Logos Bible Study

Deuteronomio 2:24–4:46

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24«Levantaos; partid y pasad por el valle1 del Arnóna. Mira, he entregado en tu mano a Sehón amorreo, rey de Hesbón, y a su tierra; comienza a tomar posesión y entra2 en batalla con él.

25»Hoy comenzaré a infundir1 el espanto y temor tuyoa entre2 los pueblos debajo del cielo3, quienes, al oír tu fama, temblarán y se angustiarán a causa de tib».

Conquista de Sehón

26aEntonces envié mensajeros desde el desierto de Cademot a Sehón, rey de Hesbón, con palabras de paz, diciendo:

27«Déjame pasar por tu tierra; iré solamente por el camino, sin apartarme ni a la derecha ni a la izquierda.

28»Me venderás comestibles por dinero para que yo pueda comer, y me darás agua por dinero para que pueda beber; déjame tan solo pasar a pie1a,

29tal como hicieron conmigo los hijos de Esaú que habitan en Seir, y los moabitas que habitan en Ara, hasta que cruce el Jordán a la tierra que el Señor nuestro Dios nos da».

30Pero Sehón, rey de Hesbón, no quiso dejarnos pasar por su tierra1a porque el Señor tu Dios endureció su espíritu e hizo obstinado su corazónb, a fin de entregarlo en tus manos, como lo está hoy.

31Y el Señor me dijo: «Mira, he comenzado a entregar a Sehón y su tierra en tus manos1. Comienza a ocuparla2 para que poseas la tierra».

32Entonces Sehón salió con1 todo su pueblo a encontrarnos en batalla en Jahaza.

33Y el Señor nuestro Dios lo entregó a1 nosotrosa; y lo derrotamos2b a él, a sus hijos y a todo su pueblo.

34En aquel tiempo tomamos todas sus ciudades, y exterminamos1 a hombres, mujeres y niños de cada ciudad2a. No dejamos ningún sobreviviente.

35Tomamos solamente como nuestro botín los animales y los despojos de las ciudades que habíamos capturadoa.

36Desde Aroer, que está a la orilla del valle del Arnón, y desde la ciudad que está en el valle1, aun hasta Galaada, no hubo ciudad inaccesible2 para nosotros; el Señor nuestro Dios nos3 las entregó todas.

37Solamente no te acercaste a la tierra de los hijos de Amóna, a todo lo largo del arroyo Jabocb, ni a las ciudades del monte, todo lo que el Señor nuestro Dios había prohibido1.

Capitulo 3

Derrota del rey de Basán

aVolvimos, pues, y subimos por el camino de Basán, y Og, rey de Basán, nos salió al encuentro con1 todo su pueblo para pelear en Edrei.

2Pero el Señor me dijo: «No le tengas miedo, porque en tu mano yo lo he entregado a él, y a todo su pueblo y su tierra; y harás con él tal como hiciste con Sehón, rey de los amorreos, que habitaba en Hesbón».

3Así que el Señor nuestro Dios entregó también a Og, rey de Basán, con todo su pueblo en nuestra mano, y los1 herimos hasta que no quedaron sobrevivientes2.

4Y tomamos en aquel entonces todas sus ciudades; no quedó ciudad que no les tomáramos: sesenta ciudades, toda la región de Argob, el reino de Og en Basána.

5Todas estas eran ciudades fortificadas con altas murallas, puertas y barras, aparte de muchos otros pueblos sin murallas.

6Las destruimos totalmente1, como hicimos con Sehón, rey de Hesbóna, exterminando2 a todos los hombres, mujeres y niños de cada ciudad3b;

7pero tomamos como nuestro botín todos los animales y los despojos de las ciudadesa.

8Así tomamos entonces la tierra de mano de los dos reyes de los amorreos que estaban del otro lado del Jordán, desde el valle1 del Arnón hasta el monte Hermóna

9(los sidonios llaman a Hermóna, Siriónb, y los amorreos lo llaman Senirc):

10todas las ciudades de la meseta, todo Galaad y todo Basána, hasta Salca y Edrei, ciudades del reino de Og en Basán.

11(Porque solo Og, rey de Basán, quedaba de los gigantes1a. Su2 cama era una cama de hierro; está en Rabáb de los hijos de Amón. Tenía nueve codos3 de largo y cuatro codos de ancho, según el codo de un hombre.)

