Ezequiel 34–35
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- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
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Profecía contra los pastores de Israel
Entonces vino a mí la palabra del Señor:
«Hijo de hombre, profetiza contra los pastoresa de Israel; profetiza y di a los pastores: “Así dice el Señor Dios: ‘¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos! ¿No deben los pastores apacentarb el rebañoc?
’Comen la grasaa, se han vestido con la lana, degüellan la oveja engordada, pero no apacientan el rebañob.
’Ustedes no han fortalecido a las débiles, no han curado a la enferma, no han vendado a la herida, no han hecho volver a la descarriada, no han buscado a la perdidaa; sino que las han dominado con dureza y con severidad.
’Las ovejas se han dispersado por falta de pastor, y se han convertido en alimento para toda fiera del campo. ¡Se han dispersadoa!
’Mis ovejas andaban errantes por todos los montesa y por toda colina alta. Mis ovejas han sido dispersadasb por toda la superficie de la tierra, sin haber quien las busque ni pregunte por ellasc’ ”».
Por tanto, pastores, oigan la palabra del Señor:
«Vivo Yo», declara el Señor Dios, «ya que Mi rebaño se ha convertido en presa, que incluso Mi rebaño se ha convertido en alimento para todas las fieras del campo por falta de pastor, y que Mis pastores no han buscado Mis ovejas, sino que los pastores se han apacentado a sí mismos y no han apacentado Mi rebañoa,
por tanto, pastores, oigan la palabra del Señor:
“Así dice el Señor Diosa: «Yo estoy contra los pastores y demandaré Mi rebaño de su mano y haré que dejen de apacentar el rebaño. Así los pastores ya no se apacentarán más a sí mismosb, sino que Yo libraré Mis ovejasc de su boca, y no serán más alimento para ellos’ ”».
Porque así dice el Señor Dios: «Yo mismo buscaré Mis ovejasa y velaré por ellas.
»Como un pastor vela por su rebaño el día que está en medio de sus ovejas dispersas, así Yo velaré por Mis ovejasa y las libraré de todos los lugares adonde fueron dispersadasb un día nublado y sombríoc.
»Las sacaré de los pueblos y las juntaré de las tierrasa; las traeré a su propia tierra, y las apacentaré en los montes de Israel, por las barrancasb y por todos los lugares habitados del país.
»Las apacentaré en buenos pastos, y en los altos montes de Israel estará su apacentadero. Allí reposarán en apacentadero bueno, y apacentarán en ricos pastosa sobre los montes de Israelb.
»Yo apacentaré Mis ovejas y las llevaré a reposara», declara el Señor Dios.
«Buscaré la perdida, haré volver la descarriada, vendaré la herida y fortaleceré la enferma; pero destruiré la engordada y la fuertea. Las apacentaré con justiciab.
»Pero en cuanto a ustedes, ovejas Mías, así dice el Señor Dios: “Yo juzgaré entre oveja y oveja, entre carneros y machos cabríosa.
”¿Les parece poco comer en los buenos pastosa, para que después hollen con sus pies el resto de sus pastos; o que beban de las aguas claras, para que después enturbien el resto con sus pies?
”Y en cuanto a Mis ovejas, tienen que comer lo que ustedes han hollado con sus pies, y tienen que beber lo que ustedes han enturbiado con sus pies”».
Por tanto, así les dice el Señor Dios: «Yo mismo juzgaré entre la oveja engordada y la oveja flaca.
»Por cuanto ustedes han empujado con el costado y con el hombro, y han embestido con sus cuernos a todas las débiles hasta dispersarlas fueraa,
libraré Mis ovejas y ya no serán presaa; juzgaré entre oveja y oveja.
»Entonces pondré sobre ellas un solo pastora que las apacentaráb: Mi siervo David. Él las apacentará y será su pastorc.
»Entonces Yo, el Señor, seré su Dios, y Mi siervo David será príncipe en medio de ellasa. Yo, el Señor, he hablado.
»Haré un pacto de paz con ellosa y eliminaré de la tierra las bestias ferocesb, para que habiten segurosc en el desierto y duerman en los bosques.
»Haré de ellos y de los alrededores de mi collado una bendicióna. Haré descender lluvias a su tiempob; serán lluvias de bendiciónc.
»El árbol del campo dará su fruto y la tierra dará sus productos, y ellos estarán seguros en su tierraa. Y sabrán que Yo soy el Señor cuando Yo quiebre las varas de su yugo y los libre de la mano de los que los han esclavizadob.
»No serán más presa de las naciones, y las fieras de la tierra no los devorarán; sino que habitarán seguros y nadie los atemorizaráa.
»Estableceré para ellos un plantío de renombrea, y no serán más víctimas del hambre en la tierrab, ni sufrirán más los insultos de las nacionesc.
»Entonces sabrán que Yo, el Señor su Dios, estoy con ellos, y que ellos, la casa de Israel, son Mi pueblo», declara el Señor Diosa.
«Ustedes, ovejas Mías, son el rebaño de Mi prado, hombres son, y Yo soy su Diosa», declara el Señor Diosb.
Profecía contra Edom
Y vino a mí la palabra del Señor:
«Hijo de hombre, pon tu rostro hacia el monte Seir, y profetiza contra éla,
y dile: “Así dice el Señor Dios:
‘Yo estoy contra ti, monte Seir,
Extenderé Mi mano contra ti,
Y te convertiré en desolacióna y en soledadb.
-’Dejaré en ruinas tus ciudades,
Y serás convertida en desolación;
Y sabrás que Yo soy el Señora.
’Por cuanto tuviste enemistad perpetuaa y entregaste a los israelitas al poder de la espada en el tiempo de su calamidad, en el tiempo del castigo finalb,
por tanto, vivo Yo’, declara el Señor Dios, ‘que a sangre te entregaré y la sangre te perseguirá. Ya que no has odiado el derramamiento de sangrea, la sangre te perseguirá.
