LEVITAS
Siendo ya un anciano de edad avanzada, David designó a su hijo Salomón como rey de Israel. Luego reunió a todos los dignatarios de Israel, a los sacerdotes y levitas, y se hizo el censo de los levitas mayores de treinta años, cuyo número ascendía a treinta y ocho mil hombres. De ellos, veinticuatro mil supervisarían las obras del Templo; seis mil serían secretarios y jueces; cuatro mil, porteros; y cuatro mil, cantores para alabar al Señor acompañados de los instrumentos creados por David al efecto. David los distribuyó por clanes, correspondientes a los hijos de Leví: Guersón, Queat y Merarí.
Descendientes de Guersón: Ladán y Simeí. Descendientes de Ladán, tres: el primogénito Jejiel, Zetán y Joel. Descendientes de Simeí, tres: Selomit, Jaciel y Harán, que fueron los cabezas de familia de Ladán. También eran descendientes de Simeí estos cuatro: Jájat, Ziná, Jeús y Beriá. Jájat era el primogénito y Ziná, el segundo. Jehús y Beriá no tuvieron muchos descendientes, por lo que fueron registrados como una sola familia.
Descendientes de Queat, cuatro: Amrán, Jisar, Hebrón y Uziel. Descendientes de Amrán: Aarón y Moisés. Aarón y sus descendientes fueron escogidos para el servicio perpetuo de lo más sagrado, para quemar incienso ante el Señor, servirlo y bendecir en su nombre por siempre. Los descendientes de Moisés, el hombre de Dios, fueron incluidos en la tribu de Leví. Descendientes de Moisés: Guersón y Eliezer. El primogénito de Guersón fue Sebuel. El primogénito de Eliezer fue Rejabías. Eliezer ya no tuvo más descendientes, pero los de Rejabías fueron muy numerosos. El primogénito de Jisar fue Selomit. Descendientes de Hebrón: el primogénito Jerías, el segundo Amarías, el tercero Jajaciel y el cuarto Jecamán. Descendientes de Uziel: el primogénito Micá y el segundo Jisías.
Descendientes de Merarí: Majlí y Musí. Descendientes de Majlí: Eleazar y Quis. Eleazar murió sin hijos; sólo tuvo hijas que se casaron con sus parientes, los descendientes de Quis. Descendientes de Musí, tres: Majlí, Éder y Jeremot.
Estos eran los descendientes de Leví, distribuidos por clanes, y los cabezas de familia, según el registro nominal de cada uno, que se dedicaban al servicio del Templo a partir de los veinte años, pues David había dicho:
— Puesto que el Señor, Dios de Israel, ha concedido reposo a su pueblo y ha fijado su morada definitiva en Jerusalén, los levitas ya no tendrán que transportar la Tienda y todos los objetos de culto.
Y según estas últimas disposiciones de David, los levitas eran inscritos en el censo a partir de los veinte años, y estaban a las órdenes de los descendientes de Aarón para el servicio del Templo del Señor en los patios y habitaciones, en la limpieza de los objetos sagrados y otras tareas del servicio del Templo de Dios. Se encargaban también de los panes de la ofrenda, de la harina selecta para las ofrendas, de las obleas de pan sin levadura, de las frituras y cocciones y de toda clase de medidas y pesos. Tenían que presentarse diariamente por la mañana y por la tarde para alabar y dar gracias al Señor, y ofrecer siempre en presencia del Señor los holocaustos de los sábados, lunas nuevas y fiestas, según sus números y ritos respectivos. Y se encargaban también de atender la Tienda del encuentro, al santuario y a sus hermanos, los hijos de Aarón, en el servicio del Templo.
ORGANIZACIÓN DE LOS SACERDOTES
Clanes de los aaronitas. Descendientes de Aarón: Nadab, Abihú, Eleazar e Itamar. Como Nadab y Abihú murieron antes que su padre y sin descendencia, Eleazar e Itamar se encargaron del sacerdocio. David, junto con Sadoc, descendiente de Eleazar, y Ajimélec, descendiente de Itamar, los distribuyó por turnos para que ejercieran su ministerio. Y resultó que entre los descendientes de Eleazar había más varones que entre los de Itamar, por lo que a los descendientes de Eleazar correspondieron dieciséis cabezas de familia y a los descendientes de Itamar, ocho. El reparto de unos y otros se hizo por sorteo, ya que tanto entre los descendientes de Eleazar como entre los de Itamar, había ministros del santuario y ministros de Dios. El secretario Semaías, levita hijo de Natanael, los inscribió en presencia del rey, de las autoridades, del sacerdote Sadoc, de Ajimélec, hijo de Abiatar, y de los jefes de las familias sacerdotales y levíticas. Dos turnos correspondían a la familia de Eleazar y uno a la de Itamar. El primer turno tocó a Jeorib, el segundo a Jedaías, el tercero a Jarín, el cuarto a Seorín, el quinto a Malquías, el sexto a Miyamín, el séptimo a Hacós, el octavo a Abías, el noveno a Jesúa, el décimo a Secanías, el undécimo a Eliasib, el duodécimo a Jaquín, el décimo tercero a Jupá, el décimo cuarto a Jesebab, el décimo quinto a Bilgá, el décimo sexto a Imer, el décimo séptimo a Jerib, el décimo octavo a Hapises, el décimo noveno a Petajías, el vigésimo a Ezequiel, el vigésimo primero a Jaquín, el vigésimo segundo a Gamul, el vigésimo tercero a Delaías y el vigésimo cuarto a Maazías.