Rubén, Gad y Manasés se establecen

12Tomamos posesión, pues, de esta tierra en aquel tiempo. Desde Aroer, que está en el valle1 del Arnóna, y la mitad de la región montañosa de Galaad y sus ciudades, se la di a los rubenitas y a los gaditasb.

13Y el resto de Galaad y todo Basán, el reino de Og, toda la región de Argob, se la di a la media tribu de Manasés. (En cuanto a todo Basán, se le llama la tierra de los gigantes1.

14Jair, hijo de Manasés, tomó toda la región de Argob hasta la frontera con Gesur y Maaca, y la1 llamó, es decir a Basán, según su propio nombre, Havot-jair2a, como se llama hasta hoy.)

15Y a Maquir le di Galaada.

16A los rubenitas y a los gaditas les di desde Galaad hasta el valle1 del Arnón, el medio del valle1 como2 frontera, hasta el arroyo Jaboc, frontera de los hijos de Amóna;

17también el Arabá, con el Jordán como1 frontera, desde el Cineret2a hasta el mar del Arabá, el mar Saladob, al pie3 de las laderas del Pisgac al oriente.

18aY en aquel tiempo yo os ordené, diciendo: «El Señor vuestro Dios os ha dado esta tierra para poseerla; todos vosotros, hombres valientes, cruzaréis armados delante de vuestros hermanos, los hijos de Israelb.

19»Pero vuestras mujeresa, vuestros pequeños y vuestro ganado (yo sé que tenéis mucho ganadob), permanecerán en las ciudades que os he dado,

20hasta que el Señor dé reposo a vuestros compatriotas como a vosotros, y posean ellos también la tierra que el Señor vuestro Dios les dará al otro lado del Jordána. Entonces podréis volver cada hombre a la posesión que os he dadob».

21Y ordené a Josué en aquel tiempo, diciendo: «Tus ojos han visto todo lo que el Señor vuestro Dios ha hecho a estos dos reyes; así hará el Señor a todos los reinos por los cuales vas a pasar.

22»No les temáis, porque el Señor vuestro Dios es el que pelea por vosotrosa».

No se le concede a Moisés cruzar el Jordán

23Yo también supliqué al Señor en aquel tiempo, diciendo:

24«Oh Señor Dios1, tú has comenzado a mostrar a tu siervo tu grandeza y tu mano poderosaa; porque ¿qué dios hay en los cielos o en la tierra que pueda hacer obras y hechos tan poderosos como los tuyosb?

25»Permíteme, te suplico, cruzar y ver la buena tierraa que está al otro lado del Jordán, aquella1 buena región montañosa y el Líbano».

26Pero el Señor se enojó conmigo a causa de vosotrosa, y no me escuchó; y el Señor me dijo: «¡Basta!1 No me hables más de esto.

27»Sube a la cumbre del Pisgaa y alza tus ojos al occidente, al norte, al sur y al oriente, y mírala con tus propios ojos, porque tú no cruzarás este Jordánb.

28»Pero encarga a Josué, y anímale y fortalécelea, porque él pasará a la cabeza1 de este pueblo, y él les dará por heredad la tierra que tú verásb».

29Y nos quedamos en el valle frente a Bet-peora.

Capitulo 4

Moisés exhorta al pueblo a la obediencia

Ahora pues, oh Israel, escucha los estatutos y los juicios que yo os enseño para que los ejecutéisa, a fin de que viváis y entréis a tomar posesión de la tierra que el Señor, el Dios de vuestros padres, os dab.

2No añadiréis nada a la palabra que yo os mandoa, ni quitaréis nada de ellab, para que guardéis los mandamientos del Señor vuestro Dios que yo os mando.

3Vuestros ojos han visto lo que hizo el Señor en el caso de Baal-peor, pues a todo hombre que siguió a Baal-peor, el Señor vuestro Dios lo destruyó de en medio de tia.

4Mas vosotros, que permanecisteis fieles al Señor vuestro Dios, todos estáis vivos hoy.

5Mirad, yo os he enseñado estatutos y juicios tal como el Señor mi Dios me ordenóa, para que hagáis así en medio de la tierra en que vais a entrar para poseerla.

6Así que guardadlos y ponedlos por obra, porque esta será vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos que al escuchar todos estos estatutos, dirán: «Ciertamente esta gran nación es un pueblo sabio e inteligentea».

7Porque, ¿qué nación grandea hay que tenga un dios tan cerca de ella como está el Señor nuestro Diosb siempre que le invocamosc?

8¿O qué nación grande hay que tenga estatutos y juiciosa tan justos como toda esta ley que yo pongo hoy delante de vosotros?

