Logos Bible Study

Eclesiastés 3–5

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Todo tiene su tiempo

Hay un tiempo señalado para todo, y hay un tiempo para cada suceso1a bajo el cielo:

Tiempo de nacer1, y tiempo de morira;

Tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado;

Tiempo de matara, y tiempo de curar;

Tiempo de derribar, y tiempo de edificar;

Tiempo de llorara, y tiempo de reírb;

Tiempo de lamentarse, y tiempo de bailarc;

Tiempo de lanzar piedras, y tiempo de recoger piedras;

Tiempo de abrazar, y tiempo de rechazar el abrazo;

Tiempo de buscar, y tiempo de dar por perdido;

Tiempo de guardar, y tiempo de desechar;

Tiempo de rasgar, y tiempo de coser;

Tiempo de callara, y tiempo de hablar;

Tiempo de amar, y tiempo de odiara;

Tiempo de guerra, y tiempo de paz.

¿Qué saca el trabajador de aquello en que se afanaa?

He visto la tarea que Dios ha dado a los hijos de los hombres para que en ella se ocupena.

Él ha hecho todoa apropiado a1 su tiempo. También ha puesto la eternidad en sus corazones, sin embargo2 el hombre no descubre la obra que Dios ha hechob desde el principio hasta el fin.

Sé que no hay nada mejor para ellos que regocijarse y hacer el bien en su vidaa;

además, sé que todo hombre que coma y beba y vea lo bueno en todo su trabajo, que eso es don de Diosa.

Sé que todo lo que Dios hace será perpetuo;

No hay nada que añadirle

Y no hay nada que quitarle.

Dios ha obrado así

Para que delante de Él teman1 los hombresa.

Lo que es, ya ha sido,

Y lo que será, ya fuea,

Porque Dios busca1 lo que ha pasado.

Aun he visto más bajo el sol:

Que en el lugar del derecho está1 la impiedad,

Y en el lugar de la justicia está1 la iniquidada.

Yo me dije:

«Al justo como al impío juzgará Diosa»,

Porque2 hay un tiempo para cada cosa3 y para cada obrab.

Me dije también en cuanto a los hijos de los hombres: «Ciertamente Dios los ha probado para que vean que son como los animalesa»

Porque la suerte de los hijos de los hombres y la suerte de los animales es la misma1a: como muere el uno así muere el otro. Todos tienen un mismo aliento de vida; el hombre no tiene ventaja sobre los animales, porque todo es vanidad.

Todos van a un mismo lugar.

Todos han salido del polvo

Y todos vuelven al polvoa.

¿Quién sabe si el aliento de vida del hombre asciende hacia arribaa y el aliento de vida del animal desciende hacia abajo, a la tierra?

He visto que no hay nada mejor para el hombre que gozarse en sus obrasa, porque esa es su suerte. Porque ¿quién le hará ver lo que ha de suceder después de élb?

Injusticias de la vida

Entonces yo me volví y observé todas las opresionesa que se cometen bajo el sol:

Y vi las lágrimas de los oprimidos,

Y no tenían quien los consolarab;

En mano de sus opresores estaba el poder,

Y no tenían quien los consolara.

Así que felicité a los muertos, los que ya murieron,

Más que a los vivos, los que aún vivena.

Pero mejor que ambos está el que nunca ha existidoa,

Que nunca ha visto las malas obras que se cometen bajo el sol.

He visto que todo trabajo y toda obra hábila que se hace es el resultado de la rivalidad entre el hombre y su prójimo. También esto es vanidad y correr tras el vientob.

El necio se cruza de manosa

Y devora su propia carneb.

Más vale una mano1 llena de descanso

Que dos puños llenos de trabajoa y correr tras el viento.

Entonces yo me volví y observé la vanidad bajo el sol:

Había un hombre solo, sin sucesor1,

Que no tenía hijo ni hermano,

Sin embargo, no había fin a todo su trabajo.

En verdad, sus ojos no se saciaban de las riquezasa,

Y nunca se preguntó: «¿Para quién trabajo yob

Y privo a mi vida del placer?».

También esto es vanidad y tarea penosac.

Más valen dos que uno solo,

Pues tienen mejor pago por su trabajo.

Porque si uno de ellos cae1, el otro2 levantará a su compañero;

Pero ¡ay del que cae cuando no hay otro3 que lo levante!

