Deuteronomio 2:24–4:46
Nueva Biblia de las AméricasOther versions
Spanish
Arabic
Czech
English
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
French
German
Hebrew
Hungarian
Italian
Korean
Latin
Portuguese
Russian
Simplified Chinese
Traditional Chinese
“Levántense; pónganse en marcha y pasen por el valle1 del Arnóna. Mira, he entregado en tu mano a Sehón amorreo, rey de Hesbón, y a su tierra; comienza a tomar posesión y entra2 en batalla con él.
”Hoy comenzaré a infundir1 el espanto y terror tuyoa sobre2 los pueblos debajo del cielo3, quienes, al oír tu fama, temblarán y se angustiarán a causa de tib”.
Conquista de Sehón
»aEntonces, desde el desierto de Cademot, envié mensajeros a Sehón, rey de Hesbón, con palabras de paz, diciéndole:
“Déjeme pasar por su tierra; solamente iré por el camino, sin apartarme ni a la derecha ni a la izquierda.
”Me venderá comestibles por dinero para que yo pueda comer, y me dará agua por dinero para que pueda beber; déjeme tan solo pasar a pie1a,
tal como hicieron conmigo los hijos de Esaú que habitan en Seir y los moabitas que habitan en Ara, hasta que cruce el Jordán a la tierra que el Señor nuestro Dios nos da”.
»Pero Sehón, rey de Hesbón, no quiso dejarnos pasar por su tierra1a porque el Señor tu Dios endureció su espíritu e hizo obstinado su corazónb, a fin de entregarlo en tus manos, como lo está hoy.
»Y el Señor me dijo: “Mira, he comenzado a entregar a Sehón y su tierra en tus manos1. Comienza a ocuparla2 para que poseas la tierra”.
»Entonces Sehón salió con1 todo su pueblo a encontrarnos en batalla en Jahaza.
»Y el Señor nuestro Dios lo entregó a1 nosotrosa; y lo derrotamos2b a él, a sus hijos y a todo su pueblo.
»En aquel tiempo tomamos todas sus ciudades, y exterminamos1 a hombres, mujeres y niños de cada ciudad2a. No dejamos ningún sobreviviente.
»Tomamos solamente como nuestro botín los animales y los despojos de las ciudades que habíamos capturadoa.
»Desde Aroer, que está a la orilla del valle del Arnón, y desde la ciudad que está en el valle1, aun hasta Galaada, no hubo ciudad inaccesible2 para nosotros; el Señor nuestro Dios nos3 las entregó todas.
»Pero, conforme a todo lo que el Señor nuestro Dios había prohibido1, no te acercaste a la tierra de los Amonitasa, a todo lo largo del arroyo Jabocb, ni a las ciudades del monte.
Derrota del rey de Basán
»aVolvimos, pues, y subimos por el camino de Basán, y Og, rey de Basán, nos salió al encuentro con1 todo su pueblo para pelear en Edrei.
»Pero el Señor me dijo: “No le tengas miedo, porque Yo lo he entregado en tu mano a todo su pueblo y su tierra; y harás con él tal como hiciste con Sehón, rey de los amorreos, que habitaba en Hesbón”.
»Así que el Señor nuestro Dios también entregó en nuestra mano a Og, rey de Basán, con todo su pueblo, y los1 herimos hasta que no quedaron sobrevivientes2.
»Conquistamos en aquel entonces todas sus ciudades; no quedó ciudad que no les tomáramos: sesenta ciudades, toda la región de Argob, el reino de Og en Basána.
»Todas estas eran ciudades fortificadas con altas murallas, puertas y barras, aparte de muchos otros pueblos sin murallas.
»Las destruimos totalmente1, como hicimos con Sehón, rey de Hesbóna, exterminando2 a todos los hombres, mujeres y niños de cada ciudad3b.
»Pero tomamos como nuestro botín todos los animales y los despojos de las ciudadesa.
»Tomamos entonces la tierra de mano de los dos reyes de los amorreos que estaban del otro lado del Jordán, desde el valle1 del Arnón hasta el monte Hermóna
(los sidonios llaman Sirióna, a Hermónb, y los amorreos lo llaman Senirc):
todas las ciudades de la meseta, todo Galaad y todo Basána, hasta Salca y Edrei, ciudades del reino de Og en Basán.
