Estudio bíblico Logos

Ester 5–7

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El banquete de Ester

Al tercer día Ester se vistió con sus vestiduras reales y se puso en el atrio interior del palacio1 del rey delante de los aposentos1 del reya. El rey estaba sentado en su trono real en el aposento del trono2b, frente a la entrada del palacio.

Cuando el rey vio a la reina Ester de pie en el atrio, ella obtuvo gracia ante sus ojosa; y el rey extendió hacia Ester el cetro de oro que estaba en su manob. Ester entonces se acercó y tocó el extremo del cetro.

Y el rey le dijo: «¿Qué te preocupa, reina Ester? ¿Y cuál es tu petición? Hasta la mitad del reino se te daráa».

Ester respondió: «Si le parece bien al rey, venga hoy el rey con Amán al banquete que le he preparado».

«Traigan pronto a Amán para que hagamos como Ester desea1», dijo el rey. Y el rey vino con Amán al banquete que Ester había preparadoa.

Y mientras bebían el vino en el banquete1, el rey dijo a Ester: «¿Cuál es tu petición? Te será concedida. ¿Y cuál es tu deseo? Aun hasta la mitad del reino, se te dará2a».

Respondió Ester: «Mi petición y mi deseo es:

si he hallado gracia ante los ojos del rey, y si le place al rey conceder mi petición y hacer lo que yo pido1a, que venga el rey con Amán al banquete que yo les prepararéb, y mañana haré conforme a la palabra del rey».

Aquel día Amán salió alegre y con corazón contento; pero cuando Amán vio a Mardoqueo en la puerta del reya y que este no se levantaba ni temblaba1 delante de él, Amán se llenó de furor contra Mardoqueob.

Amán, sin embargo, se contuvo, fue a su casa, y mandó traer a sus amigos y a su mujer Zeresa.

Entonces Amán les contó la gloria de sus riquezas, la multitud de sus hijosa, y todas las ocasiones en que el rey lo había engrandecido, y cómo lo había exaltado sobre los príncipes y siervos del reyb.

Y Amán añadió: «Aun la reina Ester no permitió que nadie, excepto yo, viniera con el rey al banquete que ella había preparado; y también para mañana estoy invitado por1 ella junto con el reya.

»Sin embargo, nada de esto me satisface mientras vea al judío Mardoqueo sentado a la puerta del reya».

Su mujer Zeres y todos sus amigos le dijeron: «Haz que se prepare una horca1 de 50 codos (22.5 metros) de alto, y por la mañana pide al rey que ahorquen a Mardoqueo en ellaa; entonces ve gozoso con el rey al banquete». Y el consejo2 agradó a Amán, y mandó preparar la horca1.

Mardoqueo honrado por el rey

Aquella noche el rey no podía dormir1a y dio orden que trajeran el libro de las Memorias, las crónicasb, y que las leyeran delante del rey.

Y fue hallado escrito lo que Mardoqueo había informado acerca de Bigtán y Teres, dos de los eunucos del rey, guardianes del umbral, de que ellos habían procurado echar mano al1 rey Asueroa.

Y el rey preguntó: «¿Qué honor o distinción se le ha dado a Mardoqueo por esto?». Respondieron los siervos del rey que le servían: «Nada se ha hecho por él».

Entonces el rey preguntó: «¿Quién está en el atrio?». Y Amán acababa de entrar al atrio exteriora del palacio1 del rey, para pedir al rey que hiciera ahorcar a Mardoqueo en la horca que él le había preparadob.

Los siervos del rey le respondieron: «Amán está en el atrio». El rey dijo: «Que entre».

Cuando Amán entró, el rey le preguntó: «¿Qué se debe hacer para el hombre a quien el rey quiere honrara?». Y Amán se dijo1: «¿A quién desearía el rey honrar más que a mí?».

Amán respondió al rey: «Para el hombre a quien el rey quiere honrar,

que traigan un manto real con que se haya vestido el rey, y un caballo en el cual el rey haya montadoa y en cuya cabeza se haya colocado una diadema realb;

y el manto y el caballo sean entregados en mano de uno de los príncipes más nobles del rey, y vistan al hombre a quien el rey quiere honrar, lo lleven a caballo por la plaza de la ciudad y anuncien delante de éla: “Así se hace al hombre a quien el rey quiere honrar”».

Entonces el rey dijo a Amán: «Toma presto el manto y el caballo como has dicho, y hazlo así con el judío Mardoqueo, que está sentado a la puerta del rey. No omitas nada de todo lo que has dicho».

Y Amán tomó el manto y el caballo, vistió a Mardoqueo y lo llevó a caballo por la plaza de la ciudad, y anunció delante de él: «Así se hace al hombre a quien el rey quiere honrar».

Después Mardoqueo regresó a la puerta del rey, pero Amán se apresuró a volver a su casa, lamentándose, con la cabeza cubiertaa.

