Estudio bíblico Logos

Isaías 10–24

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¡Ay de los que decretan estatutos inicuos,

Y de los que constantemente escriben decisiones injustas1a,

Para privar1 de justicia a los necesitados,

Para robar de sus derechos a los pobres de Mi puebloa,

Para hacer de las viudas su botín,

Y despojar a los huérfanosb!

¿Y qué harán ustedesa en el día del castigo1,

En la devastaciónb que vendrá de lejosc?

¿A quién huirán por auxiliod?

¿Y dónde dejarán su riqueza2?

Solo queda encorvarse entre1 los cautivosa

O caer entre1 los muertosb.

Con todo eso, no se aparta Su ira,

Y aún está Su mano extendidac.

Asiria, instrumento de castigo

¡Ay de Asiriaa, vara de Mi irab

Y báculo en cuyas manos está Mi indignaciónc!

Contra una nación impíaa la envío

Y contra el pueblo de Mi furor la mandaréb,

Para que capture botín y tome despojosc

Y los pisotee1 como el lodo de las callesd.

Pero ella no tiene tal intento,

Ni piensa así en su corazóna,

Sino que su intención1 es destruir

Y exterminar no pocas naciones.

Porque dice: «¿No son mis príncipes todos1 reyes?

»¿No es Calnoa como Carquemisb?

¿No es Hamatc como Arfad?

¿No es Samariad como Damascoe?

»Como mi mano alcanzó los reinos de los ídolosa,

Cuyas imágenes talladas excedían a las de Jerusalén y Samaria,

Como hice a Samaria y a sus ídolosa,

¿No haré así también a Jerusalén y a sus imágenes?».

Y sucederá que cuando el Señor haya terminado toda Su obra en el monte Sión y en Jerusaléna, dirá: «Castigaré1 el fruto del corazón orgulloso del rey de Asiria y la ostentación de su arrogancia2b».

Porque ha dicho:

«Con el poder de mi mano lo hice,

Y con mi sabiduría, pues tengo entendimiento.

Quité las fronteras de los pueblos,

Saqueé sus tesorosa,

Y como hombre fuerte abatí a sus habitantes1b.

»Mi mano alcanzó las riquezas de los pueblos como a un nidoa;

Como se recogen los huevos abandonados, yo junté toda la tierra,

Y no hubo quien aleteara ni abriera el pico ni gorgojeara».

¿Ha de enaltecerse el hachaa sobre el que corta con ella?

¿Ha de engrandecerse la sierra sobre el que la manejab?

¡Como si un báculo manejara a los que lo levantan,

Como si una varac levantara al que no es madera!

Por eso el Señor, Dios de los ejércitos, enviará una enfermedad extenuantea entre sus robustos guerrerosb;

Y debajo de su gloria encenderá una hoguera como fuego abrasadorc.

La Luz de Israel se convertirá en fuegoa y su Santob en llama,

Y quemará y consumirá sus espinos y sus zarzas en un solo díac.

Él destruirá la gloria de su bosque y de su fértil huerto, tanto el alma como el cuerpoa,

Y será como cuando un enfermo languidece.

Y los árboles que queden de su bosque serán tan pocosa

Que un niño podrá contarlos1.

Sucederá en aquel día que el remanente de Israel y los de la casa de Jacob que hayan escapadoa, no volverán a apoyarse más en el que los hiriób, sino que en verdad se apoyarán en el Señor, el Santo de Israelc.

Un remanente volveráa; un remanente de Jacob volverá al Dios poderosob.

Pues aunque tu pueblo, oh Israel, sea como la arena del mar,

Solo un remanente de él volveráa.

La destrucción decidida rebosa justiciab.

Pues una destrucción completa, ya decretada, ejecutará el Señor, Dios de los ejércitos, en medio de toda la tierraa.

Por tanto, así dice el Señor, Dios de los ejércitos: «Pueblo Mío que moras en Sióna, no temas al asiriob que1 te hiere con vara y levanta su báculo contra ti a la manera de Egiptoc.

»Porque dentro de muy pocoa Mi indignación contra ti terminará, y Mi ira la dirigiré contra ellos para su destrucciónb».

Y el Señor de los ejércitos levantará un látigo contra él como en la matanzaa de Madián en la peña de Orebb; Su vara estará sobre el mar y lo levantará de la manera que lo hizo en Egiptoc.

En aquel día la carga de Asiria será quitada de tus hombrosa y su yugo de tu cuello, y el yugo se romperá a causa de la gordurab.