’Haré del monte Seir un desierto y una desolación, y cortaré de él al que vaya y al que venga.
’Y llenaré sus montes de sus muertos. En tus colinas y en tus valles y en todas tus barrancas caerán los muertos a espadaa.
’Te haré una desolación perpetua, y tus ciudades no serán habitadasa. Entonces ustedes sabrán que Yo soy el Señor.
’Por cuanto has dicho: “Las dos naciones y las dos tierras serán mías, y las poseeremosa”, aunque el Señor estaba allíb.
’Por tanto, vivo Yo’, declara el Señor Dios, ‘haré contigo conforme a tu ira y conforme al celo que mostraste a causa de tu odio contra ellosa, y me haré conocer entre ellos cuando te juzgueb.
’Entonces sabrás que Yo, el Señor, he oído todas las injurias que has hablado contra los montes de Israel, diciendoa: “Están desolados; nos han sido dados para alimento”.
’Con arrogancia ustedes han hablado contra Mí y han multiplicado sus palabras contra Mía; Yo lo he oídob’.
”Así dice el Señor Dios: ‘Para alegría de toda la tierraa, Yo haré de ti una desolación.
’Como te alegraste sobre la heredad de la casa de Israel porque fue asoladaa, así te haré Yo a tib. Serás una desolación, monte Seir, y todo Edom, todo él. Entonces sabrán que Yo soy el Señorc’ ”.
Referencias cruzadas
- aJer. 2:8; 3:15; 10:21; 12:10
- bJer. 23:1; Ezq. 22:25; 34:8–10; Miq. 3:1–3, 11
- cSal. 78:71, 72; Isa. 40:11; Ezq. 34:14, 15; Juan 10:11; 21:15–17
- aZac. 11:16
- bEzq. 22:25, 27
- aZac. 11:16; Mat. 9:36; 10:6; 18:12, 13; Luc. 15:4
- aNúm. 27:17; 2 Crón. 18:16; Jer. 10:21; 23:2; 50:6, 7; Ezq. 34:8, 28; Mat. 9:36; Mar. 6:34
- aJer. 40:11, 12; Ezq. 7:16; 1 Ped. 2:25
- bJuan 10:16
- cSal. 142:4
- aHech. 20:29
- a1 Sam. 2:29, 30; Jer. 52:24–27
- bSal. 72:12–14; Ezq. 13:23
- cJer. 21:13; Ezq. 5:8; 13:8; 34:2; Zac. 10:3
- aEzq. 11:17; 20:41
- aJer. 31:10
- bIsa. 40:11; 56:8; Jer. 23:3; 31:8; Luc. 19:10; Juan 10:16
- cJer. 13:16; Ezq. 30:3; Joel 2:2
- aEzq. 34:23; 36:29, 30; Miq. 7:14
- bIsa. 30:25
- aSal. 23:2; Jer. 31:12–14, 25; Juan 10:9
- bEzq. 28:25, 26; 36:29, 30
- aSal. 23:1, 2; Ezq. 34:23
- aIsa. 10:16
- bIsa. 49:26
- aEzq. 20:38; 34:20–22; Mal. 4:1; Mat. 25:32
- aNúm. 16:9, 13; 2 Sam. 7:19; Isa. 7:13
- aDt. 33:17; Dan. 8:4; Luc. 13:14–16
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- bIsa. 40:11; Juan 10:11
- cJer. 30:9; Ezq. 37:24
- aIsa. 55:3; Jer. 30:9; Ezq. 37:24, 25; Os. 3:5
- aEzq. 16:60; 20:37; 37:26
- bJob 5:22, 23; Isa. 11:6–9
- cJer. 33:16; Ezq. 28:26; 34:27, 28
- aGn. 12:2; Ezq. 34:14
- bDt. 11:13–15; 28:12
- cLev. 25:21; Isa. 44:3
- aEzq. 38:8, 11
- bLev. 26:13; Isa. 52:2, 3; Jer. 30:8
- aJer. 30:10; Ezq. 39:26
- aIsa. 4:2; 60:21; 61:3
- bEzq. 34:26, 27; 36:29
- cEzq. 36:6, 15
- aSal. 46:7, 11; Ezq. 14:11; 36:28
- aSal. 78:52; 80:1; Ezq. 36:38
- bSal. 100:3; Jer. 23:1
- aGn. 36:8; Ezq. 25:12; 36:5
- aJer. 6:12; 15:6; Ezq. 25:13
- bJer. 49:13, 17, 18; Ezq. 35:7
- aEzq. 6:6; 35:9; Mal. 1:3, 4
- aSal. 137:7; Ezq. 25:12, 15; 36:5; Amós 1:11; Abd. 10
- bEzq. 7:2; 21:25, 29
- aIsa. 63:2–6; Ezq. 16:38; 32:6
- aIsa. 34:5, 6; Ezq. 31:12; 32:4, 5; 39:4, 5
- aJer. 49:13; Ezq. 25:13
- aSal. 83:4–12; Ezq. 36:2, 5
- bSal. 48:1–3; 132:13, 14; Isa. 12:6; Ezq. 48:35; Sof. 3:15
- aSal. 137:7; Ezq. 25:14; Amós 1:11
- bSal. 9:16; 73:17, 18
- aJer. 50:7; Ezq. 36:2
- aIsa. 10:13, 14; 36:20; Jer. 48:26, 42; Dan. 11:36
- bJer. 7:11; 29:23
- aIsa. 44:23; 49:13; Jer. 51:48
- aJer. 50:11; Lam. 4:21
- bAbd. 15
- cIsa. 34:5, 6; Ezq. 35:3, 4
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