Logos Bible Study

Eclesiastés 3–5

La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions

Spanish

Arabic

Czech

English

French

German

Hebrew

Hungarian

Italian

Korean

Latin

Portuguese

Russian

Simplified Chinese

Traditional Chinese

II.— EL TIEMPO Y LA MUERTE (3–5)

Todas las cosas bajo el sol tienen un tiempo y un momento:

Hay un tiempo para nacer y un tiempo para morir;

un tiempo para plantar y un tiempo para arrancar lo plantado.

Hay un tiempo para matar y un tiempo para curar;

un tiempo para destruir y un tiempo para construir.

Hay un tiempo para llorar y un tiempo para reír;

un tiempo para hacer duelo y un tiempo para bailar.

Hay un tiempo para arrojar piedras y un tiempo para recogerlas;

un tiempo para abrazarse y un tiempo para separarse.

Hay un tiempo para buscar y un tiempo para perder;

un tiempo para guardar y un tiempo para botar.

Hay un tiempo para rasgar y un tiempo para coser;

un tiempo para callar y un tiempo para hablar.

Hay un tiempo para amar y un tiempo para odiar;

un tiempo de guerra y un tiempo de paz.

¿Qué ganancia saca el trabajador de sus fatigas? He observado la tarea que Dios ha impuesto a los seres humanos para que se dediquen a ella: todo lo hizo hermoso y a su tiempo, e incluso les hizo reflexionar sobre el sentido del tiempo, sin que el ser humano llegue a descubrir la obra que Dios ha hecho de principio a fin. Y he comprendido que no hay para ellos más felicidad que alegrarse y pasarla bien en la vida, pues también es don de Dios que toda persona coma, beba y disfrute en todas sus fatigas. He comprendido que todo lo que hace Dios durará siempre, sin añadirle ni quitarle nada. Así Dios se hace respetar.

Lo que es, ya fue;

lo que será, ya sucedió,

pues Dios recupera lo pasado.

EL DESTINO DEL SER HUMANO

He observado otra cosa bajo el sol:

en la sede del derecho, el delito;

en el tribunal de justicia, la injusticia.

Y pensé: Dios juzgará al justo y al injusto, pues hay un tiempo para cada cosa y para cada acción. Me puse a reflexionar sobre la conducta de los seres humanos: Dios los prueba para demostrarles que son como animales. En efecto, seres humanos y animales comparten un mismo destino: la muerte de estos es como la muerte de aquellos y todos tienen un mismo aliento vital, sin que el ser humano aventaje al animal, pues todo es ilusión.

Todos van al mismo sitio:

todos proceden del polvo

y todos vuelven al polvo.

Nadie sabe si el aliento vital de los seres humanos sube a las alturas y el de los animales cae bajo tierra. Por eso, he descubierto que para el ser humano no hay más felicidad que disfrutar de sus obras, porque esa es su recompensa. Pues nadie lo traerá a ver lo que sucederá después de él.

Volví a considerar todas las opresiones que se comenten bajo el sol.

Ahí está el llanto de los oprimidos,

¡y no encuentran consuelo!

La fuerza en manos de sus opresores,

¡y no encuentran consuelo!

Y estimé a los que ya habían muerto más afortunados que los que aún vivían; pero todavía estimé más afortunados a los que aún no existían, porque no podían contemplar los atropellos que se cometen bajo el sol. Yo he visto que toda fatiga y éxito en el trabajo provoca la envidia entre compañeros. También esto es ilusión y vano afán.

El necio se cruza de brazos

y se devora a sí mismo.

Más vale un puñado de tranquilidad,

que dos de fatiga y vano afán.

DOS MEJOR QUE UNO

He reflexionado sobre otra cosa bajo el sol que también es pura ilusión: una persona sola, sin nadie, sin hijos ni hermanos, que se fatiga sin descanso y no se harta de riquezas: ¿Para quién se fatiga, privándose de la felicidad? También esto es pura ilusión y mal asunto.

Mejor dos que uno, pues obtienen mayor recompensa en sus fatigas. Porque, si caen, uno levantará al otro. Pero, ¡ay si uno cae sin tener a nadie que lo levante! Si dos se acuestan juntos, se calientan; pero uno solo, ¿cómo se calentará? Uno puede ser vencido; dos, en cambio, resisten mejor; pues no se rompe fácilmente una cuerda de tres cabos.

POBRE SABIO, REY NECIO

Más vale muchacho pobre y listo, que rey viejo y tonto, incapaz de aceptar consejos, aunque el muchacho llegue a reinar tras salir de la prisión o haya nacido pobre en el reino. Y he visto a todos los vivientes que se mueven bajo el sol seguir a ese muchacho como sucesor del rey: era inmenso el gentío al que gobernaba. Pero los que vengan después tampoco estarán contentos con él, porque también esto es pura ilusión y vano afán.

EXCESOS RELIGIOSOS

Cuando vayas al Templo, vigila tus pasos: si te acercas, hazlo para escuchar y no para ofrecer sacrificios propios de necios que ignoran que obran mal.

Que no se precipite tu boca ni se apresure tu mente a pronunciar una palabra ante Dios, porque Dios está en el cielo y tú estás en la tierra. Por eso, sé parco en palabras,

pues excesivo trajín produce sueño,

y excesivas palabras dan lugar a tonterías.

Cuando hagas una promesa a Dios, no tardes en cumplirla, porque no le gustan los necios. Cumple tus promesas, aunque es mejor no hacer promesas, que hacerlas y no cumplirlas. No peques con tus palabras ni digas ante el ministro de Dios que fue sin darte cuenta. ¿Por qué irritar a Dios con lo que dices de manera que arruine tus obras?

Donde abundan sueños,

abundan ilusiones y palabras.

Tú, en cambio, respeta a Dios.

OPRESIONES Y ABUSOS

Si en una región observas que el pobre es oprimido y son violados el derecho y la justicia, no te extrañes de la situación, porque un alto cargo protege a otro, y a estos, otros superiores. La ganancia de un país en todo esto es un rey al servicio del campo.

RIQUEZAS INÚTILES

Quien ama el dinero, nunca se harta de él;

quien ama las riquezas, no les saca fruto;

y esto también es pura ilusión.

Cuando aumentan los bienes,

aumentan los parásitos.

¿Y qué provecho saca el dueño,

sino verlo con sus ojos?

Dulce es el sueño del trabajador,

coma poco o coma mucho;

la abundancia al rico

no le permite dormir.

Una grave desgracia he visto bajo el sol: la riqueza que guarda el dueño para su propio daño. Pierde esta riqueza en un mal negocio y el hijo que tiene se queda con las manos vacías. Según salió del vientre de su madre, así volverá: tan desnudo como vino, sin llevarse en la mano nada de lo que sacó con sus fatigas. También esto es gran desgracia: que se irá, como vino. ¿Y qué ganancia sacará de haberse fatigado inútilmente? Consumir todos sus días a oscuras, entre grandes disgustos, dolor y rabia.

LA FELICIDAD POSIBLE

Esta es la felicidad que yo he encontrado: que conviene comer, beber y disfrutar de todos los afanes y fatigas bajo el sol, durante los contados días de vida que Dios da al ser humano, porque esa es su recompensa; y si Dios concede a cada cual bienes y riquezas y le permite comer de ellas, recibir su recompensa y disfrutar de sus fatigas, eso es un don de Dios. Porque no se preocupará demasiado de los días de su vida, si Dios le llena de alegría el corazón.

Read in Logos