Él ha venido contra Ajat,

Ha pasado por Migróna.

En Micmasb dejó su equipajec.

Han pasado por el desfiladeroa, diciendo:

«Geba será nuestro alojamientob».

Ramá está aterradac, y Guibeá de Saúl ha huidod.

¡Clama a gran1 voz, oh hija de Galima!

¡Pon atención, Lais; desdichada de ti2, Anatotb!

Ha huido Madmena.

Los habitantes de Gebim han buscado refugio.

Hoy mismo él se detendrá en Noba.

Agitará su manob contra el monte de la hija1 de Siónc, la colina de Jerusalén.

El Señor, Dios de los ejércitos,

Desgajará el ramaje con terrible crujido.

Los árboles de gran altura serán cortadosa,

Los más elevados serán abatidos.

Él cortará la espesura del bosque con hacha de hierro,

Y el Líbanoa caerá ante el Poderoso1.

Reinado justo del Mesías

Entonces un retoñoa brotará del tronco de Isaíb,

Y un vástagoc dará fruto de sus raícesd.

Y reposará sobre Él el Espíritu del Señora,

Espíritu de sabiduría y de inteligenciab,

Espíritu de consejo y de poderc,

Espíritu de conocimiento y de temor del Señor.

Él se deleitará en el temor del Señor,

Y no juzgará por lo que vean Sus ojos,

Ni sentenciará por lo que oigan Sus oídosa;

Sino que juzgará al pobrea con justiciab,

Y fallará con equidad por los afligidos de la tierrac.

Herirá la tierra con la vara de Su bocad,

Y con el soplo de Sus labios matará al impíoe.

La justicia será ceñidor de Sus lomosa,

Y la fidelidad ceñidor de Su cinturab.

El lobo morará con el cordero,

Y el leopardo se echará con el cabrito.

El becerro, el leoncillo y el animal doméstico1 andarán juntos2a,

Y un niño los conducirá.

La vaca con la osa pastará,

Sus crías se echarán juntas,

Y el león, como el buey, comerá pajaa.

El niño de pecho jugará junto a la cueva de la cobra,

Y el niño destetado extenderá su mano sobre la guarida de la víbora.

No dañarán ni destruirán en todo Mi santo montea,

Porque la tierra estará llena del conocimiento del Señor

Como las aguas cubren el marb.

Acontecerá en aquel día

Que las nacionesa acudirán a la raíz de Isaíb,

Que estará puesta como señal1 para los pueblosc,

Y será gloriosa2 Su morada3d.

Entonces acontecerá en aquel día que el Señor

Ha de recobrar de nuevo con Su mano, por segunda vez,

Al remanente de Su puebloa que haya quedado

De Asiriab, de Egiptoc, de Patros, de Cus1, de Elamd, de Sinar, de Hamat

Y de las islas2 del mare.

Alzará un estandarte ante las nacionesa,

Reunirá a los desterrados de Israel,

Y juntará a los dispersos de Judáb

De los cuatro confines de la tierra.

Entonces se disipará la envidia de Efraín,

Y los que hostigan a Judá serán exterminados.

Efraín no envidiará a Judá,

Ni Judá hostigará a Efraína.

Ellos se lanzarán1a sobre el costado de los filisteos al occidenteb,

Juntos despojarán a los hijos del orientec.

Edomd y Moabe estarán bajo su dominio2,

Y los amonitas les estarán sujetos3.

Y el Señor destruirá1a

La lengua del mar de Egipto2.

Agitará Su mano sobre el Río3b

Con Su viento abrasador;

Lo partirá en siete arroyos

Y hará que se pueda pasar en sandalias.

Y habrá una calzada desde Asiriaa

Para el remanente que quede de Su pueblob,

Así como la hubo para Israel

El día que subieron de la tierra de Egiptoc.

Cántico de acción de gracias

Y en aquel día dirás:

«Te doy gracias, oh Señora,

Porque aunque estabas enojado conmigo,

Tu ira se ha apartado

Y me has consoladob.

»Dios es mi salvacióna,

Confiaré y no temeréb;

Porque mi fortaleza y mi canción es el Señor1 Dios2,

Él ha sido mi salvaciónc».

Con gozo sacarás aguaa

De los manantiales de la salvaciónb.

Y en aquel día dirása:

«Den gracias al Señor, invoquen Su nombre,

Hagan conocer entre los pueblos Sus obrasb,

Hagan recordar1 que Su nombre es exaltadoc».

