Números 23:7–24:9
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Y comenzó su discurso1, y dijo:
«Desde Aram me ha traído Balaca,
Rey de Moab, desde los montes del oriente:
“Ven, y maldíceme a Jacob;
Ven, y condena a Israelb”.
»¿Cómo maldeciré a quien Dios no ha maldecido?
¿Cómo condenaré a quien el Señor no ha condenadoa?
»Porque desde la cumbre de las peñas lo veo,
Y desde los montes lo observo.
Este es un pueblo que mora apartea,
Y que no será contado entre las naciones.
»¿Quién puede contar el polvo de Jacob,
O numerar la cuarta parte de Israela?
Muera yo la muerte de los rectosb,
Y sea mi fin como el suyoc».
Segunda profecía
Entonces Balac dijo a Balaam: «¿Qué me has hecho? Te he traído para maldecir a mis enemigos, pero mira, ¡los has llenado de bendicionesa!».
Y él le respondió: «¿No debo tener cuidado de hablar lo que el Señor pone en mi bocaa?».
Entonces Balac le dijo: «Te ruego que vengas conmigo a otro sitio desde donde podrás verlos, aunque solo verás el extremo de ellos, y no los verás a todos; y desde allí maldícemelos».
Lo llevó al campo de Zofim, sobre la cumbre del Pisga, y edificó siete altares y ofreció un novillo y un carnero en cada altar.
Y Balaam le dijo a Balac: «Ponte aquí junto a tu holocausto, mientras voy allá a encontrarme con el Señor.».
El Señor salió al encuentro de Balaam y puso palabra en su bocaa y le dijo: «Vuelve a Balac y así hablarás».
Y él volvió a Balac, quien estaba de pie junto a su holocausto, y los jefes de Moab con él. Y Balac le preguntó: «¿Qué ha dicho el Señor?».
Y comenzó su discurso1, y dijo:
«Levántate, Balac, y escucha;
Dame oídos, hijo de Zipor.
»Dios no es hombre, para que mientaa,
Ni hijo de hombre, para que se arrepienta.
¿Lo ha dicho Él, y no lo haráb?
¿Ha hablado, y no lo cumplirá?
»Mira, he recibido orden de bendecira;
Si Él ha bendecido, yo no lo puedo anularb.
ȃl no ha observado iniquidad en Jacoba,
Ni ha visto malicia en Israelb;
En él está el Señor su Diosc,
Y el júbilo de un rey está en éld.
»Dios lo saca de Egiptoa;
Es para él como los cuernos del búfalob.
»Porque no hay agüero contra Jacob,
Ni hay adivinación contra Israela.
A su tiempo se le dirá a Jacob
Y a Israel: “¡Vean lo que ha hecho Dios!”
»Son un pueblo que se levanta como leona,
Y se yergue como leóna;
No se echará hasta que devore la presa
Y beba la sangre de los que ha matado».
Entonces Balac dijo a Balaam: «¡De ninguna manera los maldigas ni los bendigas!».
Pero Balaam respondió a Balac: «¿No te dije que todo lo que el Señor hable, eso debo hacera?».
Y Balac dijo a Balaam: «Ven, te ruego, te llevaré a otro lugar; quizá le plazca a Dios que me los maldigas desde allí».
Entonces Balac llevó a Balaam a la cumbre del monte Peor, que da hacia el desierto.
Y Balaam dijo a Balac: «Constrúyeme aquí siete altares y prepárame aquí siete novillos y siete carneros».
Balac hizo tal como Balaam le había dicho y ofreció un novillo y un carnero en cada altar.
Tercera profecía de Balaam
Cuando Balaam vio que agradaba al Señor bendecir a Israel, no fue como otras veces a buscar presagiosa, sino que puso su rostro hacia el desiertob.
Y levantó Balaam sus ojos y vio a Israel acampado por tribus; y vino sobre él el Espíritu de Diosa.
Y comenzando su discurso1, dijoa:
«Oráculo de Balaam, hijo de Beor,
Y oráculo del hombre de ojos abiertos;
Oráculo del que escucha las palabras de Diosa,
Del que ve la visión del Todopoderoso1b;
Caído, pero con los ojos descubiertos.
»¡Cuán hermosas son tus tiendas, oh Jacob;
Tus moradas, oh Israel!
»Como valles que se extienden,
Como jardines junto al río,
Como áloesa plantados por el Señor,
Como cedros junto a las aguasb.
»Agua correrá de sus baldes,
Y su simiente estará junto a muchas aguas;
Más grande que Agaga será su rey,
Y su reino será exaltadob.
»Dios lo saca de Egiptoa;
Es para Israel como los cuernos del búfalo.
Devorará a las naciones que son sus adversariosb,
Y desmenuzará sus huesos,
Y los traspasará con sus flechasc.
»Se agazapa, se echa como león,
O como leona ¿quién se atreverá a despertarloa?
Benditos los que te bendigan,
Y malditos los que te maldiganb».
Footnotes
Cross references
- aNúm. 22:5; Dt. 23:4
- bNúm. 22:6
- aNúm. 22:12
- aDt. 32:8; 33:28
- aGn. 13:16; 28:14
- bIsa. 57:1
- cSal. 37:37
- aNeh. 13:2
- aNúm. 22:20
- aNúm. 22:20
- a1 Sam. 15:29
- bIsa. 40:8; 55:11
- aGn. 12:2; 22:17; Núm. 22:12
- bIsa. 43:13
- aNúm. 14:18, 19, 34; Sal. 32:2, 5
- bDt. 9:24; 32:5; Jer. 50:20
- cEx. 3:12; Dt. 31:23
- dDt. 33:5; Sal. 89:15–18
- aNúm. 24:8
- bDt. 33:17
- aNúm. 22:7; 24:1; Jos. 13:22
- aGn. 49:9; Nah. 2:11, 12
- aNúm. 22:18
- aNúm. 22:7; 23:23
- bNúm. 23:28
- aNúm. 11:26; 1 Sam. 19:20; Apoc. 1:10
- aNúm. 24:15, 16
- aNúm. 22:20
- bGn. 15:1; Núm. 12:6
- aSal. 45:8
- bSal. 1:3
- aNúm. 24:20; 1 Sam. 15:8
- bSal. 145:11–13
- aNúm. 23:22
- bNúm. 23:24; Sal. 2:9
- cSal. 45:5
- aGn. 49:9; Núm. 23:24
- bGn. 12:3; 27:29
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