Estudio bíblico Logos

Mateo 26:36–56

Nueva Biblia de las AméricasOtras versiones

Español

Alemán

Árabe

Checo

Chino simplificado

Chino tradicional

Coreano

Francés

Griego

Húngaro

Inglés

Italiano

Latín

Portugués

Ruso

Jesús en Getsemaní

aEntonces Jesús llegó con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a Sus discípulos: “Siéntense aquí mientras Yo voy allá y orob.”

Y tomando con Él a Pedro y a los dos hijos de Zebedeoa, comenzó a entristecerse y a angustiarse.

Entonces les dijo*: «Mi alma está muy afligidaa, hasta el punto de la muerte; quédense aquí y velen junto a Míb».

Y adelantándose un poco, cayó sobre Su rostro, orando y diciendo: «Padre Mío, si es posible, que pase de Mí esta copaa; pero no sea como Yo quiero, sino como Tú quierasb».

Entonces vino* Jesús a los discípulos y los halló* durmiendo, y dijo* a Pedro: «¿Conque no pudieron velar una hora junto a Mía?

»Velena y oren para que no entren en tentación; el espíritu está dispuesto, pero la carne es débilb».

Apartándose de nuevo, oró por segunda vez, diciendo: «Padre Mío, si esta copa no «Puede pasar sin que Yo la bebaa, hágase Tu voluntadb».

Vino otra vez Jesús y los halló durmiendo, porque sus ojos estaban cargados de sueño.

Dejándolos de nuevo, se fue y oró por tercera vez, y dijo otra vez las mismas palabras1.

Entonces vino* a los discípulos y les dijo*: «¿Todavía están1 durmiendo y descansando? Vean, ha llegado la horaa, y el Hijo del Hombre es entregado en manos de pecadores.

»¡Levántense! ¡Vamos! Miren, está cerca el que me entrega».

Arresto de Jesús

aMientras Jesús estaba todavía hablando, Judasb, uno de los doce1, llegó acompañado de2 una gran multitud con espadas y palos, de parte de los principales sacerdotes y de los ancianos del pueblo.

El que lo entregaba les había dado una señal, diciendo: «Al que yo bese, Él es; lo pueden prender»

Enseguida se acercó a Jesús y dijo: «¡Salve, Rabía!». Y lo besó1.

«Amigoa, haz lo que viniste a hacer», le dijo Jesús. Entonces ellos se acercaron, echaron mano a Jesús y lo arrestaron.

Y uno de los que estaban con Jesús, extendiendo la mano, sacó su espadaa, e hiriendo al siervo del sumo sacerdote, le cortó1 la orejab.

Entonces Jesús le dijo*: «Vuelve tu espada a su sitio, porque todos los que tomen la espada, a espada perecerána.

»¿O piensas que no puedo rogar a Mi Padre, y Él pondría a Mi disposición ahora mismo más de doce legiones1a de ángelesb?

»Pero, ¿cómo se cumplirían entonces las Escriturasa que dicen que así debe suceder?».

En aquel momento1 Jesús dijo a la muchedumbre: «¿Como contra un ladrón han salido con espadas y palos para asegurarse que me arrestaban? Cada día me sentaba en el templo para enseñara, y no me prendieron.

»Pero todo esto ha sucedido para que se cumplan las Escriturasa de los profetas». Entonces todos los discípulos lo abandonaron y huyeron.

Leer en Logos
Mateo 26:56: PERO TODO ESTO HA SUCEDIDO PARA QUE SE CUMPLAN LAS ESCRITURAS DE LOS PROFETAS. ENTONCES TODOS LOS DISCÍPULOS LO ABANDONARON Y HUYERON

Notas al pie

  1. 1 la misma palabra.
  2. 1O siguen.
  3. 1I.e. discípulos.
  4. 2 y con él.
  5. 1 le besó efusivamente.
  6. 1 quitó.
  7. 1Una legión estaba compuesta de 6,000 soldados.
  8. 1 aquella hora.

Referencias cruzadas

  1. aMat. 26:36–46: Mar. 14:32–42; Luc. 22:40–46
  2. bMar. 14:32; Luc. 22:39; Juan 18:1
  3. aMat. 4:21; 17:1; Mar. 5:37
  4. aJuan 12:27
  5. bMat. 26:40, 41
  6. aMat. 20:22
  7. bMat. 26:42; Mar. 14:36; Luc. 22:42; Juan 6:38
  8. aMat. 26:38
  9. aMat. 26:38
  10. bMar. 14:38
  11. aMat. 20:22
  12. bMat. 26:39; Mar. 14:36; Luc. 22:42; Juan 6:38
  13. aMar. 14:41; Juan 12:27; 13:1
  14. aMat. 26:47–56: Mar. 14:43–50; Luc. 22:47–53; Juan 18:3–11
  15. bMat. 26:14
  16. aMat. 23:7; 26:25
  17. aMat. 20:13; 22:12
  18. aLuc. 22:38
  19. bMar. 14:47; Luc. 22:50; Juan 18:10
  20. aGn. 9:6; Apoc. 13:10
  21. aMar. 5:9, 15; Luc. 8:30
  22. bMat. 4:11
  23. aMat. 26:24
  24. aMar. 12:35; 14:49; Luc. 4:20; 19:47; 20:1; 21:37; Juan 7:14, 28; 8:2, 20; 18:20
  25. aMat. 26:24