»Porque solo Og, rey de Basán, quedaba de los gigantes1a. Su2 cama era una cama de hierro; está en Rabáb, ciudad de los amonitas. Tenía 9 codos (4 metros) de largo y 4 codos (1.6 metros) de ancho, según el codo de un hombre.
Rubén, Gad y Manasés se establecen
»Tomamos posesión, pues, de esta tierra en aquel tiempo. Desde Aroer, que está en el valle1 del Arnóna, y la mitad de la región montañosa de Galaad y sus ciudades, se la di a los rubenitas y a los gaditasb.
»Y el resto de Galaad y todo Basán, el reino de Og, toda la región de Argob, se la di a la media tribu de Manasés. (En cuanto a todo Basán, se le llama la tierra de los gigantes1.
»Jair, hijo de Manasés, tomó toda la región de Argob hasta la frontera con Gesur y Maaca, y la1 llamó, es decir a Basán, según su propio nombre, Havot Jair2a, como se llama hasta hoy).
»A Maquir le di Galaada.
»A los rubenitas y a los gaditas les di desde Galaad hasta el valle1 del Arnón, el medio del valle1 como2 frontera, hasta el arroyo Jaboc, frontera de los amonitasa;
también el Arabá, con el Jordán como1 frontera, desde el Cineret2a hasta el mar del Arabá, el Mar Salado3b, al pie4 de las laderas del Pisgac al oriente.
»aEn aquel tiempo yo les ordené a ustedes: “El Señor su Dios les ha dado esta tierra para poseerla. Todos ustedes, hombres valientes, cruzarán armados delante de sus hermanos, los israelitasb.
”Pero sus mujeresa, sus pequeños y su ganado (yo sé que ustedes tienen mucho ganadob) permanecerán en las ciudades que les he dado,
hasta que el Señor dé reposo a sus compatriotas como a ustedes, y ellos posean también la tierra que el Señor, Dios de ustedes, les dará al otro lado del Jordána. Entonces podrán volver cada hombre a la posesión que les he dadob”.
»En aquel tiempo le ordené a Josué: “Tus ojos han visto todo lo que el Señor, Dios de ustedes, ha hecho a estos dos reyes; así hará el Señor a todos los reinos por los cuales vas a pasar.
”No les teman, porque el Señor su Dios es el que pelea por ustedesa”.
No se le concede a Moisés cruzar el Jordán
»Yo también supliqué al Señor en aquel tiempo:
“Oh Señor Dios1, Tú has comenzado a mostrar a Tu siervo Tu grandeza y Tu mano poderosaa; porque ¿qué dios hay en los cielos o en la tierra que pueda hacer obras y hechos tan poderosos como los Tuyosb?
”Permíteme, te suplico, cruzar y ver la buena tierraa que está al otro lado del Jordán, aquella1 buena región montañosa y el Líbano”.
»Pero el Señor se enojó conmigo por causa de ustedesa, y no me escuchó; y el Señor me dijo: “¡Basta1! No me hables más de esto.
”Sube a la cumbre del monte Pisgaa y alza tus ojos al occidente, al norte, al sur y al oriente, y mírala con tus propios ojos, porque tú no cruzarás este Jordánb.
”Pero encarga a Josué, y anímalo y fortaléceloa, porque él pasará a la cabeza1 de este pueblo, y él les dará por heredad la tierra que tú verásb”.
»Así que nos quedamos en el valle frente a Bet Peora.
Moisés exhorta al pueblo a la obediencia
»Ahora pues, oh Israel, escucha los estatutos y los decretos que yo les enseño para que los cumplana, a fin de que vivan y entren a tomar posesión de la tierra que el Señor, el Dios de sus padres, les dab.
»Ustedes no añadirán nada a la palabra que yo les mandoa, ni quitarán nada de ellab, para que guarden los mandamientos del Señor su Dios que yo les mando.
»Sus ojos han visto lo que el Señor hizo en el caso de Baal Peor, pues a todo hombre que siguió a Baal Peor, el Señor, su Dios lo destruyó de en medio de tia.
»Pero ustedes, que permanecieron fieles al Señor su Dios, todos están vivos hoy.
»Miren, yo les he enseñado estatutos y decretos tal como el Señor mi Dios me ordenóa, para que así los cumplan en medio de la tierra en que van a entrar para poseerla.
»Así que guárdenlos y pónganlos por obra, porque esta será su sabiduría y su inteligencia ante los ojos de los pueblos que al escuchar todos estos estatutos, dirán: “Ciertamente esta gran nación es un pueblo sabio e inteligentea”.
