Logos Bible Study

Joel 1–3

Nueva Biblia de las AméricasOther versions

Spanish

Arabic

Czech

English

French

German

Hebrew

Hungarian

Italian

Korean

Latin

Portuguese

Russian

Simplified Chinese

Traditional Chinese

La plaga de langostas

Palabra del Señor que vinoa a Joelb, hijo de Petuel.

Oigan esto, ancianos,

Y presten oídoa, habitantes todos de la tierrab.

¿Ha acontecido cosa semejante en sus días,

O en los días de sus padresc?

Cuéntenselo a los hijos de ustedes,

Y sus hijos a los suyos,

Y sus hijos a la siguiente generacióna.

Lo que dejó la oruga, lo comió la langosta;

Lo que dejó la langosta, lo comió el pulgón;

Y lo que dejó el pulgón, lo comió el saltóna.

Despierten, borrachosa, y lloren,

Y giman todos los que beben vino,

A causa del vino dulce

Que les quitan de la bocab.

Porque una nación ha subido contra mi tierra,

Poderosa e innumerablea;

Sus dientes son dientes de leónb,

Y tiene colmillos de leona.

Ha hecho de mi vid una desolacióna,

Y astillas de mi higuera.

Del todo las ha descortezado y derribado;

Sus ramas se han vuelto blancas.

Laméntate como virgen ceñida de cilicioa

Por el esposo de su juventud.

Han sido cortadas la ofrenda de cereal y la libación

De la casa del Señora.

Están de duelo los sacerdotes,

Los ministros del Señorb.

El campo está asoladoa,

La tierra está de duelo,

Porque el grano está arruinado,

El vino nuevo se secab,

Y el aceite virgen se pierde.

Avergüéncense, labradoresa,

Giman, viñadores,

Por el trigo y la cebada,

Porque la cosecha del campo se ha perdidob.

La vid se secaa,

Y se marchita la higuera;

También el granadob, la palmerac y el manzanod,

Todos los árboles del campo se secan.

Ciertamente se seca la alegríae

De los hijos de los hombres.

Cíñanse de cilicioa,

Y laméntense, sacerdotes;

Gimanb, ministros del altar.

Vengan, pasen la noche ceñidos de cilicioc,

Ministros de mi Dios,

Porque sin ofrenda de cereal y sin libación

Ha quedado la casa de su Dios.

Promulguen ayuno,

Convoquen asambleaa;

Congreguen a los ancianosb

Y a todos los habitantes de la tierra

En la casa del Señor su Dios,

Y clamen al Señorc.

¡Ay de ese díaa!

Porque está cerca el día del Señorb,

Y vendrá como destrucción del Todopoderoso1c.

¿No ha sido suprimido el alimento de delante de nuestros ojosa,

Y la alegría y el regocijo de la casa de nuestro Diosb?

Las semillas se han secado bajo los terrones;

Los almacenes han sido asolados,

Los graneros derribados

Porque se secó el granoa.

¡Cómo muge el ganado!

Andan vagando las manadas de vacas

Porque no hay pasto para ellasa;

Hasta los rebaños de ovejas sufren.

A Ti clamo, oh Señora,

Porque el fuego ha devorado los pastos del desierto,

Y la llama ha consumido todos los árboles del campob.

Aun las bestias del campo braman por Tia,

Porque se han secado los arroyos de aguab,

Y el fuego ha devorado los pastos del desierto.

El día terrible del Señor

Toquen trompeta en Sióna,

Y suenen alarma en Mi santo monte.

Tiemblen todos los habitantes de la tierra,

Porque viene el día del Señor;

Ciertamente está cercanob,

Día de tinieblas y densas sombrasa,

Día nublado y de densa oscuridad.

Como la aurora sobre los montes, se extiende

Un pueblo grande y poderosob;

Nunca ha habido nada semejante a élc,

Ni tampoco lo habrá después

Por años de muchas generaciones.

Delante de él consume el fuegoa,

Y detrás de él abrasa la llama.

Como el huerto del Edénb es la tierra delante de él;

Y detrás de él, un desierto desoladoc,

Y de él nada escapa.

Como aspecto de caballos es su aspecto,

Y como corceles de guerraa, así corren.

Como estrépito de carrosa

Saltan sobre las cumbres de los montes,

Como el crepitar de llama de fuego que consume la hojarascab,

Como pueblo poderoso dispuesto para la batalla.

