Salmo 40:1–42:11
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Esperé pacientemente al Señora,
Y Él se inclinó a mí y oyó mi clamorb.
Me sacó del hoyo de la destruccióna, del lodo cenagoso;
Asentó mis pies sobre una rocab y afirmó mis pasosc.
Puso en mi boca un cántico nuevoa, un canto de alabanza a nuestro Dios.
Muchos verán esto, y temeránb
Y confiarán en el Señor.
Cuán bienaventurado es el hombre que ha puesto en el Señor su confianzaa,
Y no se ha vuelto a los soberbiosb ni a los que caen en falsedadc.
Muchas son, Señor, Dios mío, las maravillas que Tú has hechoa,
Y muchos Tus designios para con nosotrosb;
Nadie hay que se compare contigo;
Si los anunciara, y hablara de ellos,
No podrían ser enumeradosc.
Sacrificio y ofrenda de cereal no has deseado;
Me has abierto los oídos;
Holocausto y ofrenda por el pecado no has pedidoa.
Entonces dije: «Aquí estoy;
En el rollo del libro está escrito de mí;
Me deleito en hacer Tu voluntad, Dios míoa;
Tu ley está dentro de mi corazónb».
He proclamado buenas nuevas de justicia en la gran congregacióna;
No refrenaré mis labiosb,
Oh Señor, Tú lo sabesc.
No he escondido Tu justicia dentro de mi corazóna;
He proclamado Tu fidelidad y Tu salvaciónb;
No he ocultado a la gran congregación Tu misericordia y Tu fidelidad.
Tú, oh Señor, no retengas Tu compasión de mí;
Tu misericordia y Tu fidelidad me guarden continuamentea,
Porque me rodean males sin númeroa;
Mis iniquidades me han alcanzadob, y no puedo ver;
Son más numerosas que los cabellos de mi cabezac,
Y el corazón me fallad.
aTen a bien, oh Señor, libertarme;
Apresúrate, Señor, a socorrermeb.
Sean avergonzados y humillados a unaa
Los que buscan mi vida para destruirlab;
Sean vueltos atrás y cubiertos de ignominia
Los que se complacen en mi mal.
Queden atónitos a causa de su vergüenzaa
Los que me dicen: «¡Ajá, ajáb!».
Regocíjense y alégrense en Ti todos los que te buscan;
Que los que aman Tu salvación digan continuamentea:
«¡Engrandecido sea el Señor!».
Por cuanto yo estoy afligido y necesitadoa,
El Señor me tiene en cuentab.
Tú eres mi ayuda y mi libertador;
Dios mío, no te tardes.
Salmo 41
Oración en enfermedad y en tristeza
Para el director del coro. Salmo de David.
Bienaventurado el que piensa en el pobrea;
En el día del mal el Señor lo libraráb.
El Señor lo protegerá y lo mantendrá con vidaa,
Y será bienaventurado sobre la tierrab.
Tú no lo entregarás a la voluntad de sus enemigosc.
El Señor lo sostendrá en su lecho de enfermo;
En su enfermedad, restaurarás su salud.
Yo dije: «Oh Señor, ten piedad de mí;
Sana mi almaa, porque contra Ti he pecadob».
Mis enemigos hablan mal contra mía, diciendo:
«¿Cuándo morirá y perecerá su nombre?».
Y si alguien viene a verme, habla falsedadesa;
Su corazón recoge iniquidad para sí;
Cuando sale fuera, lo publica.
Todos los que me odian murmuran a una contra mí;
Traman hacerme dañoa, diciendo:
«Una cosa del demonio1 ha sido derramada sobre él,
Así que cuando se acueste, no volverá a levantarsea».
Aun mi íntimo amigo en quien yo confiaba,
El que de mi pan comía,
Contra mí ha levantado su talóna.
Pero Tú, oh Señor, ten piedad de mí y levántamea,
Para que yo les pague como se merecen.
En esto sabré que conmigo te complacesa,
Que mi enemigo no cante victoria sobre míb.
En cuanto a mí, me mantienes en mi integridada,
Y me afirmas en Tu presencia para siempreb.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
Desde la eternidad hasta la eternidad.
Amén y aména.
LIBRO SEGUNDO
Salmo 42
Sed de Dios en la angustia y en el destierro
Para el director del coro. Masquildag de los hijos de Coré.
Como el ciervo anhela las corrientes de agua,
Así suspira por Ti, oh Dios, el alma míaa.
Mi alma tiene sed de Diosa, del Dios vivienteb;
¿Cuándo vendré y me presentaré delante de Diosc?
Mis lágrimas han sido mi alimento de día y de nochea,
Mientras me dicen todo el día: «¿Dónde está tu Dios?b».
Me acuerdo de estas cosas y derramo mi alma dentro de mía;
De cómo iba yo con la multitud y la guiaba hasta la casa de Diosb,
Con voz de alegría y de acción de graciasc, con la muchedumbre en fiesta.