Israel en Horeb

9Por tanto, cuídate y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvidesa de las cosas que tus ojos han visto, y no se aparten de tu corazón todos los días de tu vidab; sino que las hagas saber a tus hijos y a tus nietosc.

10Recuerda el día que estuviste delante del Señor tu Dios en Horeb, cuando el Señor me dijo: «Reúneme el pueblo para que yo les haga oír mis palabras, a fin de que aprendan a temerme1 todos los días que vivan sobre la tierraa y las enseñen a sus hijosb».

11Os acercasteis, pues, y permanecisteis al pie del monte, y el monte ardía en fuegoa hasta el mismo cielo1: oscuridad, nube y densas tinieblas.

12Entonces el Señor os habló de en medio del fuego; oísteis su voz1, solo la voz2, pero no visteis figura alguna.

13Y Él os declaró su pacto, el cual os mandó poner por obra: esto es, los diez mandamientosa, y los1 escribió en dos tablas de piedrab.

14Y el Señor me ordenó en aquella ocasión que os enseñara estatutos y juicios, a fin de que los pusierais por obra en la tierra a la cual vais a entrar para poseerla.

Advertencia contra la idolatría

15Así que guardaos biena, ya que no visteis ninguna figurab el día en que el Señor os habló en Horeb de en medio del fuego;

16no sea que os corrompáisa y hagáis para vosotros una imagen tallada semejante a cualquier figurab: semejanza de varón o hembra,

17semejanza de cualquier animal que está en la tierra, semejanza de cualquier ave que vuela en el cieloa,

18semejanza de cualquier animal que se arrastra sobre la tierra, semejanza de cualquier pez que hay en las aguas debajo de la tierra.

19No sea que levantes los ojos al cielo y veas el sol, la luna, las estrellas y todo el ejército del cieloa, y seas impulsado a adorarlos y servirlosb, cosas que el Señor tu Dios ha concedido a todos los pueblos debajo de todos los cielos.

20Pero a vosotros el Señor os ha tomado y os ha sacado del horno de hierro, de Egiptoa, para que seáis pueblo de su heredadb como lo sois ahora.

21Y el Señor se enojó conmigo a causa de vosotros, y juró que yo no pasaría el Jordán, ni entraría en la buena tierraa que el Señor tu Dios te da por heredad.

22Porque yo moriré en esta tierra, no cruzaré el Jordána; mas vosotros…

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Deuteronomio 4:7: “PORQUE, ¿QUÉ NACIÓN GRANDE HAY QUE TENGA UN DIOS TAN CERCA DE ELLA COMO ESTÁ EL SEÑOR NUESTRO DIOS siempre que Lo invocamos?

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Footnotes

  1. 1O, torrente
  2. 2, contiende
  3. 1, poner
  4. 2, delante de
  5. 3, debajo de todos los cielos
  6. 1, en mis pies
  7. 1, junto a él
  8. 1, delante de ti
  9. 2, poseer
  10. 1, él y
  11. 1, delante de
  12. 2, herimos
  13. 1O, dedicamos al anatema
  14. 2, toda ciudad de hombres
  15. 1O, torrente
  16. 2O, fuerte
  17. 3, delante de nosotros
  18. 1, ordenado
  19. 1, él y
  20. 1, lo
  21. 2, no le quedó sobreviviente
  22. 1O, Las dedicamos al anatema
  23. 2O, dedicando al anatema
  24. 3, toda ciudad de hombres
  25. 1O, torrente
  26. 1Heb., refaím
  27. 2, He aquí, su
  28. 3Un codo equivale a 45 cm.
  29. 1O, torrente
  30. 1Heb., refaím
  31. 1, las
  32. 2I.e., las aldeas de Jair
  33. 1O, torrente
  34. 2, y
  35. 1, debajo de la
  36. 2I.e., mar de Galilea
  37. 3, debajo
  38. 1Heb., YHWH, generalmente traducido Señor
  39. 1, esta
  40. 1, ¡Basta de tu parte!
  41. 1, delante
  42. 1O, reverenciarme
  43. 1, el corazón de los cielos
  44. 1O, el sonido de palabras
  45. 2O, el sonido
  46. 1, las diez palabras y las