Además, si dos se acuestan juntos se mantienen calientes1,

Pero uno solo ¿cómo se calentaráa?

Y si alguien1 puede prevalecer contra el que está solo,

Dos lo resistirán.

Un cordel de tres hilos no se rompe fácilmente.

Mejor es un joven pobre y sabioa

Que un rey viejo y necio,

Que ya no sabe recibir consejos.

Porque ha salido de la cárcel para reinara,

Aunque nació pobre en su reino.

He visto a todos los vivientes bajo el sol apresurarse a ir junto al joven sucesor1 que lo reemplaza2.

No tenía fin la multitud1 de todos los que lo2 seguían, y ni aun los que vendrán después estarán contentos con él; pues también esto es vanidad y correr tras el vientoa.

Vanidad de las palabras

1Guarda tus pasos cuando vas a la casa de Diosa, y acércate a escuchar en vez de ofrecer el sacrificio de los neciosb, porque estos no saben que hacen el mal.

1No te des prisa en hablar2a,

Ni se apresure tu corazón a proferir palabra delante de Dios.

Porque Dios está en el cielo y tú en la tierra;

Por tanto sean pocas tus palabrasb.

Porque los sueños vienen1 de la mucha tarea,

Y la voz del necio de las muchas palabrasa.

Cuando haces un voto a Dios, no tardes en cumplirlo, porque Él no se deleita en los necios. El voto que haces, cúmpleloa.

Es mejor que no hagas votos, a que hagas votos y no los cumplasa.

No permitas que tu boca te haga pecar1, y no digas delante del mensajero de Dios que fue un errora. ¿Por qué ha de enojarse Dios a causa de tu voz y destruir la obra de tus manos?

Porque en los muchos sueños y en las muchas palabras hay vanidades; tú, sin embargo, teme1 a Diosa.

Vanidad de las riquezas

Si ves la opresióna del pobre y la negación del derecho y de la justiciab en la provincia, no te sorprendasc del hecho, porque un oficial1 vigila sobre otro oficial1, y hay oficiales superiores sobre ellos.

Con todo, es de beneficio para el país que el rey mantenga cultivado el campo.

El que ama el dinero no se saciará de dinero,

Y el que ama la abundancia no se saciará de ganancias.

También esto es vanidada.

Cuando aumentan los bienesa,

Aumentan también los que los consumen.

Así, pues, ¿cuál es la ventaja para sus dueños, sino verlos con sus ojos?

Dulce es el sueñoa del trabajador,

Coma mucho o coma poco;

Pero la hartura del rico no le permite dormir.

Hay un grave mal que he visto bajo el sol:

Las riquezasa guardadas por su dueño para su mal.

Cuando esas riquezas se pierden por un mal negocio1,

Y él engendra un hijo,

No queda nada para mantenerlo2.

Como salió del vientre de su madre, desnudo,

Así volverá, yéndose tal como vinoa.

Nada saca del fruto de su trabajo

Que pueda llevarse en la manob.

También esto es un grave mal:

Que tal como vino, así se irá.

Por tanto, ¿qué provechoa tiene el que trabaja para el vientob?

Además, todos los1 días de su vida come en tinieblas,

Con mucha molestiaa, enfermedad y enojo.

Esto es lo que yo he visto que es bueno y conveniente1: comer, beber y gozarse uno2 de todo el trabajo en que se afanaa bajo el sol en los contados días de la vida que Dios le ha dado; porque esta es su recompensa3b.

Igualmente, a todo hombre a quien Dios ha dado riquezas y bienesa, lo ha capacitado también para comer de ellosb, para recibir su recompensa1 y regocijarse en su trabajo: esto es don de Diosc.

Pues él no se acordará mucho de los días de su vida, porque Dios lo1 mantiene ocupado con alegría en su corazóna.

