Marcos 14:22–52
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22Y mientras comían, Jesús tomó pan y bendijo, y lo partió y les dio, diciendo: Tomad, esto es mi cuerpo. 23Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio; y bebieron de ella todos. 24Y les dijo: Esto es mi sangree del nuevo pacto,f que por muchos es derramada. 25De cierto os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo en el reino de Dios.
Jesús anuncia la negación de Pedro
(Mt. 26.30–35; Lc. 22.31–34; Jn. 13.36–38)
26Cuando hubieron cantado el himno, salieron al monte de los Olivos. 27Entonces Jesús les dijo: Todos os escandalizaréis de mí esta noche; porque escrito está: Heriré al pastor, y las ovejas serán dispersadas.g 28Pero después que haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea.h 29Entonces Pedro le dijo: Aunque todos se escandalicen, yo no. 30Y le dijo Jesús: De cierto te digo que tú, hoy, en esta noche, antes que el gallo haya cantado dos veces, me negarás tres veces. 31Mas él con mayor insistencia decía: Si me fuere necesario morir contigo, no te negaré. También todos decían lo mismo.
Jesús ora en Getsemaní
(Mt. 26.36–46; Lc. 22.39–46)
32Vinieron, pues, a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que yo oro. 33Y tomó consigo a Pedro, a Jacobo y a Juan, y comenzó a entristecerse y a angustiarse. 34Y les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí y velad. 35Yéndose un poco adelante, se postró en tierra, y oró que si fuese posible, pasase de él aquella hora. 36Y decía: Abba, Padre, todas las cosas son posibles para ti; aparta de mí esta copa; mas no lo que yo quiero, sino lo que tú. 37Vino luego y los halló durmiendo; y dijo a Pedro: Simón, ¿duermes? ¿No has podido velar una hora? 38Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. 39Otra vez fue y oró, diciendo las mismas palabras. 40Al volver, otra vez los halló durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados de sueño; y no sabían qué responderle. 41Vino la tercera vez, y les dijo: Dormid ya, y descansad. Basta, la hora ha venido; he aquí, el Hijo del Hombre es entregado en manos de los pecadores. 42Levantaos, vamos; he aquí, se acerca el que me entrega.
Arresto de Jesús
(Mt. 26.47–56; Lc. 22.47–53; Jn. 18.2–11)
43Luego, hablando él aún, vino Judas, que era uno de los doce, y con él mucha gente con espadas y palos, de parte de los principales sacerdotes y de los escribas y de los ancianos. 44Y el que le entregaba les había dado señal, diciendo: Al que yo besare, ése es; prendedle, y llevadle con seguridad. 45Y cuando vino, se acercó luego a él, y le dijo: Maestro, Maestro. Y le besó. 46Entonces ellos le echaron mano, y le prendieron. 47Pero uno de los que estaban allí, sacando la espada, hirió al siervo del sumo sacerdote, cortándole la oreja. 48Y respondiendo Jesús, les dijo: ¿Como contra un ladrón habéis salido con espadas y con palos para prenderme? 49Cada día estaba con vosotros enseñando en el templo,i y no me prendisteis; pero es así, para que se cumplan las Escrituras. 50Entonces todos los discípulos, dejándole, huyeron.
El joven que huyó
51Pero cierto joven le seguía, cubierto el cuerpo con una sábana; y le prendieron;52mas él, dejando la sábana, huyó desnudo.
Referencias cruzadas
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