Lucas 5:1–26
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- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
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Aconteció que mientras la multitud se agolpaba sobre Él para oír la palabra de Dios, estando Jesúsa junto al lago de Genesaretb,
vio dos barcas que estaban a la orilla del lago, pero los pescadores habían bajado de ellas y lavaban las redes.
Subiendo a una de las barcas, que era de Simón, pidió que se separara un poco de tierra; y sentándose, enseñaba a las multitudes desde la barcaa.
Al terminar de hablar, dijo a Simón: «Sal a la parte más profunda1 y echen sus redes para pescar2a».
Simón le contestó: «Maestroa, hemos estado trabajando toda la noche y no hemos pescado1 nadab, pero porque Tú lo pides, echaré las redes»
Cuando lo hicieron, encerraron una gran cantidad de pecesa, de modo que sus redes se rompían.
Entonces hicieron señas a sus compañeros que estaban en la otra barca para que vinieran a ayudarlos. Y vinieron y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían.
Al ver esto, Simón Pedro cayó a los pies1 de Jesús, diciendo: «¡Apártate de mí, Señor, pues soy hombre pecador!»
Porque el asombro se había apoderado de él y de todos sus compañeros, por la gran pesca que habían hecho;
y lo mismo les sucedió también a Jacobo1 y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran socios de Simón. Y Jesús dijo a Simón: «No temasa; desde ahora serás pescador de hombresb».
Y después de traer las barcas a tierra, dejándolo todo, siguieron a Jesúsa.
Curación de un leproso
aEstando Jesús en una de las ciudades, había allí un hombre lleno de lepra, y cuando vio a Jesús, cayó sobre su rostro y le rogó: «Señor, si quieres, puedes limpiarme».
Extendiendo Jesús la mano, lo tocó, diciendo: «Quiero; sé limpio». Y al instante la lepra lo dejó.
Y Él le mandó que no se lo dijera a nadie. «Pero anda», le dijo, «muéstrate al sacerdotea y da una ofrenda1 por tu purificación según lo ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio».
Su fama1 se difundía cada vez mása, y grandes multitudes se congregaban para oír a Jesús y ser sanadas de sus enfermedades.
Pero con frecuencia Él se retiraba a1 lugares solitarios y orabaa.
Curación de un paralítico
Y1 un día2 que Él estaba enseñando, estaban allí sentados algunos fariseosa y maestros de la leyb que habían venido de todas las aldeas de Galilea y Judea, y de Jerusalénc; y el poder del Señord estaba con Él para sanar.
aY unos hombres trajeron en una camilla a un hombre que estaba paralítico; y trataban de meterlo y ponerlo delante de Jesús.
No hallando cómo introducirlo debido a la multitud, subieron a la azoteaa y lo bajaron con la camilla a través del techo1b, poniéndolo en medio, delante de Jesús.
Al ver Jesús la fe de ellos, dijo: «Hombre, tus pecados te son perdonadosa».
Entonces los escribas y fariseos comenzaron a razonara, diciendo: «¿Quién es Este que habla blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados, sino solo Diosb?»
Conociendo Jesús sus pensamientos, les respondió: «¿Por qué razonan en sus corazones?
»¿Qué es más fácil, decir: “Tus pecados te son perdonados”, o decir: “Levántate y anda”?
»Pues para que sepan que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados», dijo al paralíticoa: «A ti te digo: levántate, toma tu camilla y vete a tu casa».
Al instante se levantó delante de ellos, tomó la camilla en que había estado acostado, y se fue a su casa glorificando a Diosa.
El asombro se apoderó de todos y glorificaban a Diosa; y se llenaron de temorb, diciendo: «Hoy hemos visto cosas extraordinarias»
Notas al pie
Referencias cruzadas
- aMat. 4:18–22; Mar. 1:16–20; Luc. 5:1–11; Juan 1:40–42
- bNúm. 34:11; Dt. 3:17; Jos. 12:3; 13:27; Mat. 4:18
- aMat. 13:2; Mar. 3:9, 10; 4:1
- aJuan 21:6
- aLuc. 8:24; 9:33, 49; 17:13
- bJuan 21:3
- aJuan 21:6
- aMat. 14:27
- b2Tim. 2:26
- aMat. 4:20, 22; 19:29; Mar. 1:18, 20; Luc. 5:28
- aLuc. 5:12–14: Mat. 8:2–4; Mar. 1:40–44
- aLev. 13:49; 14:2 y
- aMat. 9:26
- aMat. 14:23; Mar. 1:35; Luc. 6:12
- aMat. 15:1
- bLuc. 2:46
- cMar. 1:45
- dMar. 5:30; Luc. 6:19; 8:46
- aLuc. 5:18–26: Mat. 9:2–8; Mar. 2:3–12
- aMat. 24:17
- bMar. 2:4
- aMat. 9:2
- aLuc. 3:8
- bIsa. 43:25; Luc. 7:49
- aMat. 4:24
- aMat. 9:8
- aMat. 9:8
- bLuc. 1:65; 7:16
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