Ante él tiemblana los pueblos,

Palidecen todos los rostrosb.

Como valientes corren,

Como soldados escalan la muralla;

Cada uno marcha por su caminoa,

Y no se desvían de sus sendas.

No se aprietan uno contra otro,

Cada cual marcha por su calzada;

Y cuando irrumpen por las defensas,

No rompen las filas.

Se lanzan sobre la ciudad,

Corren por la muralla,

Suben a las casasa,

Entran por las ventanas como ladronesb.

Ante ellos tiembla la tierraa,

Se estremecen los cielos,

El sol y la luna se oscurecen,

Y las estrellas pierden su resplandorb.

El Señor da Su voza delante de Su ejércitob,

Porque es inmenso Su campamento,

Porque poderoso es el que ejecuta Su palabrac.

Grande y terrible es en verdad el día del Señord,

¿Y quién podrá soportarloe?

Invitación al arrepentimiento

«Aun ahora», declara el Señor,

«Vuelvan a Mía de todo corazónb,

Con ayuno, llanto y lamentoc.

»Rasguen su corazóna y no sus vestidosb».

Vuelvan ahora al Señor su Dios,

Porque Él es compasivo y clementec,

Lento para la ira, abundante en misericordia,

Y se arrepiente de infligir el mald.

¿Quién sabe si reconsidere y se apiadea,

Y deje tras sí bendiciónb,

Es decir, ofrenda de cereal y libaciónc

Para el Señor su Dios?

Toquen trompeta en Sióna,

Promulguen ayuno, convoquen asambleab.

Reúnan al pueblo, santifiquen la asambleaa,

Congreguen a los ancianos,

Reúnan a los pequeños y a los niños de pecho.

Salga el novio de su aposentob

Y la novia de su alcoba.

Entre el pórtico y el altara,

Lloren los sacerdotes, ministros del Señor,

Y digan: «Perdona, oh Señor, a Tu pueblob,

Y no entregues Tu heredad al oprobio,

A la burla entre las nacionesc.

¿Por qué han de decir entre los pueblos:

“Dónde está su Diosd?”».

Misericordia del Señor

Entonces el Señor se llenará de celo por Su tierraa,

Y tendrá piedad de Su pueblob.

El Señor responderá a Su pueblo:

«Yo les enviaré grano, vino nuevo y aceitea,

Y se saciarán de ellob,

Y nunca más los entregaré al oprobio entre las nacionesc.

»Al ejército del nortea lo alejaré de ustedes

Y lo echaré a una tierra árida y desolada,

Su vanguardia hacia el mar oriental,

Y su retaguardia hacia el mar occidentalb.

Y ascenderá su hedor y subirá su fetidezc,

Porque ha hecho cosas terribles».

No temasa, oh tierra, regocíjate y alégrateb,

Porque el Señor ha hecho grandes cosasc.

No teman, bestias del campo,

Porque los pastos del desierto han reverdecidoa,

Porque el árbol ha dado su fruto,

La higuera y la vid han producido en abundancia.

Hijos de Sión, regocíjense

Y alégrense en el Señor su Diosa;

Porque Él les ha dado la lluvia temprana1 para su vindicación,

Y les ha hecho descender la lluvia,

La lluvia temprana y la tardía2 como en el principiob.

Y las eras se llenarán de grano,

Y las tinajas rebosarán de vino nuevo y de aceite virgena.

«Entonces los compensaré por los años

En que devoraban la langosta,

El pulgón, el saltón y la oruga,

Mi gran ejército, que envié contra ustedesa.

»Tendrán mucho que comer y se saciarána,

Y alabarán el nombre del Señor su Diosb,

Que ha obrado maravillosamente con ustedesc;

Y nunca jamás será avergonzado Mi pueblod.

»Y sabrán que en medio de Israel estoy Yo,

Y que Yo soy el Señor su Diosa

Y no hay otrob.

Nunca jamás será avergonzado Mi puebloc.

Derramamiento del espíritu de Dios

»1Y sucederá que después de esto,

Derramaré Mi Espíritua sobre toda carneb;

Y sus hijos y sus hijas profetizarán,

Sus ancianos soñarán sueños,

Sus jóvenes verán visionesc.

»Y aun sobre los siervos y las siervas

Derramaré Mi Espíritu en esos díasa.

»Haré prodigios en el cielo y en la tierraa:

Sangre, fuego y columnas de humob.

