Daniel 5:5–12
Nueva Biblia de las AméricasOtras versiones
Español
Alemán
Árabe
Checo
Chino simplificado
Chino tradicional
Coreano
Francés
Hebreo
Húngaro
Inglés
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
Italiano
Latín
Portugués
Ruso
De pronto aparecieron los dedos de una mano humana y comenzaron a escribir frente al candelabro sobre lo encalado de la pared del palacio del rey, y el rey vio el dorso1 de la mano que escribía.
Entonces el rostro del rey palideció1, y sus pensamientos lo turbarona, las coyunturas de sus caderas se le relajaronb y sus rodillas comenzaron a chocar una contra otrac.
El rey gritó fuertemente que trajeran a los encantadores, a los caldeos1 y a los adivinos. El rey habló, y dijo a los sabios de Babilonia: «Cualquiera que pueda leer esta inscripción y declararme su interpretacióna, será vestido de púrpura, llevará un collar de oro al cuello y tendrá autoridad como tercero2 en el reinob».
Entonces entraron todos los sabios del rey, pero no pudieron leer la inscripción ni dar a conocer al rey su interpretacióna.
Y el rey Belsasar se turbó en gran manera, su rostro palidecióa aún más1. También sus nobles quedaron perplejosb.
La reina, al enterarse de las palabras del rey y de sus nobles, entró en la sala1 del banquete y2 tomando la palabra, dijo: «¡Oh rey, viva para siemprea! No le turben sus pensamientos ni se mude su semblante3.
»Hay un hombre en su reino en quien está el espíritu de los dioses santos1. Y en los días de su padre se halló en él luz, inteligencia y sabiduría como la sabiduría de los diosesa. Y su padre, el rey Nabucodonosor, su padre el rey2, lo nombró jefe de los magos3b, encantadores, caldeos4 y adivinosc,
debido a que se halló un espíritu extraordinario, conocimiento e inteligenciaa, interpretación de sueños, explicación de enigmas y solución de problemas difíciles en este hombre, Daniel, a quien el rey llamaba Beltsasar. Que llamen ahora a Danielb, y él declarará la interpretación».
Notas al pie
Referencias cruzadas
- aDan. 5:9, 10; 7:28
- bSal. 69:23
- cEzq. 7:17; 21:7; Nah. 2:10
- aIsa. 44:25; 47:13; Dan. 4:6, 7; 5:11, 15
- bGn. 41:42–44; Ezq. 16:11; Dan. 2:48; 5:16, 29; 6:2, 3
- aGn. 41:8; Dan. 2:27; 4:7; 5:15
- aJob 18:11; Isa. 21:2–4; Jer. 6:24; Dan. 2:1; 5:6
- bIsa. 13:6–8
- aDan. 3:9; 6:6
- aGn. 41:11–15; Dan. 2:47
- bDan. 4:8, 9, 18; 5:14
- cDan. 2:48
- aDan. 5:14; 6:3
- bDan. 1:7; 4:8
Copyright 2005 por The Lockman Foundation