Logos Bible Study

Hechos de los Apóstoles 22–23

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«Hermanos y padres, escuchena mi defensa que ahora presento ante ustedes», decía Pablo.

Cuando oyeron que se dirigía a ellos en el idioma hebreo1a, observaron aún más silencio. El continuó*:

Pablo da testimonio de su conversión

«Yo soy judíoa, nacido en Tarsob de Ciliciac, pero criado en esta ciudad, educado bajo1 Gamalield en estricta conformidade a la ley de nuestros padres2, siendo tan celoso de Dios como todos ustedes lo sonf hoy.

»Perseguí este Caminoa hasta la muerte, encadenando y echando en cárceles tanto a hombres como a mujeresb,

de lo cual pueden testificar1 el sumo sacerdotea y todo el Concilio2 de los ancianosb. De ellos recibí cartasc para los hermanos3d, y me puse en marcha para Damasco con el fin de traer presos4 a Jerusaléne también a los que estaban allá, para que fueran castigados.

»aY aconteció que cuando iba de camino, estando ya cerca de Damasco, como al mediodía, de repente una luz muy brillante fulguró desde el cielo a mi alrededor.

»Caí al suelo y oí una voz que me decía: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”

»Y respondí: “¿Quién eres, Señor?”. Y Él me dijo: “Yo soy Jesús el Nazarenoa, a quien tú persigues”.

»Los que estaban conmigo vieron la luza, ciertamente, pero no comprendieron1 la vozb de Aquel que me hablaba.

»Y yo dije: “¿Qué debo hacera, Señor?”. Y el Señor me dijo: “Levántate y entra a Damasco; y allí se te dirá todo lo que se ha ordenado que hagas”.

»Pero como yo no veía por causa del resplandor1 de aquella luz, los que estaban conmigo me llevaron de la mano y entré a Damascoa.

»Y uno llamado Ananíasa, hombre piadoso según las normas de la ley, y de quien daban buen testimonio todos los judíosb que vivían allí,

vino a mí, y poniéndose a mi lado, me dijo: “Hermano Saulo, recibe la vistaa”. En ese mismo instante1b alcé los ojos y lo miré.

»Y él dijo: “El Dios de nuestros padresa te ha designado1b para que conozcas Su voluntad, y para que veasc al Justod y oigas palabra2 de Su boca.

”Porque tú serás testigoa Suyo a todos los hombres de lo que has visto y oídob.

”Y ahora, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízatea, y lava tus pecadosb invocando Su nombrec”

»Cuando regresé a Jerusaléna y me hallaba orando en el templo, caí en un éxtasisb,

y vi al Señor que me decía: “Apresúrate y sal pronto de Jerusalén porque no aceptarán tu testimonio acerca de Mía”.

»Entonces yo dije: “Señor, ellos saben bien que en las sinagogas, una tras otra, yo encarcelabaa y azotabab a los que creían en Ti.

”Cuando se derramaba la sangre de Tu testigo Esteban, allí estaba también yo dando mi aprobación, y cuidando los mantos de los que lo estaban matandoa”

»Pero Él me dijo: “Ve, porque te voy a enviar lejos, a los gentilesa”».

Pablo bajo vigilancia del comandante

La multitud lo oyó hasta que dijo esto1, entonces alzaron sus voces y dijeron: «¡Quita de la tierra a ese hombrea! No se le debe permitir que vivab».

Como ellos vociferaban, y arrojaban sus mantosa, y echaban polvob al aire,

el comandante1 ordenó que llevaran a Pablo al cuartela, diciendo que debía ser sometidob a2 azotes para saber la razón por qué la gente gritaban contra él de aquella manera.

Cuando lo estiraron con1 correas, Pablo dijo al centurión que estaba allí: «¿Les es lícito azotar a un ciudadano2 romanoa sin haberle hecho juicio?».

Al oír esto el centurión, fue al comandante y le avisó: «¿Qué vas a hacer? Porque este hombre es ciudadano romano».

Vino el comandante a Pablo y le dijo: «Dime, ¿eres ciudadano romano?». «Sí», contestó él.