»El sol se convertirá en tinieblas,

Y la luna en sangrea,

Antes que venga el día del Señor, grande y terribleb.

»Y todo aquel que invoque el nombre del Señor

Será salvoa;

Porque en el monte Siónb y en Jerusalén

Habrá salvaciónc,

Como ha dicho el Señor,

Y entre los sobrevivientes estarán los que el Señor llamed.

Juicio de las naciones

1»Porque en aquellos días y en aquel tiempoa,

Cuando Yo restaure el bienestar2 (haga volver a los cautivos) de Judá y Jerusalénb,

Reuniré a todas las nacionesa,

Y las haré bajar al valle de Josafatb.

Y allí entraré en juicio con ellasc

A favor de Mi pueblo y Mi heredad, Israel,

A quien ellas esparcieron entre las nacionesd,

Y repartieron Mi tierrae.

»También echaron suertes sobre Mi puebloa,

Cambiaron un niño por una ramera,

Y vendieron una niña por vino para poder beberb.

»Además, Tiroa, Sidónb y todas las regiones de Filisteac ¿qué tienen ustedes que ver conmigo? ¿Acaso se quieren vengar de Mí? Si de esta manera se vengan de Mí, bien pronto haré volver su venganza sobre su cabezad.

»Por cuanto han tomado Mi plata y Mi oro, y se han llevado Mis valiosos tesoros a sus templosa,

y han vendido los hijos de Judá y Jerusalén a los griegos para alejarlos de su territorioa,

Yo los levantaré del lugar donde los vendierona, y devolveré su venganza sobre su cabeza.

»También venderé sus hijos y sus hijas a los hijos de Judáa, y ellos los venderán a los sabeosb, a una nación lejana», porque el Señor lo ha dicho.

Proclamen esto entre las nacionesa:

Prepárense para la guerrab, despierten a los valientes;

Acérquense, suban todos los soldadosc.

Forjen espadas de sus rejas de arado

Y lanzas de sus podaderasa;

Diga el débil: «Fuerte soyb».

Apresúrense y vengan, naciones todas de alrededor,

Y reúnanse allía.

Haz descender, oh Señor, a Tus valientesb.

Despiértense y suban las naciones

Al valle de Josafata,

Porque allí me sentaré a juzgar

A todas las naciones de alrededorb.

Metan la hoz, porque la cosecha está maduraa;

Vengan, pisen, que el lagar está llenob;

Las tinajas rebosan, porque grande es su maldadc.

Multitudes de multitudes en el valle de la decisióna.

Porque cerca está el día del Señorb en el valle de la decisiónc.

El sol y la luna se oscurecen,

Y las estrellas pierden su resplandora.

El Señor ruge desde Sióna

Y desde Jerusalén da Su vozb,

Y tiemblan los cielos y la tierrac.

Pero el Señor es refugio para Su pueblod

Y fortaleza para los israelitase.

Entonces sabrán que Yo soy el Señor su Diosa,

Que habito en Sión, Mi santo monteb.

Y Jerusalén será santac,

Y los extranjeros no pasarán más por ellad.

Restauración de Judá

Y sucederá que en aquel día

Los montes destilarán vino dulcea,

Las colinas fluirán lecheb,

Y por todos los arroyos de Judá correrán las aguasc;

Brotará un manantial de la casa del Señord

Y regará el valle de Sitim.

Egipto será una desolación,

Y Edom será un desierto desolado,

Por la violencia hecha a los hijos de Judáa,

En cuya tierra han derramado sangre inocente.

Pero Judá será habitada para…

Read in Logos

This passage has been shortened. Keep reading Joel 1–3 in Logos

Footnotes

  1. 1 Shaddai.
  2. 1 de otoño.
  3. 2 de primavera.
  4. 2O haga volver a los cautivos.

