Juan 8:2–20
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- LEB The Lexham English Bible
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- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
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Al amanecer, vino otra vez al templo, y todo el pueblo venía a Él; y sentándose, les enseñabaa.
Los escribas y los fariseos trajeron* a una mujer sorprendida en adulterio, y poniéndola en medio,
dijeron* a Jesús: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo del adulterio.
»Y en la ley, Moisés nos ordenó apedrear a esta clase de mujeresa. ¿Tú, pues, qué dices?»
Decían esto, poniendo a prueba a Jesúsa, para tener de qué acusarlob. Pero Jesús se inclinó y con el dedo escribía en la tierra.
Pero como insistían en preguntar, Jesús se enderezóa y les dijo: «El que de ustedes esté sin pecado, sea el primerob en tirarle una piedrac».
E inclinándose de nuevo, escribía en la tierra.
Al oír ellos esto, se fueron retirando uno a uno comenzando por los de mayor edad, y dejaron solo a Jesús y a la mujer que estaba en medio.
Enderezándosea Jesús, le dijo: «Mujer, ¿dónde están ellos? ¿Ninguno te ha condenado?».
«Ninguno, Señor», respondió ella. Entonces Jesús le dijo: «Yo tampoco te condenoa. Vete; y desde ahora no peques másb».
Jesús, la Luz del mundo
Jesús les habló otra vez, diciendo: «Yo soy la Luz del mundoa; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la Luzb de la vida».
Entonces los fariseos le dijeron: «Tú das testimonio de Ti mismo; Tu testimonio no es verdadero1a»
Jesús les respondió: «Aunque Yo doy testimonioa de Mí mismo, Mi testimonio es verdadero, porque Yo sé de dónde he venido y adónde voyb; pero ustedes no saben de dónde vengoc ni adónde voy.
»Ustedes juzgan según la carne1a; Yo no juzgo a nadieb.
»Pero si Yo juzgo, Mi juicio es verdadero; porque no soy Yo solo, sino Yo y el Padre que1 me envióa.
»Aun en la ley de ustedes está escrito que el testimonio de dos hombres es verdaderoa.
»Yo soy el que doy testimonio de Mí mismo, y el Padre que me envió da testimonio de Mía».
Entonces le decían: «¿Dónde está Tu Padre?». «Ustedes no me conocen a Mí ni a Mi Padre», les respondió Jesús. «Si me conocieran, conocerían también a Mi Padrea».
Estas palabras las pronunció en el lugar del tesoroa, cuando enseñaba en el templob; y nadie lo prendió, porque todavía no había llegado Su horac.
Notas al pie
Referencias cruzadas
- aMat. 26:55; Juan 8:20
- aLev. 20:10; Dt. 22:22, 23
- aMat. 16:1; 19:3; 22:18, 35; Mar. 8:11; 10:2; 12:15; Luc. 10:25; 11:16
- bMar. 3:2
- aJuan 8:10
- bDt. 17:7
- cMat. 7:1; Rom. 2:1
- aJuan 8:7
- aJuan 3:17
- bJuan 5:14
- aJuan 1:4; 9:5; 12:35
- bMat. 5:14
- aJuan 5:31
- aJuan 18:37; Apoc. 1:5; 3:14
- bJuan 8:42; 13:3; 16:28
- cJuan 7:28; 9:29
- a1Sam. 16:7; Juan 7:24
- bJuan 3:17
- aJuan 5:30
- aDt. 17:6; 19:15; Mat. 18:16
- aJuan 5:37; 1Jn. 5:9
- aJuan 7:28; 8:55; 14:7, 9; 16:3
- aMar. 12:41, 43; Luc. 21:1
- bJuan 7:14; Juan 8:2
- cJuan 7:30
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