Y el comandante respondió: «Yo adquirí esta ciudadanía por una gran cantidad de dinero». «Pero yo soy ciudadano romano de nacimiento», le dijo Pablo.

Entonces los que iban a someterlo a1 azotesa, al instante lo soltaron2. También el comandante tuvo temor cuando supo que Pablo era ciudadano romanob, y porque lo había atado con cadenasc.

Pablo ante el Concilio

Al día siguiente, queriendo el comandante saber con certezaa la causa por la cual los judíos lo acusaban a Pablo, lo soltó, y ordenó a los principales sacerdotes y a todo el Concilio1b que se reunieran. Después llevó2 a Pablo y lo puso ante ellosc.

Entonces Pablo, mirando fijamente al Concilio1a, dijo: «Hermanos2b, hasta este día yo he vivido delante de Dios con una conciencia perfectamente limpia3c».

Y el sumo sacerdote Ananíasa ordenó a los que estaban junto a él, que lo golpearanb en la boca.

Entonces Pablo le dijo: «¡Dios lo golpeará a usted, pared blanqueadaa! ¿Se sienta usted para juzgarme conforme a la ley, y viola la ley ordenando que me golpeenb?»

Los que estaban allí observando, dijeron: «¿Al sumo sacerdote de Dios injurias?»

Y Pablo dijo: «No sabía, hermanos, que él era el sumo sacerdote; porque escrito está: “No hablarás mal de una de las autoridades de tu puebloa”».

Entonces Pablo, dándose cuenta de que una parte eran saduceos y otra fariseosa, alzó la voz en el Conciliob: «Hermanos1c, yo soy fariseod, hijo de fariseos. Se me juzga a causa de la esperanza de2 la resurrección de los muertose»

Cuando dijo esto, se produjo un altercado entre los fariseos y los saduceos, y la asamblea se dividió.

Porque los saduceos dicen que no hay resurreccióna, ni ángel, ni espíritu, pero los fariseos creen todo esto.

Se produjo entonces un gran alboroto. Y levantándose algunos de los escribas del grupo de los fariseosa, discutían enérgicamente, diciendo: «No encontramos nada malo en este hombreb; pero ¿y si un espíritu o un ángel le ha habladoc?»

Al surgir un gran altercado, el comandante1 tuvo temor de que Pablo fuera despedazado por ellos, y ordenó que las tropas descendieran, lo sacaran de entre ellos a la fuerza y lo llevaran al cuartela.

A la noche siguiente el Señor se le apareció a Pablo y le dijoa: «Ten ánimob, porque como has testificado fielmentec de Mi causa en Jerusalénd, así has de testificar también en Roma».

Conspiración de los judíos contra Pablo

Cuando se hizo de día, los judíos tramaron una conspiración1a y se comprometieron bajo juramento2, diciendo que no comerían ni beberían hasta que hubieran matado a Pablob.

Los que tramaron este plan eran más de cuarenta hombres,

los cuales fueron a los principales sacerdotes y a los ancianos y dijeron: «Nos hemos comprometido bajo solemne juramento1 a no probar nada hasta que hayamos matado a Pabloa.

»Ahora pues, ustedes y1 el Concilioa, avisen al comandante para que lo haga comparecer2 ante ustedes, como si quisieran hacer una investigación más minuciosa para resolver su caso. Nosotros por nuestra parte estamos listos para matarlo antes de que llegue»

Pero el hijo de la hermana de Pablo se enteró de la emboscada, y fue y entró1 al cuartela y dio aviso a Pablo.

Pablo, llamando a uno de los centuriones, dijo: «Lleva a este joven al comandante, porque tiene algo que informarle»

Él entonces, tomándolo consigo, lo condujo al comandante, y le dijo*: «Pablo, el presoa, me llamó y me pidió que te trajera a este joven, pues tiene algo que decirte»

El comandante, tomándolo de la mano, y llevándolo aparte, le preguntó: «¿Qué es lo que tienes que informarme?»

Y el joven respondió: «Los judíos se han puesto de acuerdo en pedirle que mañana lleve a Pablo al Concilioa con el pretexto de hacer una indagación más a fondo sobre élb.