Cross references

  1. aJer. 1:2; Ezq. 1:3; Os. 1:1
  2. bHech. 2:16
  3. aOs. 4:1; 5:1
  4. bJoel 1:14
  5. cJob 8:8; Jer. 30:7; Joel 2:2
  6. aEx. 10:2; Sal. 78:4
  7. aDt. 28:38; Isa. 33:4; Joel 2:25; Amós 4:9; Nah. 3:15, 16
  8. aJoel 3:3
  9. bIsa. 32:10
  10. aJoel 2:2, 11, 25
  11. bApoc. 9:8
  12. aIsa. 5:6; Amós 4:9
  13. aIsa. 22:12; Joel 1:13; Amós 8:10
  14. aOs. 9:4; Joel 2:14
  15. bJoel 1:13; 2:17
  16. aJer. 12:11
  17. bIsa. 24:4, 7
  18. aJer. 14:4; Amós 5:16
  19. bIsa. 17:11; Jer. 9:12
  20. aJoel 1:10; Hab. 3:17
  21. bHag. 2:19
  22. cCant. 7:8
  23. dCant. 2:3
  24. eIsa. 16:10; 24:11; Jer. 48:33
  25. aEzq. 7:18
  26. bJer. 4:8; 9:10
  27. c1 Rey. 21:27
  28. aLev. 23:26
  29. bJoel 2:15, 16
  30. cJon. 3:8
  31. aIsa. 13:9; Jer. 30:7; Amós 5:16
  32. bJoel 2:1, 11, 31
  33. cIsa. 13:6; Ezq. 7:2–12
  34. aIsa. 3:7; Amós 4:6
  35. bDt. 12:7; Sal. 43:4
  36. aIsa. 17:10, 11
  37. a1 Rey. 8:5; Jer. 12:4; 14:5, 6; Os. 4:3
  38. aSal. 50:15; Miq. 7:7
  39. bJer. 9:10; Amós 7:4
  40. aSal. 104:21; 147:9; Joel 1:18
  41. b1 Rey. 17:7; 18:5
  42. aJer. 4:5; Joel 2:15; Sof. 1:16
  43. bJoel 1:15; 2:11, 31; 3:14; Abd. 15; Sof. 1:14
  44. aJoel 2:10, 31; Amós 5:18; Sof. 1:15
  45. bJoel 1:6; 2:11, 25
  46. cLam. 1:12; Dan. 9:12; 12:1; Joel 1:2
  47. aSal. 97:3; Isa. 9:18, 19
  48. bIsa. 51:3; Ezq. 36:35
  49. cEx. 10:5, 15; Sal. 105:34, 35; Zac. 7:14
  50. aApoc. 9:7
  51. aApoc. 9:9
  52. bIsa. 5:24; 30:30
  53. aIsa. 13:8
  54. bJer. 30:6; Nah. 2:10
  55. aPrv. 30:27
  56. aEx. 10:6
  57. bJer. 9:21; Juan 10:1
  58. aSal. 18:7; Joel 3:16; Nah. 1:5
  59. bIsa. 13:10; 34:4; Jer. 4:23; Ezq. 32:7, 8; Joel 2:31; 3:15; Mat. 24:29; Apoc. 8:12
  60. aSal. 46:6; Jer. 25:30; Joel 3:16
  61. bIsa. 13:4; Joel 2:25
  62. cJer. 50:34; Apoc. 18:8
  63. dJer. 30:7; Joel 1:15; 2:1, 31; 3:14; Sof. 1:14, 15; Apoc. 6:17
  64. eEzq. 22:14; Mal. 3:2
  65. aJer. 4:1, 2; Ezq. 33:11; Os. 12:6
  66. bDt. 4:29
  67. cDan. 9:3
  68. aSal. 34:18; 51:17; Isa. 57:15
  69. bGn. 37:34; 2 Sam. 1:11; Job 1:20; Jer. 41:5
  70. cEx. 34:6
  71. dJer. 18:8; 42:10; Amós 7:3, 6
  72. aJer. 26:3; Jon. 3:9
  73. bHag. 2:19
  74. cJoel 1:9, 13
  75. aNúm. 10:3
  76. b2 Rey. 10:20; Joel 1:14
  77. a1 Sam. 16:5; 2 Crón. 29:5
  78. bSal. 19:5
  79. a2 Crón. 8:12; Ezq. 8:16
  80. bEx. 32:11, 12; Isa. 37:20; Amós 7:2, 5
  81. cSal. 44:13; 74:10
  82. dSal. 42:10; 79:10; 115:2
  83. aZac. 1:14; 8:2
  84. bIsa. 60:10; 63:9, 15
  85. aJer. 31:12; Os. 2:21, 22; Joel 1:10
  86. bMal. 3:10
  87. cEzq. 34:29; 36:15
