Josué 10:3–35
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Por tanto, Adonisedec, rey de Jerusalén, envió mensaje a Hoham, rey de Hebrón, a Piream, rey de Jarmut, a Jafía, rey de Laquis y a Debir, rey de Eglóna, diciéndoles:
«Suban a mí y ayúdenme, y ataquemos1 a Gabaón, porque ha hecho paz con Josué y con los israelitasa».
Se reunieron, pues, los cinco reyes de los amorreosa: el rey de Jerusalén, el rey de Hebrón, el rey de Jarmut, el rey de Laquis y el rey de Eglón, y subieron ellos con todos sus ejércitos, y acamparon junto a Gabaón y lucharon contra ella.
Entonces los hombres de Gabaón enviaron mensaje a Josué al campamento de Gilgal y le dijeron: «No abandone a1 sus siervos; suba rápidamente a nosotros, sálvenos y ayúdenos, porque todos los reyes de los amorreos que habitan en los montes se han reunido contra nosotros».
Josué subió de Gilgal, él y toda la gente de guerra con él, y todos los valientes guerrerosa.
Y el Señor dijo a Josué: «No les tengas miedo, porque los he entregado en tus manos. Ninguno1 de ellos te podrá resistira».
Vino, pues, Josué sobre ellos de repente, habiendo marchado1 toda la noche desde Gilgal.
Y el Señor los desconcertó delante de Israel, y los hirió con gran matanza en Gabaóna. Luego los persiguió por el camino de la subida de Bet Horón y los hirió hasta Azeca y Maceda.
Mientras huían delante de Israel, cuando estaban en la bajada de Bet Horón, el Señor arrojó desde el cielo grandes piedras sobre ellosa hasta Azeca y murieron. Y fueron más los que murieron por las piedras del granizo que los que mataron a espada los israelitas.
Entonces Josué habló al Señor el día en que el Señor entregó a los amorreos delante de los israelitas, y dijo en presencia de Israel:
«Sol, detente en Gabaón,
Y tú luna, en el valle de Ajalóna».
Y el sol se detuvo, y la luna se paróa,
Hasta que la nación se vengó de sus enemigos.
¿No está esto escrito en el libro de Jaserb? Y el sol se detuvo en medio del cielo y no se apresuró a ponersec como por un día entero.
Ni antes ni después hubo día como aquel, cuando el Señor prestó atención a la voz de un hombre, porque el Señor peleó por Israela.
Entonces Josué, y todo Israel con él, volvió al campamento en Gilgal.
Muerte de los cinco reyes
Aquellos cinco reyesa habían huido y se habían escondido en la cueva de Maceda.
Y fue dado aviso a Josué: «Los cinco reyes han sido hallados escondidos en la cueva de Maceda».
Y Josué dijo: «Rueden piedras grandes hacia la entrada1 de la cueva, y pongan junto a ella hombres que los vigilen,
pero ustedes no se queden ahí. Persigan a sus enemigos y atáquenlos1 por la retaguardia. No les permitan entrar en sus ciudades, porque el Señor, Dios de ustedes, los ha entregado en sus manos».
Cuando Josué y los israelitas terminaron de herirlos con gran matanza, hasta que fueron destruidos, y los sobrevivientes que de ellos quedaron habían1 entrado en las ciudades fortificadasa,
todo el pueblo volvió en paz al campamento y a Josué en Maceda. Nadie profirió palabra alguna1 contra ninguno de los israelitas.
Entonces Josué dijo: «Abran la entrada1 de la cueva y sáquenme de ella2 a esos cinco reyes».
Así lo hicieron, y le trajeron1 de la cueva a estos cinco reyesa: el rey de Jerusalén, el rey de Hebrón, el rey de Jarmut, el rey de Laquis y el rey de Eglón.
Cuando llevaron1 estos reyes a Josué, Josué llamó a todos los hombres de Israel, y dijo a los jefes de los hombres de guerra que habían ido con él: «Acérquense, pongan su pie sobre el cuello de estos reyes». Ellos se acercaron y pusieron los pies sobre sus cuellosa.
Entonces Josué les dijo: «No teman ni se acobarden. Sean fuertes y valientes, porque así hará el Señor a todos los enemigos con los que ustedes luchena».
Después Josué les dio muerte y los colgó de cinco árboles, y quedaron colgados de los árboles hasta la tardea.
A la hora de la puesta1 del sol, Josué dio órdenes y los bajaron de los árboles, y los echaron en la cueva donde se habían escondido, y sobre la boca de la cueva pusieron grandes piedrasa que permanecen hasta el día de hoy.
Aquel día Josué conquistó a Maceda. La hirió a filo de espada junto con su rey y la1 destruyó por completo2 con todas las personas3 que había en ella. No dejó ningún sobrevivientea, e hizo con el rey de Maceda como había hecho con el rey de Jericó.
Otras conquistas de Josué
Josué, y todo Israel con él, pasó de Maceda a Libna, y peleó contra Libnaa.
El Señor la entregó también, junto con su rey, en manos de Israel, que la hirió a filo de espada con todas las personas que había en ella. No dejó ningún sobreviviente en ella, e hizo con su rey como había hecho con el rey de Jericó.
Josué, y todo Israel con él, pasó de Libna a Laquis, acampó cerca de ella y la atacó.
El Señor entregó a Laquis en manos de Israel, la cual conquistaron al segundo día, y la hirieron a filo de espada con todas las personas que había en ella, conforme a todo lo que había hecho a Libna.
Entonces Horam, rey de Gezera, subió en ayuda de Laquis, pero Josué lo derrotó1 a él y a su pueblo, hasta no dejar sobreviviente alguno.
Josué, y todo Israel con él, pasaron de Laquis a Eglón, y acamparon cerca de ella y la atacaron.
La conquistaron aquel mismo día y la hirieron a filo de espada. Destruyeron por completo aquel día a todas las personas que había en ella, conforme a todo lo que habían hecho a Laquis.
Footnotes
Cross references
- aJos. 10:23
- aJos. 9:15
- aNúm. 13:29
- aJos. 8:1
- aJos. 1:5, 9
- aDt. 7:23
- aSal. 18:12, 13; Isa. 28:2
- aHab. 3:11
- aHab. 3:11
- b2 Sam. 1:18
- cIsa. 38:8
- aEx. 14:14; Dt. 1:30; Jos. 10:42
- aJos. 10:5
- aDt. 20:16
- aDt. 7:24
- aMal. 4:3
- aJos. 10:8
- aJos. 8:29
- aDt. 21:22, 23
- aDt. 20:16; Jos. 6:21
- aJos. 15:42; 21:13
- aJos. 16:3, 10; Jue. 1:29; 1 Rey. 9:16, 17
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