Estudio bíblico Logos

Números 17–19

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La vara de Aarón florece

1Entonces el Señor dijo a Moisés:

«Habla a los israelitas y toma de ellos una vara por cada una de las casas paternas: doce varas de todos los jefes conforme a sus casas paternas. Y escribirás el nombre de cada uno en su vara,

y escribirás el nombre de Aarón en la vara de Leví; porque hay una vara para cada jefe de sus casas paternas.

»Las pondrás en la tienda de reunión delante del testimonio donde me encuentro contigoa.

»Y acontecerá que la vara del hombre que Yo escojaa, retoñará. Así disminuiré de sobre Mí las quejas de los israelitas que murmuran contra ustedes».

Moisés habló a los israelitas, y todos los jefes de ellos le dieron varas, una por cada jefe según sus casas paternas; doce varas, con la vara de Aarón entre sus varas.

Y Moisés colocó las varas en la tienda del testimonio delante del Señora.

Al siguiente día, Moisés entró en la tienda del testimonio, y vio que la vara de Aarón de la casa de Leví había retoñado y echado botones, y había producido flores, y almendras madurasa.

Moisés entonces sacó todas las varas de la presencia del Señor y las llevó a los israelitas; y ellos las miraron y cada uno tomó su vara.

Pero el Señor dijo a Moisés: «Vuelve a poner la vara de Aarón delante del testimonioa para guardarla por señal a los rebeldesb, para que hagas cesar sus murmuraciones contra Mí, y no mueran».

Así lo hizo Moisés; como el Señor le había ordenado, así lo hizo.

Entonces los israelitas dijeron a Moisés: «Vamos a morir; estamos perdidos; todos nosotros estamos perdidosa.

»Cualquiera que se acerca al tabernáculo del Señor, muerea. ¿Hemos de perecer todos?».

Oficio de los sacerdotes

Entonces el Señor dijo a Aarón: «Tú y tus hijos, y tu casa paterna contigo, llevarán la culpaa en relación con el santuario; y tú y tus hijos contigo llevarán la culpa en relación con su sacerdocio.

»Pero también a tus hermanos, la tribu de Leví, la tribu de tu padre, haz que se acerquen para que se junten contigo y te sirvana, mientras que tú y tus hijos contigo están delante de la tienda del testimonio.

»Atenderán a lo que tú ordenes y a las obligaciones de toda la tienda, pero no se acercarán a los utensilios del santuarioa y del altar, para que no mueran, tanto ellos como ustedesb.

»Y ellos se juntarán contigo, y atenderán a las obligaciones de la tienda de reunión, para todo el servicio de la tienda; pero ningún extraño se acercará a ustedes.

»Así atenderán a las obligaciones del santuario y a las obligaciones del altara, a fin de que la irab no venga más sobre los israelitas.

»Yo mismo he tomado a sus hermanos, los levitas, de entre los israelitasa; son un regalo para ustedesb, dedicados al Señor, para servir en el ministerio de la tienda de reunión.

»Pero tú y tus hijos contigo atenderán a su sacerdocio en todo lo concerniente al altar y a lo que está dentro del velo, y ministrarána. Les doy el sacerdocio como un regalo para servirb, pero el extraño que se acerque morirác».

Entonces el Señor habló a Aarón: «Yo te he dado el cuidado de Mis ofrendasa, todas las cosas consagradas de los israelitas; te las he dado a ti como porción, y a tus hijos como provisión perpetua.

»Esto será tuyo de las ofrendas santísimas preservadas del fuego: toda ofrenda de ellos, aun toda ofrenda de cereala y toda ofrenda por el pecadob y toda ofrenda por la culpa, que ellos me han de presentar, será santísima para ti y para tus hijos.

»Como ofrenda santísima la comerás; todo varón la comerá. Cosa santa será para ti.

»Esto también será para ti: la ofrenda de sus dádivasa, todas las ofrendas mecidas de los israelitas; las he dado a ti, a tus hijos y a tus hijas contigo, como porción perpetuab. Todo el que esté limpio en tu casa podrá comerla.

»Todo lo mejor del aceite nuevo y todo lo mejor del vino nuevo y del cereala, las primicias que presenten al Señor, te las daré a ti.

»Los primeros frutos maduros de todo lo que hay en su tierra, que traigan al Señora, serán tuyos. Todo el que esté limpio en tu casa podrá comer de ello.

»Toda cosa dedicada en Israel, será tuyaa.

»Todo lo que abre la matriz de toda carne1, ya sea hombre o animal, que presenten al Señor, será tuyo; sin embargo, el primogénito de hombre ciertamente redimirás, y el primogénito de animales inmundos redimirása.