  88. aJer. 1:14, 15
  89. bDt. 11:24; Zac. 14:8
  90. cIsa. 34:3; Amós 4:10
  91. aIsa. 54:4; Jer. 30:10
  92. bSof. 3:16, 17
  93. cSal. 126:3; Joel 2:26
  94. aSal. 65:12, 13
  95. aSal. 149:2; Isa. 12:2–6; 41:16; Hab. 3:18; Zac. 10:7
  96. bLev. 26:4; Dt. 11:14; Jer. 5:24; Os. 6:3; Zac. 10:1
  97. aLev. 26:10; Amós 9:13; Mal. 3:10
  98. aJoel 1:4–7; 2:2–11
  99. aLev. 26:5; Dt. 11:15
  100. bDt. 12:7; Sal. 67:5–7; Isa. 62:9
  101. cSal. 126:2, 3; Isa. 25:1
  102. dIsa. 45:17
  103. aLev. 26:11, 12; Joel 3:17, 21
  104. bIsa. 45:5, 6
  105. cIsa. 49:23
  106. 1En el texto 3:1.
  107. aIsa. 32:15; 44:3; Ezq. 39:29; Zac. 12:10
  108. bIsa. 40:5; 49:26
  109. cHech. 2:17–21
  110. a1 Cor. 12:13; Gál. 3:28
  111. aMat. 24:29; Mar. 13:24, 25; Luc. 21:11, 25, 26
  112. bHech. 2:19
  113. aIsa. 13:10; 34:4; Joel 2:10; 3:15; Mat. 24:29; Mar. 13:24; Luc. 21:25; Hech. 2:20; Apoc. 6:12, 13
  114. bIsa. 13:9; Sof. 1:14–16; Mal. 4:1, 5
  115. aJer. 33:3; Hech. 2:21; Rom. 10:13
  116. bIsa. 46:13; Rom. 11:26
  117. cAbd. 17
  118. dIsa. 4:2; 11:11; Jer. 31:7; Miq. 4:7; Rom. 9:27
  119. 1En el texto 4:1.
  120. aEzq. 38:14
  121. bJer. 16:15; 30:3
  122. aIsa. 66:18; Miq. 4:12; Zac. 14:2
  123. bJoel 3:12, 14
  124. cIsa. 66:16; Jer. 25:31; Ezq. 38:22
  125. dJer. 50:17; Ezq. 34:6
  126. eEzq. 35:10; 36:1–5
  127. aAbd. 11; Nah. 3:10
  128. bAmós 2:6
  129. aAmós 1:9, 10
  130. bIsa. 23:1–18; Zac. 9:2–4; Mat. 11:21, 22; Luc. 10:13, 14
  131. cIsa. 14:29–31; Jer. 47:1–7; Ezq. 25:15–17; Amós 1:6–8; Zac. 9:5–7
  132. dIsa. 34:8; 59:18
  133. a2 Rey. 12:18; 2 Crón. 21:16, 17
  134. aEzq. 27:13
  135. aIsa. 43:5, 6; Jer. 23:8; Zac. 9:13
  136. aIsa. 14:2; 60:14
  137. bJob 1:15; Sal. 72:10; Ezq. 38:13
  138. aJer. 51:27
  139. bJer. 6:4; Ezq. 38:7; Miq. 3:5
  140. cIsa. 8:9, 10; Jer. 46:3, 4; Zac. 14:2, 3
  141. aIsa. 2:4; Miq. 4:3
  142. bZac. 12:8
  143. aEzq. 38:15, 16
  144. bIsa. 13:3
  145. aJoel 3:2, 14
  146. bSal. 7:6; 96:13; 98:9; Isa. 2:4; 3:13
  147. aJer. 51:33; Os. 6:11
  148. bIsa. 63:3; Lam. 1:15; Apoc. 14:14–20; 19:15
  149. cGn. 18:20
  150. aIsa. 34:2–8
  151. bJoel 1:15; 2:1, 11, 31
  152. cJoel 3:2, 12
  153. aJoel 2:10, 31
  154. aOs. 11:10; Amós 1:2
  155. bJoel 2:11
  156. cEzq. 38:19; Joel 2:10; Hag. 2:6
  157. dSal. 61:3; Isa. 33:16; Jer. 17:17
  158. eJer. 16:19; Nah. 1:7
  159. aJoel 2:27
  160. bIsa. 11:9; 56:7; Ezq. 20:40
  161. cIsa. 4:3; Abd. 17
  162. dIsa. 52:1; Nah. 1:15
  163. aAmós 9:13
  164. bEx. 3:8
  165. cIsa. 30:25; 35:6
  166. dEzq. 47:1–12
  167. aAbd. 10