Así quedó su distribución para el servicio del Templo, de acuerdo con las normas que su padre Aarón les había dado por orden del Señor Dios de Israel.
Los restantes levitas se distribuían así: de los descendientes de Amrán, Subael; de los descendientes de Subael, Jejdías; de los descendientes de Rejabías el primogénito era Jisías; de los jisaritas, Selomot; de los descendientes de Selomot, Jájat; de los descendientes de Hebrón, el primero Jerías, el segundo Amarías, el tercero Jajciel y el cuarto Jecamán. Micá era descendiente de Uziel; de los descendientes de Micá, Samir; Jisías era hermano de Micá; de los descendientes de Jisías, Zacarías; Majlí y Musí eran descendientes de Merarí; descendientes de Jaazías, su hijo; descendientes de Merarí a través de su hijo Jaazías: Sohán, Zacur e Ibrí; de Mahlí, Eleazar, que no tuvo descendientes; de los descendientes de Quis, Jerajmeel; los descendientes de Musí fueron Majlí, Éder y Jerimot.
Estos eran los levitas por familias paternas. También ellos, como sus parientes aaronitas, se distribuyeron por sorteo en presencia del rey David, de Sadoc y Ajimélec, y de los jefes de las familias sacerdotales y levíticas, compartiendo la misma suerte las familias principales y las más pequeñas.
ORGANIZACIÓN DE LOS CANTORES
David y los responsables del culto separaron para el servicio del canto a los descendientes de Asaf, Hemán y Jedutún para que cantasen como profetas al son de cítaras, salterios y platillos. He aquí la lista de los hombres adscritos a este servicio:
De la familia de Asaf: Zacur, José, Natanael y Asarelá, hijos de Asaf, dirigidos por su padre, profeta cantor a las órdenes de David. De la familia de Jedutún: Guedalías, Serí, Isaías, Simeí, Jasabías y Matatías; los seis dirigidos por su padre Jedutún, que profetizaba al son de la cítara para dar gracias y alabar al Señor. De la familia de Hemán, Buquías, Matanías, Uziel, Sebuel, Jerimot, Jananías, Jananí, Eliatá, Guidaltí, Romanti Ézer, Josbecasá, Malotí, Hotir y Majaziot; todos ellos eran hijos de Hemán, el vidente del rey, que le transmitía los oráculos divinos para acrecentar su poder, pues Dios había dado a Hemán catorce hijos y tres hijas. Todos ellos, bajo la dirección de su padre, cantaban en el Templo del Señor con platillos, salterios y cítaras al servicio del Templo de Dios. Asaf, Jedutún y Hemán estaban a las órdenes del rey. Su número, incluidos sus hermanos instruidos en el canto al Señor, todos ellos expertos, era de doscientos ochenta y ocho.
Repartieron a suertes los turnos de servicio, sin distinguir pequeños y grandes, maestros y discípulos. El primer turno correspondió a José, de la familia de Asaf; el segundo a Guedalías, que sumaba doce con hijos y parientes; el tercero a Zacur, el cuarto a Jisrí, el quinto a Natanael, el sexto a Buquías, el séptimo a Jesarelá, el octavo a Isaías, el noveno a Matanías, el décimo a Simeí, el undécimo a Azarel, el duodécimo a Jasabías, el décimo tercero a Subael, el décimo cuarto a Matatías, el décimo quinto a Jeremot, el décimo sexto a Jananías, el décimo séptimo a Josbecasá, el décimo octavo a Jananí, el décimo noveno a Malotí, el vigésimo a Eliatá, el vigésimo primero a Hotir, el vigésimo segundo a Guidaltí, el vigésimo tercero a Majaziot y el vigésimo cuarto a Romanti Ézer.
LEVITAS PORTEROS
Distribución de los porteros coreítas: Por los descendientes de Asaf: Meselemías, descendiente de Coré. Descendientes de Meselemías: el primogénito Zacarías, segundo Jediael, tercero Zebadías, cuarto Jatniel, quinto Elán, sexto Yojanán y séptimo Elioenay. Descendientes de Obededón: el primogénito Semaías, segundo Jozabat, tercero Joaj, cuarto Sacar, quinto Natanael, sexto Amiel, séptimo Isacar y octavo Peuletay, pues Dios había bendecido a Obededón. Su hijo Semaías tuvo descendientes que sobresalieron en sus respectivas familias, pues eran gente valerosa. Descendientes de Semaías: Otní, Rafael, Obed, Elzabad y sus parientes, gente valerosa, Elihú y Semaquías. Todos estos eran los descendientes de Obededón y con sus hijos y parientes, valerosos y competentes en su oficio, sumaban sesenta y dos. Los descendientes y parientes de Meselemías sumaban dieciocho personas valerosas. Descendientes de Josá, de la familia de Merarí: primero Simrí, pues, aunque no era el primogénito, su padre lo puso de jefe; segundo Jilquías, tercero Tebalías, y cuarto Zacarías. En total, los descendientes y parientes de Josá eran trece.
A estos grupos de porteros, tanto a los jefes como a sus parientes, se les encomendó el servicio del Templo del Señor. Y se repartieron a suertes por familias, lo mismo pequeños que grandes, cada una de las puertas. La puerta oriental le correspondió a Selemías; a su hijo Zacarías, prudente consejero, le correspondió la puerta del norte tras nuevo sorteo; a Obededón le tocó la puerta del sur y a sus hijos los almacenes; a Supín y a Josá, la occidental, junto con la puerta de Saléquet, en el camino de la cuesta.
Las guardias eran proporcionales: en la puerta oriental había…
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