Estudio bíblico Logos

Hebreos 3:15–4:2

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Por lo cual se dice:

«Si ustedes oyen hoy Su voz,

No endurezcan sus corazones, como en la provocacióna».

Porque ¿quiénes, habiendo oído, lo provocarona? ¿Acaso no fueron todos los que salieron de Egiptob guiados por Moisés?

¿Con quiénes se disgustó por cuarenta años? ¿No fue con aquellos que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desiertoa?

¿Y a quiénes juró que no entrarían en Su reposoa, sino a los que fueron desobedientesb?

Vemos, pues, que no pudieron entrar a causa de su incredulidada.

Reposo de Dios y del creyente

Por tanto, temamos, no sea que permaneciendo aún la1 promesa de entrar en Su reposo2, alguno de ustedes parezca no haberlo alcanzadoa.

Porque en verdad, a nosotros se nos ha anunciado las buenas nuevas, como también a ellos. Pero la palabra que ellos oyeron1 no les aprovechó por no ir acompañada por la fe en2 los que la oyerona.

Leer en Logos

Notas al pie

  1. 1 una.
  2. 2I.e. de Dios.
  3. 1 pero la palabra oída.
  4. 2Muchos dicen: por no estar ellos unidos por la fe con.

Referencias cruzadas

  1. aSal. 95:7, 8; Heb. 3:7; 4:7
  2. aJer. 32:29; 44:3, 8
  3. bNúm. 14:2, 11, 30; Dt. 1:35, 36, 38
  4. aNúm. 14:29; 1Cor. 10:5
  5. aNúm. 14:23; Dt. 1:34, 35; Heb. 4:2
  6. bRom. 11:30–32; Heb. 4:6, 11
  7. aJuan 3:18, 36; Rom. 11:23; Heb. 3:12
  8. a2Cor. 6:1; Gál. 5:4; Heb. 12:15
  9. aRom. 10:17; Gál. 3:2; 1Tes. 2:13