Cargando…
Proverbios 23–24

Capítulo 23

Cuando te sientes a la mesa de un gobernante,

fíjate bien en lo que te sirven.

Si eres de buen comer,

ponle un cuchillo a tu garganta;

no desees todos los manjares,

porque tal vez tenga la intención de engañarte.

No te desgastes tratando de hacerte rico.

Sé lo suficientemente sabio para saber cuándo detenerte.

Las riquezas desaparecen en un abrir y cerrar de ojos,

porque les saldrán alas

y se irán volando como las águilas.

No aceptes comer con los tacaños

ni desees sus manjares.

Están siempre pensando cuánto cuesta.39

«Come y bebe», te invitan, pero no lo dicen con sinceridad.

Vomitarás lo poco que hayas comido,

y se desperdiciarán tus cumplidos.

No gastes saliva con los necios,

porque despreciarán hasta el más sabio consejo.

10 No engañes a tu vecino cambiando de lugar los antiguos límites de propiedad;

ni te apropies de la tierra de huérfanos indefensos.

11 Pues el Redentor40 de ellos es fuerte;

él mismo levantará cargos en tu contra.

12 Entrégate a la instrucción;

presta suma atención a las palabras de conocimiento.

13 No dejes de disciplinar a tus hijos;

no morirán si les das unos buenos azotes.

14 La disciplina física

bien puede salvarlos de la muerte.41

15 Hijo mío, si tu corazón es sabio,

¡mi propio corazón saltará de alegría!

16 Todo mi ser celebrará

cuando hables con rectitud.

17 No envidies a los pecadores,

en cambio, teme siempre al Señor.

18 Si lo haces, serás recompensado;

tu esperanza no se frustrará.

19 Hijo mío, presta atención y sé sabio:

mantén tu corazón en el camino recto.

20 No andes de juerga con borrachos

ni festejes con glotones,

21 porque van camino a la pobreza,

y por dormir tanto, vestirán harapos.

22 Escucha a tu padre, que te dio la vida,

y no desprecies a tu madre cuando sea anciana.

23 Adquiere la verdad y nunca la vendas;

consigue también sabiduría, disciplina y buen juicio.

24 El padre de hijos justos tiene motivos para alegrarse.

¡Qué satisfacción es tener hijos sabios!42

25 ¡Por eso, alegra a tu padre y a tu madre!

Que sea feliz la que te dio a luz.

26 Oh, hijo mío, dame tu corazón;

que tus ojos se deleiten en seguir mis caminos.

27 Una prostituta es una trampa peligrosa;

la mujer promiscua es tan peligrosa como caer en un pozo estrecho.

28 Se esconde y espera como lo hace un ladrón,

ansiosa por hacer que más hombres sean infieles.

29 ¿Quién tiene angustia? ¿Quién siente tristeza?

¿Quién es el que siempre pelea? ¿Quién está siempre quejándose?

¿Quién tiene moretones sin motivo? ¿Quién tiene los ojos rojos?

30 Es el que pasa muchas horas en las tabernas,

probando nuevos tragos.

31 No te fijes en lo rojo que es el vino,

ni en cómo burbujea en la copa, ni en lo suave que se desliza.

32 Pues al final muerde como serpiente venenosa;

pica como una víbora.

33 Tendrás alucinaciones

y dirás disparates.

34 Te tambalearás como un marinero en alta mar,

aferrado a un mástil que se mueve.

35 Y entonces dirás: «Me golpearon pero no lo sentí.

Ni siquiera me di cuenta cuando me dieron la paliza.

¿Cuándo despertaré

para ir en busca de otro trago?».

Capítulo 24

No envidies a la gente malvada,

ni desees su compañía.

Pues en su corazón traman violencia

y sus palabras siempre traen problemas.

Una casa se edifica con sabiduría

y se fortalece por medio del buen juicio.

Mediante el conocimiento se llenan sus cuartos

de toda clase de riquezas y objetos valiosos.

Los sabios son más poderosos que los fuertes,43

y los que tienen conocimiento se hacen cada vez más fuertes.

Así que, no vayas a la guerra sin consejo sabio;

la victoria depende de que tengas muchos consejeros.

La sabiduría es demasiado elevada para los necios.

Entre los líderes en la puerta de la ciudad, los necios no tienen nada que decir.

Una persona que maquina el mal

se gana la fama de alborotador.

Las intrigas del necio son pecaminosas;

todos detestan al burlón.

10 Si fallas bajo presión,

tu fuerza es escasa.

11 Rescata a los que están injustamente condenados a morir,

sálvalos mientras van tambaleando hacia su muerte.

12 No te excuses diciendo: «Ay, no lo sabíamos».

Pues Dios conoce cada corazón y él te ve.

El que cuida tu alma sabe bien que tú sabías.

Él pagará a cada uno según merecen sus acciones.

13 Come miel, hijo mío, porque es buena,

y el panal es dulce al paladar.

14 Así también, la sabiduría es dulce a tu alma.

Si la encuentras, tendrás un futuro brillante,

y tus esperanzas no se truncarán.

15 No estés al acecho frente a la casa del justo,

ni ataques el lugar donde vive.

16 Los justos podrán tropezar siete veces, pero volverán a levantarse.

En cambio, basta una sola calamidad para derribar al perverso.

17 No te alegres cuando tus enemigos caigan;

no te pongas contento cuando tropiecen.

18 Pues el Señor se molestará contigo

y quitará su enojo de ellos.

19 No te inquietes por causa de los que hacen el mal,

ni envidies a los perversos.

20 Pues la gente mala no tiene futuro;

la luz de los perversos se apagará.

21 Hijo mío, teme al Señor y al rey.

No te juntes con los rebeldes,

22 porque repentinamente les vendrá la calamidad.

¿Quién sabe qué castigo les caerá

de parte del Señor y del rey?

Más dichos de los sabios

23 A continuación hay más dichos de los sabios:

No es correcto mostrar favoritismo al emitir un juicio.

24 El juez que dice al perverso: «Eres inocente»,

será maldecido por muchos y denunciado por las naciones.

25 En cambio les irá bien a los que condenan al culpable;

recibirán bendiciones en abundancia.

26 Una respuesta sincera

es como un beso amistoso.

27 Antes de construir tu casa

haz tus planes y prepara los campos.

28 No testifiques contra tus vecinos sin motivo;

no mientas cuando hables de ellos.

29 No digas: «¡Ahora me voy a vengar de lo que me hicieron!

¡Me desquitaré con ellos!».

30 Pasé por el campo de un perezoso,

por el viñedo de uno que carece de sentido común.

31 Vi que habían crecido espinos por todas partes.

Estaba cubierto de maleza,

y sus muros destruidos.

32 Entonces, mientras miraba y pensaba en lo que veía,

aprendí esta lección:

33 un rato más de dormir, un poquito más de sueño,

un breve descanso con los brazos cruzados,

34 entonces la pobreza te asaltará como un bandido;

la escasez te atacará como un ladrón armado.

Read more