Lucas 20:19–31
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El pago del impuesto a César
Los escribas y los principales sacerdotes procuraron arrestar a Jesúsa en aquella misma hora, porque comprendieron que contra ellos había dicho esta parábola; pero temieron al pueblo.
aPara sorprender a Jesús en alguna declaración1b, lo acechaban, enviando espías que fingieran ser justos, y así lo podrían entregar al poder y autoridad del gobernadorc.
Y le preguntaron: «Maestro, sabemos que hablas y enseñas rectamente, y no te guías por las apariencias1, sino que enseñas con verdad el camino de Dios.
»¿Nos es lícito pagar1 impuesto a Césara, o no?»
Pero Jesús, percibiendo su astucia, les dijo:
«Traigan un denario1. ¿De quién es la imagen y la inscripción que lleva?». «De César», contestaron.
Entonces Jesús les dijo: «Pues den a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Diosa».
Y no podían sorprender a Jesús en palabra alguna1a delante del pueblo; y maravillados de Su respuesta, se callaron.
Pregunta sobre la resurrección
aAcercándose a Él algunos de los saduceos, los que dicen que no hay resurrección,
Le dijeron: «Maestro, Moisés nos escribió: “Si el hermano de alguien muere, siendo casado, y no deja hijos, que su hermano tome la mujer y levante descendencia a su hermanoa”.
»Eran, pues, siete hermanos; y el primero tomó esposa, y murió sin dejar hijos;
y el segundo1
y el tercero la tomaron; y de la misma manera también los siete, y murieron sin dejar hijos.
Notas al pie
Referencias cruzadas
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