Canten alabanzas al Señor, porque ha hecho cosas maravillosas1.

Sea conocido esto por toda la tierraa.

Clama y grita de júbilo, habitante de Sióna,

Porque grande es en medio de ti el Santo de Israelb.

Profecía sobre Babilonia

Oráculo 1 sobre2a Babiloniab que tuvo en visión Isaías, hijo de Amozc.

Levanten estandartea sobre la colina pelada1b,

Alcen a ellos la voz,

Agiten la manoc para que entren por las puertas de los noblesd.

Yo he dado órdenes a Mis consagrados,

También he llamado a Mis guerrerosa,

A los que se regocijan de Mi gloria,

Para ejecutar Mi ira.

¡Se oye ruido de tumulto en los montes,

Como de mucha gente!

¡Ruido de estruendo de reinos,

De naciones reunidasa!

El Señor de los ejércitos pasa revista al ejército para la batalla.

Vienen de una tierra lejana,

De los más lejanos horizontes1a,

El Señor y los instrumentos de Su indignaciónb,

Para destruir toda la tierrac.

Giman, porque cerca está el día del Señora;

Vendrá como destrucción del Todopoderoso1b.

Por tanto, todas las manos se debilitarána,

El corazón de todo hombre desfallecerá1b.

Todos se aterrarána;

Dolores y angustias se apoderarán de ellos,

Como mujer de parto se retorceránb;

Se mirarán el uno al otro con asombro,

Rostros en llamas serán sus rostros.

Miren, el día del Señor vienea,

Cruel, con furia y ardiente ira,

Para convertir en desolación la tierra

Y exterminar de ella a sus pecadores.

Pues las estrellas del cielo y sus constelaciones

No destellarán su luza.

Se oscurecerá el sol al salir,

Y la luna no irradiará su luz.

Castigaré al mundo por su maldada

Y a los impíos por su iniquidadb.

También pondré fin a la arrogancia de los soberbiosc,

Y abatiré el orgullod de los despiadados1e.

Haré al mortal más escaso1a que el oro puro,

Y a la humanidad más escasa que el oro de Ofirb.

Por tanto, haré estremecer los cielosa,

Y la tierra será removida de su lugarb

Ante la furia del Señor de los ejércitos,

En el día de Su ardiente irac.

Y sucederá que, como gacela perseguida

O como ovejas que nadie reúnea,

Cada uno volverá a su propio pueblo,

Y cada uno huirá a su propia tierra.

Cualquiera que sea hallado será traspasado,

Y cualquiera que sea capturado caerá a espadaa.

También sus pequeños serán estrellados

Delante de sus ojosa;

Serán saqueadas sus casas

Y violadas sus mujeres.

Voy a provocar a los medos contra ellosa,

Que no estiman la plata ni se deleitan en el orob.

Con sus arcos barrerán1 a los jóvenes,

No tendrán compasión ni aun del fruto del vientre,

Tampoco de los niños2 tendrán piedad sus ojosa.

Y Babilonia, hermosura de los reinos, gloria del orgullo de los caldeosa,

Será como cuando Dios destruyó a Sodoma y a…

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Notas al pie

  1. 1 escriben penalidades o iniquidades.
  2. 1 desviar.
  3. 1 de la visita.
  4. 2 gloria.
  5. 1 bajo.
  6. 1 lo haga un lugar hollado.
  7. 1 en su corazón.
  8. 1 juntamente.
  9. 1 Visitaré.
  10. 2 de la altivez de sus ojos.
  11. 1O a los que se sientan sobre tronos.
  12. 1 escribirlos.
  13. 1 él.
  14. 1 con tu.
  15. 2La versión siriaca dice: respóndele.
  16. 1Otra posible lectura es: casa.
  17. 1O como un poderoso.
  18. 1 cebado.
  19. 2Algunas versiones antiguas dicen: y el becerro y el leoncillo comerán juntos.
  20. 1O estandarte.
  21. 2 gloria.
  22. 3O lugar de reposo.
  23. 1O Etiopía.
  24. 2O costas.
  25. 1 volarán.
  26. 2 serán la extensión de su mano.
  27. 3 bajo su obediencia.
  28. 1Otra posible lectura es: secará.
  29. 2Posiblemente, el Mar Rojo.
  30. 3 Éufrates.
  31. 1 YAH.
  32. 2 YHWH, generalmente traducido SEÑOR.
  33. 1O proclamen.
  34. 1O ha obrado gloriosamente.
  35. 1O Profecía.
  36. 2O Carga de.
  37. 1O el monte barrido por el viento.
  38. 1 del extremo de los cielos.
  39. 1 Shaddai.
  40. 1 se derretirá.
  41. 1O tiranos.
  42. 1 preciado.
  43. 1 estrellarán.
  44. 2 hijos.