»Porque, ¿qué nación grandea hay que tenga un dios tan cerca de ella como está el Señor nuestro Diosb siempre que lo invocamosc?
»¿O qué nación grande hay que tenga estatutos y decretosa tan justos como toda esta ley que hoy pongo delante de ustedes?
Israel en Horeb
»Por tanto, cuídate y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvidesa de las cosas que tus ojos han visto, y no se aparten de tu corazón todos los días de tu vidab; sino que las hagas saber a tus hijos y a tus nietosc.
»Recuerda el día que estuviste delante del Señor tu Dios en Horeb, cuando el Señor me dijo: “Reúneme el pueblo para que Yo les haga oír Mis palabras, a fin de que aprendan a temerme1 todos los días que vivan sobre la tierraa y las enseñen a sus hijosb”.
»Ustedes se acercaron, pues, y permanecieron al pie del monte, y el monte ardía en fuegoa hasta el mismo cielo1: oscuridad, nube y densas tinieblas.
»Entonces el Señor les habló de en medio del fuego; oyeron su voz1, solo la voz2, pero no vieron figura alguna.
»Y Él les declaró Su pacto, el cual les mandó poner por obra: esto es, los Diez Mandamientosa, y los1 escribió en dos tablas de piedrab.
»El Señor me ordenó en aquella ocasión que les enseñara estatutos y decretos, a fin de que los cumplieran en la tierra a la cual van a entrar para poseerla.
Advertencia contra la idolatría
»Así que tengan mucho cuidadoa, ya que no vieron ninguna figurab el día en que el Señor les habló en Horeb de en medio del fuego;
no sea que se corrompana y hagan para ustedes una imagen tallada semejante a cualquier figurab: semejanza de varón o de hembra,
semejanza de cualquier animal que está en la tierra, semejanza de cualquier ave que vuela en el cieloa,
semejanza de cualquier animal que se arrastra sobre la tierra, semejanza de cualquier pez que hay en las aguas debajo de la tierra.
»Y ten cuidado, no sea que levantes los ojos al cielo y veas el sol, la luna, las estrellas y todo el ejército del cieloa, y seas impulsado a adorarlos y servirlosb, cosas que el Señor tu Dios ha concedido a todos los pueblos debajo de todos los cielos.
»Pero a ustedes el Señor los ha tomado y los ha sacado del horno de hierro, de Egiptoa, para que fueran pueblo de Su heredadb como lo son ahora.
»Y el Señor se enojó conmigo por causa de ustedes, y juró que yo no pasaría el Jordán, ni entraría en la buena tierraa que el Señor tu Dios te da por heredad.
»Porque yo moriré en esta tierra, no cruzaré el Jordána; pero ustedes pasarán y tomarán posesión de esta buena tierrab.
»Tengan cuidado, pues, no sea que olviden el pacto que el Señor su Dios hizo con ustedesa, y se hagan imagen tallada en…
This passage has been shortened. Keep reading Deuteronomio 2:24–4:46 in Logos
Footnotes
- 1O torrente.
- 2 contiende.
- 1 poner.
- 2 delante de.
- 3 debajo de todos los cielos.
- 1 en mis pies.
- 1 junto a él.
- 1 delante de ti.
- 2 poseer.
- 1 él y.
- 1 delante de.
- 2 herimos.
- 1O dedicamos al anatema.
- 2 toda ciudad de hombres.
- 1O torrente.
- 2O fuerte.
- 3 delante de nosotros.
- 1 ordenado.
- 1 él y.
- 1 lo.
- 2 no le quedó sobreviviente.
- 1O Las dedicamos al anatema.
- 2O dedicando al anatema.
- 3 toda ciudad de hombres.
- 1O torrente.
- 1 refaím.
- 2 He aquí, su.
- 1O torrente.
- 1 refaím.
- 1 las.
- 2 las aldeas de Jair.
- 1O torrente.
- 2 y.
- 1 debajo de la.
- 2 mar de Galilea.
- 3O Mar Muerto.
- 4 debajo.
- 1 YHWH, generalmente traducido SEÑOR.
- 1 esta.
- 1 ¡Basta de tu parte!
- 1 delante.
- 1O reverenciarme.
- 1 el corazón de los cielos.
- 1O el sonido de palabras.
- 2O el sonido.