»Pero no les preste atención1, porque más de cuarenta hombres de ellos, que se han comprometido bajo juramento2 a no comer ni beber hasta que lo hayan matadoa, esperan emboscadosb. Ellos ya están listos esperando promesa de parte suya3»

Entonces el comandante dejó ir al joven, encomendándole: «No digas a nadie que me has informado de estas cosas»

Y llamando a dos de los centuriones, dijo: «Preparen 200 soldados para las nueve de la noche, con1 setenta jinetes y 200 lanceros2, para que vayan a Cesareaa»

Debían preparar también cabalgaduras para Pablo y llevarlo a salvo al gobernador Félixa.

Carta de Claudio Lisias a Félix

También el comandante escribió una carta en estos términos:

«Claudio Lisias, al excelentísimoa gobernador Félix: Saludb.

Cuando este hombre fue arrestado por los judíos, y estaba a punto de ser muerto por ellos, al saber que era romanoa, fui con las tropas y lo rescatéb.

Queriendo cerciorarme de la causa por la cual lo acusaban, lo llevé a su Concilioa

y hallé que lo acusaban sobre cuestiones de su leya, pero no de ningún1 cargo que mereciera muerte o prisión2b.

Cuando se me informó de que había un plana en contra del hombre, se lo envié enseguida, instruyendo también a sus acusadoresb que presenten los cargos1 contra él delante de usted2».

Así que los soldados, de acuerdo con las órdenes que tenían, tomaron a Pablo y lo llevaron de noche a Antípatris.

Al día siguiente regresaron al cuartela dejando que los de a caballob siguieran con él,

los cuales, después de llegar a Cesareaa y de entregar la carta al gobernadorb, le presentaron también a Pablo.

Cuando el gobernador leyó la carta, preguntó de qué provinciaa era Pablo. Y al enterarse de que era de Ciliciab,

dijo: «Te oiré cuando estén presentes también tus acusadoresa». Y mandó que lo guardaranb en el Pretorio1 de Herodes.

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Footnotes

  1. 1I.e. arameo judaico.
  2. 1 a los pies de.
  3. 2 conforme a la rigidez de la ley ancestral.
  4. 1 testificar en mi favor.
  5. 2O Sanedrín.
  6. 3I.e. judíos.
  7. 4 estando atados.
  8. 1U oyeron (con entendimiento).
  9. 1O de la gloria.
  10. 1O Al instante; Y en esa misma hora.
  11. 1O escogido.
  12. 2O mensaje; voz.
  13. 1 esta palabra.
  14. 1 quiliarca; oficial militar romano al mando de mil soldados, y así en el resto del
  15. 2 examinado con.
  16. 1 para las.
  17. 2 hombre.
  18. 1 examinarlo con.
  19. 2 se retiraron de él.
  20. 1O Sanedrín.
  21. 2 bajando.
  22. 1O al Sanedrín.
  23. 2 Varones hermanos.
  24. 3O me he conducido como un buen ciudadano.
  25. 1 Varones hermanos.
  26. 2 y.
  27. 1 quiliarca; oficial militar romano al mando de mil soldados, y así en el resto del
  28. 1O formaron un tumulto.
  29. 2O maldición.
  30. 1O maldición.
  31. 1 con.
  32. 2 bajar.
  33. 1O habiendo estado presente con ellos, y entró.
  34. 1 no te dejes persuadir por ellos.
  35. 2O maldición.
  36. 3I.e. de mandar a Pablo.
  37. 1 y.
  38. 2O arqueros, u honderos.
  39. 1 no teniendo.
  40. 2 cadenas.
  41. 1 que hablen.
  42. 2Algunos agregan: Que lo pases bien.
  43. 1I.e. la residencia oficial del gobernador.