»En cuanto a su redención, de un mes los redimirás, según tu valuación, por cinco siclos (57 gramos) en plata, según el siclo del santuario que es de veinte geras (11.4 gramos de plata).

»Pero no redimirás el primogénito de buey, ni el primogénito de oveja, ni el primogénito de cabraa; son sagrados. Rociarás su sangre en el altarb y quemarás su grasa como ofrenda encendida, como aroma agradable al Señor.

»Y su carne será para ti; así como el pecho de la ofrenda mecidaa y la pierna derecha son tuyas.

»Todas las ofrendas de lo que es santo, que los israelitas ofrezcan al Señor, las he dado a ti, a tus hijos y a tus hijas contigo, como porción perpetuaa; es un pacto permanente1 delante del Señor para ti y para tu descendencia contigob».

Entonces el Señor dijo a Aarón: «No tendrás heredad en su tierraa, ni tendrás posesión entre ellos. Yo soy tu porción y tu herencia entre los israelitasb.

Los diezmos para los levitas

»Ten en cuenta que Yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredada, a cambio de su ministerio en el cual sirven, el ministerio de la tienda de reunión.

»Y los israelitas no se acercarán más a la tienda de reunión, no sea que carguen con un pecado y muerana.

»Solo los levitas servirán en el ministerio de la tienda de reunión, y ellos cargarán con la iniquidad del puebloa; será estatuto perpetuo por todas las generaciones de ustedes, y entre los israelitas no tendrán heredadb.

»Porque el diezmo de los israelitas, el cual ofrecen como ofrenda al Señor, Yo lo he dado a los levitas por heredad; por tanto, en cuanto a ellos he dicho: “Entre los israelitas no tendrán heredada”».

Entonces el Señor dijo a Moisés:

«También hablarás a los levitas y les dirás: “Cuando reciban de los israelitas los diezmos que de ellos les he dado a ustedes por su heredada, ofrecerán de ello una ofrenda al Señor, el diezmo de los diezmosb.

”Y su ofrenda les será considerada como los cereales de la era o como el producto del lagar.

”Así también ustedes presentarán al Señor una ofrenda de sus diezmos que reciben de los israelitas; y de ellos darán la ofrenda del Señor al sacerdote Aarón.

”De todos los dones que reciban presentarán las ofrendas que le pertenecen al Señor, de lo mejor de ellas, la parte consagrada de ellas”.

»Y les dirás: “Cuando hayan ofrecido de ello lo mejor, entonces el resto será contado a los levitas como el producto de la era o como el producto del lagar.

”Lo comerán en cualquier lugar, ustedes y sus casas, porque es su pago a cambio de su ministerio en la tienda de reunión.

”Y no llevarán pecado por ello, cuando hayan ofrecido lo mejor; así no profanarán las cosas consagradas de los israelitasa, y no morirán”».

La purificación de los inmundos

Después el Señor habló a Moisés y a Aarón:

«Este es el estatuto de la ley que el Señor ha ordenado: “Dile a los israelitas que te traigan una novilla alazana sin defectoa, que no tenga manchas y sobre la cual nunca se haya puesto yugob.

”Y ustedes se la darán al sacerdote Eleazara, y él la sacará fuera del campamentob, y será degollada en su presencia.

”Entonces el sacerdote Eleazar tomará con su dedo de la sangre, y rociará un poco de sangre hacia el frente de la tienda de reunión, siete vecesa.

”Luego la novilla será quemada en su presencia; todo se quemará, su cuero, su carne, su sangre y su estiércola.

”El sacerdote tomará madera de cedro, e hisopo y escarlataa, y los echará en medio del fuego en que arde la novilla.

”Luego el sacerdote lavará su ropa y bañará su cuerpo en agua, y después entrará en el campamentoa, pero el sacerdote quedará inmundo hasta el atardecer.

”Asimismo, el que la haya quemado lavará su ropa con agua y bañará su cuerpo con agua, y quedará inmundo hasta el atardecer.

”Entonces un hombre que esté limpio juntará las cenizas de la novilla y las depositará fuera del campamento en un lugar limpio, y la congregación de los israelitas las guardará para el agua para la impurezaa; es agua para purificar del pecado.

”Y el que haya recogido las cenizas de la novilla lavará su ropa y quedará inmundo hasta el atardecera; y será un estatuto perpetuo para los israelitas y para el extranjero que reside entre ellos.

”El que toque el cadáver de una persona quedará inmundo por siete díasa.