Referencias cruzadas

  1. aSal. 94:20; Isa. 29:21; 59:4, 13
  2. aIsa. 5:23
  3. bIsa. 1:23; 3:14, 15
  4. aJob 31:14
  5. bIsa. 13:6; 26:14, 21; 29:6; Jer. 9:9; Os. 9:7; Luc. 19:44
  6. cIsa. 5:26
  7. dIsa. 20:6; 30:5, 7; 31:3
  8. aIsa. 24:22
  9. bIsa. 22:2; 34:3; 66:16
  10. cIsa. 5:25
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  12. bJer. 51:20
  13. cIsa. 13:5; 30:30; 34:2; 66:14
  14. aIsa. 9:17
  15. bIsa. 9:19
  16. cIsa. 5:29
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  18. aGn. 50:20; Miq. 4:11, 12; Hech. 2:23, 24
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  20. b2 Crón. 35:20
  21. cNúm. 34:8
  22. d2 Rey. 17:6
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  29. bHab. 2:6–11
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  42. aIsa. 1:9; 11:11, 16; 46:3
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  44. c2 Crón. 14:11; Isa. 17:7, 8; 50:10
  45. aIsa. 7:3
  46. bIsa. 9:6
  47. aRom. 9:27
  48. bIsa. 28:22; Dan. 9:27; Rom. 9:28
  49. aIsa. 28:22; Dan. 9:27; Rom. 9:28
  50. aSal. 87:5, 6
  51. bIsa. 7:4; 12:2; 37:6
  52. cEx. 5:14–16
  53. aIsa. 17:14; Hag. 2:6
  54. bIsa. 10:5; 26:20; Dan. 11:36
  55. aIsa. 37:36–38
  56. bJue. 7:25; Isa. 9:4
  57. cEx. 14:16, 27
  58. aIsa. 9:4; 14:25
  59. bIsa. 30:23; 55:2
  60. a1 Sam. 14:2
  61. b1 Sam. 13:2, 5
  62. cJue. 18:21; 1 Sam. 17:22
  63. a1 Sam. 13:23
  64. bJos. 21:17; 1 Sam. 13:16
  65. cJos. 18:25; 1 Sam. 7:17
  66. d1 Sam. 10:26
  67. a1 Sam. 25:44
  68. bJos. 21:18; Jer. 1:1
  69. a1 Sam. 21:1; 22:9
  70. bIsa. 19:16; Zac. 2:9
  71. cIsa. 1:8; Jer. 6:23
  72. aIsa. 37:24, 36–38; Ezq. 31:3; Amós 2:9
  73. aIsa. 2:13; 33:9; 37:24
  74. aIsa. 4:2; 53:2
  75. bIsa. 9:7; 11:10; Hech. 13:23
  76. cIsa. 6:13; Jer. 23:5; Zac. 3:8
  77. dApoc. 5:5; 22:16
  78. aIsa. 42:1; 48:16; 61:1; Mat. 3:16; Juan 1:32
  79. bJuan 16:13; 1 Cor. 1:30; Ef. 1:17, 18
  80. c2 Tim. 1:7
  81. aJuan 2:25; 7:24
  82. aSal. 72:2, 13, 14; Isa. 3:14
  83. bIsa. 9:7; 16:5; 32:1
  84. cIsa. 29:19; 32:7; 61:1
  85. dSal. 2:9; Isa. 49:2; Mal. 4:6
  86. eJob 4:9; Isa. 30:28, 33; 2 Tes. 2:8
  87. aEf. 6:14
  88. bIsa. 25:1
  89. aIsa. 65:25
  90. aIsa. 65:25
  91. aJob 5:23; Isa. 65:25; Ezq. 34:25; Os. 2:18
  92. bSal. 98:2, 3; Isa. 45:6; 52:10; 66:18–23; Hab. 2:14
  93. aLuc. 2:32; Hech. 11:18
  94. bIsa. 11:1; Rom. 15:12
  95. cIsa. 11:12; 49:22; 62:10; Juan 3:14, 15; 12:32
  96. dIsa. 14:3; 28:12; 32:17, 18