- 1 las diez palabras y las.
Cross references
- aNúm. 21:13, 14; Jue. 11:18
- aEx. 23:27; Dt. 11:25; Jos. 2:9
- bEx. 15:14–16
- aDt. 2:26–37: Núm. 21:21–26; Dt. 1:4; Jue. 11:19–21
- aNúm. 20:19
- aDt. 2:9
- aNúm. 21:23
- bEx. 4:21; Jos. 11:20
- aEx. 23:31; Dt. 7:2
- bDt. 29:7
- aDt. 3:6; 7:2
- aDt. 3:7
- aDt. 3:12; 4:48; Jos. 12:2; 13:9
- aDt. 2:19
- bGn. 32:22; Núm. 21:24; Dt. 3:16
- aNúm. 21:33–35
- aDt. 3:13, 14; 1 Rey. 4:13
- aDt. 1:4
- bDt. 2:34
- aDt. 2:35
- aNúm. 32:33; Jos. 12:1–7; 13:8–12
- aDt. 4:48; Jos. 11:17; Sal. 42:6; 133:3
- bSal. 29:6
- c1 Crón. 5:23
- aJos. 13:11
- aGn. 14:5; Dt. 2:11, 20
- b2 Sam. 11:1; 12:26; Jer. 49:2
- aDt. 2:36
- bNúm. 32:32–38; Jos. 13:8–13
- aNúm. 32:41; 1 Crón. 2:22
- aNúm. 32:39, 40
- aNúm. 21:24; Dt. 2:37
- aNúm. 34:11; Jos. 13:27
- bGn. 14:3; Jos. 3:16
- cJos. 12:3
- aDt. 3:18–20: Jos. 1:12–15
- bNúm. 32:20; Jos. 4:12, 13
- aJos. 1:14
- bEx. 12:38
- aJos. 1:15
- bJos. 22:4
- aEx. 14:14; Dt. 1:30; 20:4; Neh. 4:20
- aDt. 11:2
- bEx. 8:10; 15:11; 2 Sam. 7:22; Sal. 71:19; 86:8
- aDt. 4:22
- aDt. 1:37
- aNúm. 23:14; 27:12
- bDt. 1:37
- aNúm. 27:18; Dt. 31:3, 7, 8, 23
- bDt. 1:38
- aNúm. 25:1–3; Dt. 4:46; 34:6
- aDt. 1:3
- bLev. 18:5; Dt. 5:33; 8:1; 16:20; 30:16, 19; Ezq. 20:11; Rom. 10:5
- aDt. 12:32; Prv. 30:6; Apoc. 22:18
- bDt. 4:5, 14, 40
- aNúm. 25:1–9
- aLev. 26:46; 27:34
- aDt. 30:19, 20; 32:46, 47; Job 28:28; Sal. 19:7; 111:10; Prv. 1:7; 2 Tim. 3:15
- aDt. 4:32–34; 2 Sam. 7:23
- bSal. 34:17, 18; 145:18; 148:14; Isa. 55:6
- cSal. 34:18; 85:9
- aSal. 89:14; 97:2; 119:144, 160, 172
- aDt. 4:23; 6:12; 8:11, 14, 19; Prv. 4:23; 23:19
- bDt. 6:2; 12:1; 16:3
- cGn. 18:19; Dt. 4:10; 6:7, 20–25; 11:19; 32:46; Sal. 78:5, 6; Prv. 22:6; Ef. 6:4
- aDt. 14:23; 17:19; 31:12, 13
- bDt. 4:9
- aEx. 19:18; Heb. 12:18, 19
- aEx. 34:28; Dt. 10:4
- bEx. 31:18; 34:1, 28
- aJos. 23:11
- bIsa. 40:18
- aDt. 4:25; 9:12; 31:29
- bEx. 20:4; Lev. 26:1; Dt. 5:8, 9; 27:15; Rom. 1:23
- aRom. 1:23
- aGn. 2:1; Dt. 17:3; 1 Rey. 17:16; 21:3
- bDt. 13:5, 10; Job 31:26–28
- a1 Rey. 8:51; Jer. 11:4
- bEx. 19:5; Dt. 7:6; 14:2; 26:18; Tito 2:14; 1 Ped. 2:9
- aNúm. 20:12; Dt. 1:37
- aNúm. 27:13, 14
- bDt. 3:25
- aDt. 4:9
Copyright 2005 por The Lockman Foundation