Salmo 50:1–23
Reina Valera Revisada (1960)Other versions
Spanish
Arabic
Czech
English
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
French
German
Hebrew
Hungarian
Italian
Korean
Latin
Portuguese
Russian
Simplified Chinese
Traditional Chinese
El Dios de dioses, Jehová, ha hablado, y convocado la tierra,
Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone.
2De Sion, perfección de hermosura,
Dios ha resplandecido.
3Vendrá nuestro Dios, y no callará;
Fuego consumirá delante de él,
Y tempestad poderosa le rodeará.
4Convocará a los cielos de arriba,
Y a la tierra, para juzgar a su pueblo.
5Juntadme mis santos,
Los que hicieron conmigo pacto con sacrificio.
6Y los cielos declararán su justicia,
Porque Dios es el juez.
Selah
Oye, pueblo mío, y hablaré;
Escucha, Israel, y testificaré contra ti:
Yo soy Dios, el Dios tuyo.
8No te reprenderé por tus sacrificios,
Ni por tus holocaustos, que están continuamente delante de mí.
9No tomaré de tu casa becerros,
Ni machos cabríos de tus apriscos.
10Porque mía es toda bestia del bosque,
Y los millares de animales en los collados.
11Conozco a todas las aves de los montes,
Y todo lo que se mueve en los campos me pertenece.
12Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti;
Porque mío es el mundo y su plenitud.
13¿He de comer yo carne de toros,
O de beber sangre de machos cabríos?
14Sacrifica a Dios alabanza,
Y paga tus votos al Altísimo;
15E invócame en el día de la angustia;
Te libraré, y tú me honrarás.
16Pero al malo dijo Dios:
¿Qué tienes tú que hablar de mis leyes,
Y que tomar mi pacto en tu boca?
17Pues tú aborreces la corrección,
Y echas a tu espalda mis palabras.
18Si veías al ladrón, tú corrías con él,
Y con los adúlteros era tu parte.
19Tu boca metías en mal,
Y tu lengua componía engaño.
20Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano;
Contra el hijo de tu madre ponías infamia.
21Estas cosas hiciste, y yo he callado;
Pensabas que de cierto sería yo como tú;
Pero te reprenderé, y las pondré delante de tus ojos.
22Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios,
No sea que os despedace, y no haya quien os libre.
23El que sacrifica alabanza me honrará;
Y al que ordenare su camino,
Le mostraré la salvación de Dios.
Copyright 1960 Sociedades Bíblicas Unidas