  97. aIsa. 10:20–22; 37:4, 31, 32; 46:3
  98. bIsa. 19:23–25; Os. 11:11; Miq. 7:12; Zac. 10:10
  99. cIsa. 19:21, 22
  100. dGn. 10:22; 14:1
  101. eIsa. 24:15; 42:4, 10, 12; 49:1; 51:5; 60:9; 66:19
  102. aIsa. 11:10
  103. bIsa. 56:8; Sof. 3:10; Zac. 10:6
  104. aIsa. 9:21; Jer. 3:18; Ezq. 37:16, 17, 22; Os. 1:11
  105. aJer. 48:40; 49:22; Hab. 1:8
  106. bIsa. 9:12
  107. cJer. 49:28
  108. dIsa. 63:1; Dan. 11:41; Joel 3:19; Amós 9:12
  109. eIsa. 16:14; 25:10
  110. aIsa. 43:16; 44:27; 50:2; 51:10, 11
  111. bIsa. 7:20; 8:7; 19:16; Apoc. 16:12
  112. aIsa. 19:23; 35:8; 40:3; 62:10
  113. bIsa. 11:11
  114. cEx. 14:26–29
  115. aSal. 9:1; Isa. 25:1
  116. bSal. 30:5; Isa. 40:1, 2; 54:7–10
  117. aIsa. 32:2; 45:17; 62:11
  118. bIsa. 26:3
  119. cEx. 15:2; Sal. 118:14
  120. aJuan 4:10; 7:37, 38
  121. bIsa. 41:18; Jer. 2:13
  122. aIsa. 24:15; 42:12; 48:20
  123. bSal. 105:1
  124. cSal. 145:4
  125. aEx. 15:1; Sal. 98:1; Isa. 24:14; 42:10, 11; 44:23
  126. aIsa. 52:9; 54:1; Sof. 3:14
  127. bIsa. 1:24; 49:26; 60:16; Sof. 3:15–17; Zac. 2:5, 10, 11
  128. aIsa. 14:28; 15:1; 47:1–15; Jer. 50:1–51:64
  129. bIsa. 13:19; 14:4; Jer. 24:1; Mat. 1:11; Apoc. 14:8
  130. cIsa. 1:1
  131. aIsa. 5:26; Jer. 50:2
  132. bJer. 51:25
  133. cIsa. 10:32; 19:16
  134. dIsa. 45:1–3; Jer. 51:58
  135. aJoel 3:11
  136. aIsa. 5:30; 17:12; Joel 3:14
  137. aIsa. 5:26; 7:18
  138. bIsa. 10:5
  139. cIsa. 24:1
  140. aIsa. 2:12; 10:3; 13:9; 34:2, 8; 61:2; Ezq. 30:3; Amós 5:18; Sof. 1:7
  141. bIsa. 10:25; 14:23; Joel 1:15
  142. aEzq. 7:17
  143. bIsa. 19:1; Ezq. 21:7; Nah. 2:10
  144. a2 Rey. 19:26; Isa. 21:3; Jer. 46:5
  145. bIsa. 26:17; Jer. 4:31; Juan 16:21
  146. aIsa. 13:6
  147. aIsa. 5:30; 24:23; 50:3; Ezq. 32:7; Joel 2:10; Mat. 24:29; Mar. 13:24; Luc. 21:25; Hech. 2:20; Apoc. 6:12, 13; 8:12
  148. aIsa. 26:21
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  150. cIsa. 2:11; 23:9; Dan. 5:22, 23
  151. dJer. 48:29
  152. eIsa. 25:3; 29:5, 20
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  155. aIsa. 34:4; 51:6
  156. bSal. 18:7; Isa. 2:19; 24:1, 19, 20; Hag. 2:6
  157. cLam. 1:12
  158. a1 Rey. 22:17; Mat. 9:36; Mar. 6:34; 1 Ped. 2:25
  159. aIsa. 14:19; Jer. 50:25; 51:3, 4
  160. aSal. 137:8, 9; Isa. 13:18; 14:21; Os. 10:14; Nah. 3:10
  161. aJer. 51:11; Dan. 5:28
  162. bPrv. 6:34, 35
  163. a2 Rey. 8:12; 2 Crón. 36:17; Ezq. 9:5, 10
  164. aIsa. 21:9; 48:14; Dan. 4:30; Apoc. 18:11–16, 19