Estudio bíblico Logos

Salmo 40–41

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Salmo 40

Dios sustenta a su siervo

Para el director del coro. Salmo de David.

Esperé pacientemente al Señora,

Y Él se inclinó a mí y oyó mi clamorb.

Me sacó del hoyo de la destruccióna, del lodo cenagoso;

Asentó mis pies sobre una rocab y afirmó mis pasosc.

Puso en mi boca un cántico nuevoa, un canto de alabanza a nuestro Dios.

Muchos verán esto, y temeránb

Y confiarán en el Señor.

Cuán bienaventurado es el hombre que ha puesto en el Señor su confianzaa,

Y no se ha vuelto a los soberbiosb ni a los que caen en falsedadc.

Muchas son, Señor, Dios mío, las maravillas que Tú has hechoa,

Y muchos Tus designios para con nosotrosb;

Nadie hay que se compare contigo;

Si los anunciara, y hablara de ellos,

No podrían ser enumeradosc.

Sacrificio y ofrenda de cereal no has deseado;

Me has abierto los oídos;

Holocausto y ofrenda por el pecado no has pedidoa.

Entonces dije: «Aquí estoy;

En el rollo del libro está escrito de mí;

Me deleito en hacer Tu voluntad, Dios míoa;

Tu ley está dentro de mi corazónb».

He proclamado buenas nuevas de justicia en la gran congregacióna;

No refrenaré mis labiosb,

Oh Señor, Tú lo sabesc.

No he escondido Tu justicia dentro de mi corazóna;

He proclamado Tu fidelidad y Tu salvaciónb;

No he ocultado a la gran congregación Tu misericordia y Tu fidelidad.

Tú, oh Señor, no retengas Tu compasión de mí;

Tu misericordia y Tu fidelidad me guarden continuamentea,

Porque me rodean males sin númeroa;

Mis iniquidades me han alcanzadob, y no puedo ver;

Son más numerosas que los cabellos de mi cabezac,

Y el corazón me fallad.

aTen a bien, oh Señor, libertarme;

Apresúrate, Señor, a socorrermeb.

Sean avergonzados y humillados a unaa

Los que buscan mi vida para destruirlab;

Sean vueltos atrás y cubiertos de ignominia

Los que se complacen en mi mal.

Queden atónitos a causa de su vergüenzaa

Los que me dicen: «¡Ajá, ajáb!».

Regocíjense y alégrense en Ti todos los que te buscan;

Que los que aman Tu salvación digan continuamentea:

«¡Engrandecido sea el Señor!».

Por cuanto yo estoy afligido y necesitadoa,

El Señor me tiene en cuentab.

Tú eres mi ayuda y mi libertador;

Dios mío, no te tardes.

Salmo 41

Oración en enfermedad y en tristeza

Para el director del coro. Salmo de David.

Bienaventurado el que piensa en el pobrea;

En el día del mal el Señor lo libraráb.

El Señor lo protegerá y lo mantendrá con vidaa,

Y será bienaventurado sobre la tierrab.

Tú no lo entregarás a la voluntad de sus enemigosc.

El Señor lo sostendrá en su lecho de enfermo;

En su enfermedad, restaurarás su salud.

Yo dije: «Oh Señor, ten piedad de mí;

Sana mi almaa, porque contra Ti he pecadob».

Mis enemigos hablan mal contra mía, diciendo:

«¿Cuándo morirá y perecerá su nombre?».

Y si alguien viene a verme, habla falsedadesa;

Su corazón recoge iniquidad para sí;

Cuando sale fuera, lo publica.

Todos los que me odian murmuran a una contra mí;

Traman hacerme dañoa, diciendo:

«Una cosa del demonio1 ha sido derramada sobre él,

Así que cuando se acueste, no volverá a levantarsea».

Aun mi íntimo amigo en quien yo confiaba,

El que de mi pan comía,

Contra mí ha levantado su talóna.

Pero Tú, oh Señor, ten piedad de mí y levántamea,

Para que yo les pague como se merecen.

En esto sabré que conmigo te complacesa,

Que mi enemigo no cante victoria sobre míb.

En cuanto a mí, me mantienes en mi integridada,

Y me afirmas en Tu presencia para siempreb.

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,

Desde la eternidad hasta la eternidad.

Amén y aména.

Leer en Logos

Notas al pie

  1. 1 Belial.

Referencias cruzadas

  1. aSal. 25:5; 27:14; 37:7
  2. bSal. 34:15
  3. aSal. 69:2, 14; Jer. 38:6
  4. bSal. 27:5
  5. cSal. 37:23
  6. aSal. 32:7; 33:3
  7. bSal. 52:6; 64:9
  8. aSal. 34:8; 84:12
  9. bJob 37:24
  10. cSal. 125:5
  11. aJob 5:9; Sal. 136:4
  12. bSal. 139:17; Isa. 55:8
  13. cSal. 71:15; 139:18
  14. a1 Sam. 15:22; Sal. 51:16; Isa. 1:11; Jer. 6:20; 7:22, 23; Amós 5:22; Miq. 6:6–8; Heb. 10:5–7
  15. aJuan 4:34
  16. bSal. 37:31; Jer. 31:33; 2 Cor. 3:3
  17. aSal. 22:22, 25
  18. bSal. 119:13
  19. cJos. 22:22; Sal. 139:4
  20. aHech. 20:20, 27
  21. bSal. 89:1
  22. aSal. 43:3; 57:3; 61:7; Prv. 20:28
  23. aSal. 18:5; 116:3
  24. bSal. 38:4; 65:3
  25. cSal. 69:4
  26. dSal. 73:26
  27. aSal. 40:13–17: Sal. 70:1–5
  28. bSal. 22:19; 70:1; 71:12
  29. aSal. 35:4, 26; 70:2; 71:13
  30. bSal. 63:9
  31. aSal. 70:3
  32. bSal. 35:21; 70:3
  33. aSal. 35:27; 70:4
  34. aSal. 70:5; 86:1; 109:22
  35. bSal. 40:5; 1 Ped. 5:7
  36. aSal. 82:3, 4; Prv. 14:21
  37. bSal. 27:5; 37:19
  38. aSal. 37:28
  39. bSal. 37:22
  40. cSal. 27:12
  41. aSal. 6:2; 103:3; 147:3
  42. bSal. 51:4
  43. aSal. 38:12
  44. aSal. 12:2; 62:4; Prv. 26:24–26
  45. aSal. 56:5
  46. aSal. 71:10, 11
  47. a2 Sam. 15:12; Job 19:13, 19; Sal. 55:12, 13, 20; Jer. 20:10; Miq. 7:5; Mat. 26:23; Luc. 22:21; Juan 13:18
  48. aSal. 3:3
  49. aSal. 37:23; 147:11
  50. bSal. 25:2
  51. aSal. 18:32; 37:17; 63:8
  52. bJob 36:7; Sal. 21:6
  53. aSal. 72:18, 19; 89:52; 106:48; 150:6