Y Amán contó a su mujer Zeres y a todos sus amigosa todo lo que le había acontecido. Entonces sus sabios y su mujer Zeres le dijeron: «Si Mardoqueo, delante de quien has comenzado a caer, es de descendencia judía1, no podrás con él, sino que ciertamente caerás delante de él».

Aún estaban hablando con él, cuando llegaron los eunucos del rey y llevaron aprisa a Amán al banquete que Ester había preparadoa.

Amán denunciado y ahorcado

El rey y Amán fueron al banquete a beber vino con la reina Ester.

También el segundo día, mientras bebían vino en el banquete1, el rey dijo a Ester: «¿Cuál es tu petición, reina Ester? Te será concedida. ¿Cuál es tu deseo? Hasta la mitad del reino se te dará2a».

La reina Ester respondió: «Si he hallado gracia ante sus ojos, oh rey, y si le place al reya, que me sea concedida la vida según mi petición, y la de mi pueblo según mi deseo;

porque hemos sido vendidos, yo y mi pueblo, para el exterminioa, para la matanza y para la destrucciónb. Y si solo hubiéramos sido vendidos como esclavos o esclavas, hubiera permanecido callada, porque el mal no se podría comparar con el disgusto1 del rey».

Entonces el rey Asuero preguntó a1 la reina Ester: «¿Quién es, y dónde está el que pretende2 hacer tal cosa?».

Ester respondió: «¡El adversario y enemigo es este malvado Amána!». Entonces Amán se sobrecogió de terror delante del rey y de la reina.

Y dejando de beber vino1, el rey se levantó lleno de furora y salió al jardín del palaciob. Pero Amán se quedó para rogar por su vida a la reina Ester, porque vio que el mal había sido determinado contra él por el rey.

Cuando el rey volvió del jardín del palacio al lugar donde estaban bebiendo vino1, Amán se había dejado caer sobre el lechoa donde se hallaba Ester. Entonces el rey dijo: «¿Aún se atreve a hacer violencia a la reina estando yo en la casa?». Al salir la palabra de la boca del rey, cubrieron el rostro a Amán.

Entonces Harbona, uno de los eunucos que estaban delante del rey, dijo: «Precisamente, la horca1 de 50 codos (22.5 metros) de alto está en la casa de Amán, la cual Amán había preparado para Mardoqueoa, quien había hablado bien en favor del reyb». «Ahórquenlo en ella», ordenó el rey.

Colgaron, pues, a Amán en la horca1 que había preparado para Mardoqueoa, y se aplacó el furor del reyb.

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Notas al pie

  1. 1 de la casa.
  2. 2 en la casa real.
  3. 1 la palabra de Ester.
  4. 1 Y en el banquete de vino.
  5. 2 y será hecho.
  6. 1 mi petición.
  7. 1O ni se movía.
  8. 1 llamado a.
  9. 1 árbol.
  10. 2 asunto.
  11. 1 el sueño del rey huyó.
  12. 1 enviar mano contra.
  13. 1 casa.
  14. 1 dijo en su corazón.
  15. 1 de la simiente de los judíos.
  16. 1 en el banquete de vino.
  17. 2 y será hecho.
  18. 1O el enemigo no podría compensar el daño.
  19. 1 dijo y dijo a.
  20. 2 cuyo corazón se ha llenado para.
  21. 1 Y del banquete de vino.
  22. 1 a la casa del banquete de vino.
  23. 1 el árbol.
  24. 1 el árbol.

Referencias cruzadas

  1. aEst. 4:11, 16
  2. bEst. 6:4
  3. aEst. 2:9
  4. bEst. 4:11; 8:4
  5. aEst. 7:2; Mar. 6:23
  6. aEst. 6:14
  7. aEst. 5:3; 7:2
  8. aEst. 7:3; 8:5
  9. bEst. 6:14
  10. aEst. 2:19
  11. bEst. 3:5
  12. aEst. 6:13
  13. aEst. 9:7–10
  14. bEst. 3:1
  15. aEst. 5:8
  16. aEst. 5:9
  17. aEst. 6:4; 7:9, 10
  18. aDan. 6:18
  19. bEst. 2:23; 10:2
  20. aEst. 2:21, 22
  21. aEst. 4:11
  22. bEst. 5:14
  23. aEst. 6:7, 9, 11
  24. a1 Rey. 1:33
  25. bEst. 1:11; 2:17
  26. aGn. 41:43
  27. a2 Sam. 15:30
  28. aEst. 5:10
  29. aEst. 5:8
  30. aEst. 5:3, 6; 9:12
  31. aEst. 5:8; 8:5
  32. aEst. 3:9
  33. bEst. 3:13
  34. aEst. 3:10
  35. aEst. 1:12
  36. bEst. 1:5
  37. aEst. 1:6
  38. aEst. 5:14
  39. bEst. 2:22
  40. aSal. 7:16; 94:23
  41. bEst. 7:7, 8