Cross references

  1. aHech. 7:2
  2. aHech. 21:40
  3. aHech. 9:1–22; 22:3–16; 26:9–18
  4. bHech. 9:11
  5. cHech. 6:9; 21:39
  6. dHech. 5:34
  7. eHech. 23:6; 26:5; Fil. 3:6
  8. fHech. 21:20
  9. aHech. 9:2
  10. bHech. 8:3; 22:19, 20; 26:9–11
  11. aHech. 9:1
  12. bLuc. 22:66; Hech. 5:21; 1Tim. 4:14
  13. cHech. 9:2
  14. dHech. 2:29; 3:17; 13:26; 23:1; 28:17, 21; Rom. 9:3
  15. eHech. 9:2
  16. aHech. 9:3–8; 22:6–11; 26:12–18
  17. aHech. 26:9
  18. aHech. 26:13
  19. bHech. 9:7
  20. aHech. 16:30
  21. aHech. 9:8
  22. aHech. 9:10
  23. bHech. 6:3; 10:22
  24. aHech. 9:17
  25. bHech. 9:18
  26. aHech. 3:13
  27. bHech. 9:15
  28. cHech. 9:17; 26:16
  29. dHech. 7:52; 1Cor. 9:1; 15:8
  30. aHech. 23:11; 26:16
  31. bHech. 22:14
  32. aHech. 9:18
  33. bHech. 2:38; 1Cor. 6:11; Ef. 5:26; Heb. 10:22
  34. cHech. 7:59
  35. aHech. 9:26; 26:20
  36. bHech. 10:10
  37. aHech. 9:29
  38. aHech. 8:3; 22:4
  39. bMat. 10:17; Hech. 26:1
  40. aHech. 7:58, 59; 8:1; 26:10
  41. aHech. 9:15
  42. aHech. 21:36; 1Tes. 2:16
  43. bHech. 25:24
  44. aHech. 7:58
  45. b2Sam. 16:13
  46. aHech. 21:34
  47. bHech. 22:29
  48. aHech. 16:37
  49. aHech. 22:24
  50. bHech. 16:38
  51. cHech. 21:33
  52. aHech. 21:33
  53. bMat. 5:22
  54. cHech. 23:28
  55. aHech. 22:30; 23:6, 15, 20, 28
  56. bHech. 22:5
  57. cHech. 24:16; 2Cor. 1:12; 2Tim. 1:3
  58. aHech. 24:1
  59. bJuan 18:22
  60. aMat. 23:27
  61. bLev. 19:15; Dt. 25:2; Juan 7:51
  62. aEx. 22:28
  63. aMat. 3:7; 22:23
  64. bHech. 22:30; 23:1, 15, 20, 28
  65. cHech. 22:5
  66. dHech. 26:5; Fil. 3:5
  67. eHech. 24:15, 21; 26:8
  68. aMat. 22:23; Mar. 12:18; Luc. 20:27
  69. aMar. 2:16; Luc. 5:30
  70. bHech. 23:29
  71. cJuan 12:29; Hech. 22:6 y
  72. aHech. 21:34; 23:16, 32
  73. aHech. 18:9
  74. bMat. 9:2
  75. cLuc. 16:28; Hech. 28:23
  76. dHech. 19:21
  77. aHech. 9:23; 23:30; 1Tes. 2:16
  78. bHech. 23:14, 21
  79. aHech. 23:12, 21
  80. aHech. 22:30; 23:1, 6, 20, 28
  81. aHech. 21:34; 23:10, 32
  82. aEf. 3:1
  83. aHech. 22:30; 23:1, 6, 15, 28
  84. bHech. 23:14, 15
  85. aHech. 23:12, 14
  86. bLuc. 11:54
  87. aHech. 8:40; 23:33
  88. aHech. 23:26, 33; 24:1, 3, 10; 25:14
  89. aLuc. 1:3; Hech. 24:3; 26:25
  90. bHech. 15:23
  91. aHech. 22:25–29
  92. bHech. 21:32, 33
  93. aHech. 22:30; 23:1, 10
  94. aHech. 18:15; 25:19
  95. bHech. 23:9; 25:25; 26:31; 28:18
  96. aHech. 9:24; 23:12, 20, 21
  97. bHech. 23:35; 24:19; 25:16
  98. aHech. 23:10
  99. bHech. 23:23
  100. aHech. 8:40; 23:23
  101. bHech. 23:24, 26; 24:1, 3, 10; 25:14
  102. aHech. 25:1
  103. bHech. 6:9; 21:39
  104. aHech. 23:30; 24:19; 25:16
  105. bHech. 24:27