¿Por qué te desesperas1, alma míaa,
Y por qué te turbas dentro de míb?
Espera en Diosc, pues he de alabarlo otra vez
Por la salvación de Su presenciad.
Dios mío, mi alma está en mí deprimida;
Por eso me acuerdo de Tia desde la tierra del Jordánb,
Y desde las cumbres del Hermónc, desde el monte Mizar.
Un abismo llama a otro abismo a la voz de Tus cascadas;
Todas Tus ondas y Tus olas han pasado sobre mía.
De día mandará el Señor Su misericordiaa,
Y de noche Su cántico estará conmigob;
Elevaré una oración al Dios de mi vidac.
A Dios, mi rocaa, diré: «¿Por qué me has olvidado?
¿Por qué ando sombríob por la opresión del enemigoc?».
Como quien quebranta mis huesos, mis adversarios me afrentan,
Mientras me dicen todo el día: «¿Dónde está tu Diosa?».
¿Por qué te desesperas, alma mía,
Y por qué te turbas dentro de mí?
Espera en Dios, pues lo he de alabar otra vez.
¡Él es la salvación de mi ser, y mi Diosa!
Footnotes
Cross references
- aSal. 25:5; 27:14; 37:7
- bSal. 34:15
- aSal. 69:2, 14; Jer. 38:6
- bSal. 27:5
- cSal. 37:23
- aSal. 32:7; 33:3
- bSal. 52:6; 64:9
- aSal. 34:8; 84:12
- bJob 37:24
- cSal. 125:5
- aJob 5:9; Sal. 136:4
- bSal. 139:17; Isa. 55:8
- cSal. 71:15; 139:18
- a1 Sam. 15:22; Sal. 51:16; Isa. 1:11; Jer. 6:20; 7:22, 23; Amós 5:22; Miq. 6:6–8; Heb. 10:5–7
- aJuan 4:34
- bSal. 37:31; Jer. 31:33; 2 Cor. 3:3
- aSal. 22:22, 25
- bSal. 119:13
- cJos. 22:22; Sal. 139:4
- aHech. 20:20, 27
- bSal. 89:1
- aSal. 43:3; 57:3; 61:7; Prv. 20:28
- aSal. 18:5; 116:3
- bSal. 38:4; 65:3
- cSal. 69:4
- dSal. 73:26
- aSal. 40:13–17: Sal. 70:1–5
- bSal. 22:19; 70:1; 71:12
- aSal. 35:4, 26; 70:2; 71:13
- bSal. 63:9
- aSal. 70:3
- bSal. 35:21; 70:3
- aSal. 35:27; 70:4
- aSal. 70:5; 86:1; 109:22
- bSal. 40:5; 1 Ped. 5:7
- aSal. 82:3, 4; Prv. 14:21
- bSal. 27:5; 37:19
- aSal. 37:28
- bSal. 37:22
- cSal. 27:12
- aSal. 6:2; 103:3; 147:3
- bSal. 51:4
- aSal. 38:12
- aSal. 12:2; 62:4; Prv. 26:24–26
- aSal. 56:5
- aSal. 71:10, 11
- a2 Sam. 15:12; Job 19:13, 19; Sal. 55:12, 13, 20; Jer. 20:10; Miq. 7:5; Mat. 26:23; Luc. 22:21; Juan 13:18
- aSal. 3:3
- aSal. 37:23; 147:11
- bSal. 25:2
- aSal. 18:32; 37:17; 63:8
- bJob 36:7; Sal. 21:6
- aSal. 72:18, 19; 89:52; 106:48; 150:6
- aSal. 119:131
- aSal. 63:1; 84:2; 143:6
- bJos. 3:10; Sal. 84:2; Jer. 10:10; Dan. 6:26; Mat. 26:63; Rom. 9:26; 1 Tes. 1:9
- cEx. 23:17; Sal. 43:4; 84:7
- aSal. 80:5; 102:9
- bSal. 79:10; 115:2; Joel 2:17; Miq. 7:10
- a1 Sam. 1:15; Job 30:16; Sal. 62:8; Lam. 2:19
- bSal. 55:14; 122:1; Isa. 30:29
- cSal. 100:4
- aSal. 38:6; 42:11; 43:5; Mat. 26:38
- bSal. 77:3
- cSal. 71:14; Lam. 3:24
- dSal. 44:3
- aSal. 61:2
- b2 Sam. 17:22
- cDt. 3:8
- aSal. 69:1, 2; 88:7; Jon. 2:3
- aSal. 57:3; 133:3
- bJob 35:10; Sal. 16:7; 63:6; 77:6; 149:5
- cEcl. 5:18; 8:15
- aSal. 18:2
- bSal. 38:6
- cSal. 17:9
- aSal. 42:3; Joel 2:17
- aSal. 42:5; 43:5
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