Cross references

  1. aNúm. 21:13, 14; Jue. 11:18
  2. aEx. 23:27; Deut. 11:25; Jos. 2:9
  3. bEx. 15:14–16
  4. aDeut. 2:26–37; Núm. 21:21–26; Deut. 1:4; Jue. 11:19–21
  5. aNúm. 20:19
  6. aDeut. 2:9
  7. aNúm. 21:23
  8. bEx. 4:21; Jos. 11:20
  9. aEx. 23:31; Deut. 7:2
  10. bDeut. 29:7
  11. aDeut. 3:6; 7:2
  12. aDeut. 3:7
  13. aDeut. 3:12; 4:48; Jos. 12:2; 13:9
  14. aDeut. 2:19
  15. bGén. 32:22; Núm. 21:24; Deut. 3:16
  16. aNúm. 21:33–35
  17. aDeut. 3:13, 14; 1 Rey. 4:13
  18. aDeut. 1:4
  19. bDeut. 2:34
  20. aDeut. 2:35
  21. aNúm. 32:33; Jos. 12:1–7; 13:8–12
  22. aDeut. 4:48; Jos. 11:17; Sal. 42:6; 133:3
  23. bSal. 29:6
  24. c1 Crón. 5:23
  25. aJos. 13:11
  26. aGén. 14:5; Deut. 2:11, 20
  27. b2 Sam. 11:1; 12:26; Jer. 49:2
  28. aDeut. 2:36
  29. bNúm. 32:32–38; Jos. 13:8–13
  30. aNúm. 32:41; 1 Crón. 2:22
  31. aNúm. 32:39, 40
  32. aNúm. 21:24; Deut. 2:37
  33. aNúm. 34:11; Jos. 13:27
  34. bGén. 14:3; Jos. 3:16
  35. cJos. 12:3
  36. aDeut. 3:18–20; Jos. 1:12–15
  37. bNúm. 32:20; Jos. 4:12, 13
  38. aJos. 1:14
  39. bEx. 12:38
  40. aJos. 1:15
  41. bJos. 22:4
  42. aEx. 14:14; Deut. 1:30; 20:4; Neh. 4:20
  43. aDeut. 11:2
  44. bEx. 8:10; 15:11; 2 Sam. 7:22; Sal. 71:19; 86:8
  45. aDeut. 4:22
  46. aDeut. 1:37
  47. aNúm. 23:14; 27:12
  48. bDeut. 1:37
  49. aNúm. 27:18; Deut. 31:3, 7, 8, 23
  50. bDeut. 1:38
  51. aNúm. 25:1–3; Deut. 4:46; 34:6
  52. aDeut. 1:3
  53. bLev. 18:5; Deut. 5:33; 8:1; 16:20; 30:16, 19; Ezeq. 20:11; Rom. 10:5
  54. aDeut. 12:32; Prov. 30:6; Apoc. 22:18
  55. bDeut. 4:5, 14, 40
  56. aNúm. 25:1–9
  57. aLev. 26:46; 27:34
  58. aDeut. 30:19, 20; 32:46, 47; Job 28:28; Sal. 19:7; 111:10; Prov. 1:7; 2 Tim. 3:15
  59. aDeut. 4:32–34; 2 Sam. 7:23
  60. bSal. 34:17, 18; 145:18; 148:14; Isa. 55:6
  61. cSal. 34:18; 85:9
  62. aSal. 89:14; 97:2; 119:144, 160, 172
  63. aDeut. 4:23; 6:12; 8:11, 14, 19; Prov. 4:23; 23:19
  64. bDeut. 6:2; 12:1; 16:3
  65. cGén. 18:19; Deut. 4:10; 6:7, 20–25; 11:19; 32:46; Sal. 78:5, 6; Prov. 22:6; Ef. 6:4
  66. aDeut. 14:23; 17:19; 31:12, 13
  67. bDeut. 4:9
  68. aEx. 19:18; Heb. 12:18, 19
  69. aEx. 34:28; Deut. 10:4
  70. bEx. 31:18; 34:1, 28
  71. aJos. 23:11
  72. bIsa. 40:18
  73. aDeut. 4:25; 9:12; 31:29
  74. bEx. 20:4; Lev. 26:1; Deut. 5:8, 9; 27:15; Rom. 1:23
  75. aRom. 1:23
  76. aGén. 2:1; Deut. 17:3; 1 Rey. 17:16; 21:3
  77. bDeut. 13:5, 10; Job 31:26–28
  78. a1 Rey. 8:51; Jer. 11:4
  79. bEx. 19:5; Deut. 7:6; 14:2; 26:18; Tito 2:14; 1 Ped. 2:9
  80. aNúm. 20:12; Deut. 1:37
  81. aNúm. 27:13, 14