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Footnotes

  1. 1 deleite.
  2. 1 dar a luz.
  3. 1 hermoso en.
  4. 2O sin lo cual.
  5. 1O reverencien.
  6. 1O restaura.
  7. 1 allí está.
  8. 2 porque allí.
  9. 3 todo deleite.
  10. 1 y la suerte de ellas es una.
  11. 1 palma.
  12. 1 sin un segundo.
  13. 1 si ellos caen.
  14. 2 uno.
  15. 3 un segundo.
  16. 1 tienen calor.
  17. 1 él.
  18. 1 el segundo joven.
  19. 2 se coloca en su lugar.
  20. 1 todo el pueblo.
  21. 2Así en algunas versiones antiguas; en los.
  22. 2 con tu boca.
  23. 1 el sueño viene.
  24. 1 que tu boca haga que tu carne peque.
  25. 1O reverencia.
  26. 1 superior.
  27. 1 una obra mala.
  28. 2 en su mano.
  29. 1 sus.
  30. 1 hermoso.
  31. 2 ver lo bueno.
  32. 3O porción.
  33. 1O porción.
  34. 1Así en algunas versiones antiguas; el omite: lo.

Cross references

  1. aEcl. 3:17; 8:6
  2. aJob 14:5; Heb. 9:27
  3. aGn. 9:6; 1 Sam. 2:6; Os. 6:1, 2
  4. aRom. 12:15
  5. bSal. 126:2
  6. cEx. 15:20
  7. aAmós 5:13
  8. aSal. 101:3; Prv. 13:5
  9. aEcl. 1:3; 2:11; 5:16
  10. aEcl. 1:13; 2:26
  11. aGn. 1:31
  12. bJob 5:9; Ecl. 7:23; 8:17; Rom. 11:33
  13. aEcl. 2:24
  14. aEcl. 2:24; 5:19
  15. aEcl. 5:7; 7:18; 8:12, 13; 12:13
  16. aEcl. 1:9; 6:10
  17. aEcl. 4:1; 5:8; 8:9
  18. aGn. 18:25; Sal. 96:13; 98:9; Ecl. 11:9; Mat. 16:27; Rom. 2:6–10; 2 Tes. 1:6–9
  19. bEcl. 3:1; 8:6
  20. aSal. 49:12, 20; 73:22
  21. aSal. 49:12; Ecl. 9:12
  22. aGn. 3:19; Sal. 103:14; Ecl. 12:7
  23. aEcl. 12:7
  24. aEcl. 2:24
  25. bEcl. 2:18; 6:12; 8:7; 10:14
  26. aJob 35:9; Sal. 12:5; Ecl. 3:16; 5:8; Isa. 5:7
  27. bJer. 16:7; Lam. 1:9
  28. aJob 3:11–26; Ecl. 2:17; 7:1
  29. aJob 3:11–22; Ecl. 6:3; Luc. 23:29
  30. aEcl. 2:21
  31. bEcl. 1:14
  32. aPrv. 6:10; 24:33
  33. bIsa. 9:20
  34. aPrv. 15:16, 17; 16:8
  35. aPrv. 27:20; Ecl. 1:8; 5:10
  36. bEcl. 2:21
  37. cEcl. 1:13
  38. a1 Rey. 1:1–4
  39. aEcl. 7:19; 9:15
  40. aGn. 41:14, 41–43
  41. aEcl. 1:14
  42. 1En el texto 4:17.
  43. aEx. 3:5; 30:18–20; Isa. 1:12
  44. b1 Sam. 15:22; Prv. 15:8; 21:27
  45. 1En el texto 5:1.
  46. aPrv. 20:25
  47. bPrv. 10:19; Mat. 6:7
  48. aJob 11:2; Prv. 15:2; Ecl. 10:14
  49. aNúm. 30:2; Sal. 50:14; 66:13, 14; 76:11
  50. aPrv. 20:25; Hech. 5:4
  51. aLev. 4:2, 22; Núm. 15:25
  52. aEcl. 3:14; 7:18; 8:12, 13; 12:13
  53. aEcl. 4:1
  54. bEzq. 18:18
  55. c1 Ped. 4:12
  56. aEcl. 1:8; 2:10, 11; 4:8
  57. aEcl. 2:9
  58. aPrv. 3:24
  59. aEcl. 6:2
  60. aJob 1:21
  61. bSal. 49:17; 1 Tim. 6:7
  62. aEcl. 1:3; 2:11; 3:9
  63. bPrv. 11:29
  64. aSal. 127:2; Ecl. 2:23
  65. aEcl. 2:24
  66. bEcl. 2:10
  67. a2 Crón. 1:12; Ecl. 6:2
  68. bEcl. 6:2
  69. cEcl. 3:13
  70. aEx. 23:25