”Y aquel se purificará a sí mismo de su inmundicia con el agua al tercer día y al séptimo día, y entonces quedará limpioa; pero si no se purifica a sí mismo al tercer día y al séptimo día, no quedará limpio.

”Cualquiera que toque un cadáver, el cuerpo de un hombre que ha muerto, y no se purifique a sí mismo, contamina el tabernáculo1 del Señora; y esa persona será eliminada de Israelb. Será inmundo porque el agua para la impureza no se roció sobre él; su impureza aún permanece sobre élc.

”Esta es la ley para cuando un hombre muera en una tienda: Todo el que entre en la tienda y todo el que esté en la tienda, quedará inmundo por siete días.

”Y toda vasija abierta que no tenga la cubierta atada sobre ella, será inmunda.

”De igual manera, todo el que en campo abierto toque a uno que ha sido muerto a espada, o que ha muerto de causas naturales, o que toque hueso humano, o tumba, quedará inmundo durante siete díasa.

”Entonces para la persona inmunda tomarán de las cenizas de lo que se quemó para purificación del pecadoa, y echarán sobre ella agua corriente en una vasija.

”Y una persona limpia tomará hisopo y lo mojará en el agua, y lo rociará sobre la tienda y sobre todos los muebles, y sobre las personas que estuvieron allí y sobre aquel que tocó el hueso, o al muerto, o al que moría por causas naturales, o la tumba.

”Entonces la persona limpia rociará sobre el inmundoa al tercer y al séptimo día; al séptimo día lo purificará de la inmundicia, y él lavará su ropa y se bañará en agua, y…

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Notas al pie

  1. 1O de todo ser viviente.
  2. 1 permanente de sal.
  3. 1O la morada.

Referencias cruzadas

  1. 1En el texto 17:16.
  2. aEx. 25:16, 21, 22; Núm. 17:7
  3. aNúm. 16:5
  4. aNúm. 1:50, 53; 9:15
  5. aEzq. 17:24; Heb. 9:4
  6. aNúm. 17:4
  7. bDt. 9:7, 24
  8. aIsa. 6:5
  9. aNúm. 1:51
  10. aEx. 28:38; Lev. 10:17; 22:16
  11. aNúm. 3:5–10
  12. aNúm. 4:15–20
  13. bNúm. 1:51; 18:7
  14. aEx. 27:21; Lev. 24:3
  15. bNúm. 16:46
  16. aNúm. 3:12, 45
  17. bNúm. 3:9
  18. aEx. 29:9
  19. bNúm. 18:20; Dt. 18:2; Mat. 10:8; 1 Ped. 5:2, 3
  20. cNúm. 1:51
  21. aLev. 6:16, 18; 7:28–34
  22. aLev. 2:1–16
  23. bLev. 6:30
  24. aNúm. 18:1; Dt. 18:3
  25. bLev. 22:1–16
  26. aDt. 18:4; 32:14; Sal. 81:16; 147:14
  27. aEx. 22:29; 23:19; 34:26
  28. aLev. 27:1–33
  29. aEx. 13:13, 15; Núm. 3:46
  30. aDt. 15:19
  31. bLev. 3:2
  32. aLev. 7:31
  33. aNúm. 18:11
  34. b2 Crón. 13:5
  35. aDt. 10:9; 12:12; 14:27, 29
  36. bDt. 18:2; Jos. 13:33; Ezq. 44:28
  37. aLev. 27:30–33; Dt. 14:22–29
  38. aNúm. 1:51
  39. aNúm. 18:1
  40. bNúm. 18:20
  41. aDt. 10:9
  42. aNúm. 18:21
  43. bNeh. 10:38
  44. aLev. 22:15, 16
  45. aLev. 22:20–25
  46. bDt. 21:3
  47. aNúm. 3:4
  48. bLev. 4:11, 12, 21; Núm. 19:9
  49. aLev. 4:6, 17; 16:14
  50. aEx. 29:14; Lev. 4:11, 12
  51. aLev. 14:4
  52. aLev. 16:26, 28; 22:6
  53. aNúm. 8:7; 31:23
  54. aNúm. 19:7
  55. aLev. 21:1, 11; Núm. 5:2; 6:6; Hech. 21:26, 27
  56. aNúm. 19:19; 31:19
  57. aLev. 15:31; 20:3
  58. bLev. 7:20, 21; 22:3–7; Núm. 19:20
  59. cNúm. 19:19
  60. aNúm. 31:19
  61. aNúm. 19:9
  62. aEzq. 36:25; Heb. 10:22