Colosenses 2–4
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- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
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Preocupación de Pablo por los colosenses
Porque quiero que sepan qué gran luchaa tengo por ustedes y por los que están en Laodiceab, y por todos los que no me han visto en persona1.
Espero que con esto sean alentados sus corazonesa, y unidosb en amor, alcancen todas las riquezasc que proceden de una plena seguridad de comprensión, resultando en un verdadero conocimiento del misterio de Dios1d, es decir, de Cristo2e,
en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimientoa.
Esto lo digoa para que nadie los engañe con razonamientos persuasivos1b.
Porque aunque estoy ausente en el cuerpo1, sin embargo estoy con ustedes en espíritua, regocijándome al ver2 su buena disciplina3b y la estabilidad de la fe de ustedesc en Cristo.
Por tanto, de la manera que recibieron a Cristo Jesúsa el Señor, así anden1 en Élb;
firmemente arraigadosa y edificados en Élb y confirmados en1 su fec, tal como fueron instruidosd, rebosando de2 gratitud.
Jesucristo: Dios, salvador y vencedor
Miren que nadie los haga cautivosa por medio de su filosofía y vanas sutilezas, según la tradición de los hombresb, conforme a los principios1 elementales del mundoc y no según Cristo.
Porque toda la plenitud de la Deidad residea corporalmente en Él,
y ustedes han sido hechos completos1 en Éla, que es la cabeza sobre2 todo poder y autoridadb.
También en Él ustedes fueron circuncidados con una circuncisión no hecha por manosa, al quitar el cuerpo de la carneb mediante la circuncisión de Cristo;
habiendo sido sepultados con Él en el bautismo, en el cual también han resucitado con Éla por la fe en la acción del poder de Dios, que lo resucitó de entre los muertosb.
Y cuando ustedes estaban muertos en1 sus delitosa y en la incircuncisión de su carne, Dios les dio vida juntamente con Cristo, habiéndonos2 perdonado todos los delitosb,
habiendo cancelado el documento de deuda que consistía en decretos contra nosotrosa y que nos era adverso, y lo ha quitado de en medio, clavándolo en la cruzb.
Y habiendo despojadoa a los poderes y autoridadesb, hizo de ellos un espectáculo público, triunfando sobre ellos por medio de Él1.
Advertencias contra mandamientos de hombres
Por tanto, que nadie se constituya en juez de ustedes1 con respecto a comida o bebidaa, o en cuanto a día de fiesta, o luna nueva, o día de reposob,
cosas que solo son sombra de lo que ha de venira, pero el cuerpo1 pertenece a Cristo2.
Nadie los defraude de su premio1a deleitándose en la humillación de sí mismo2b y en la adoración de los ángeles, basándose en las visiones que ha visto, envanecido sin causac por su mente carnald,
pero no asiéndose a la Cabezaa, de la cual todo el cuerpo, nutrido y unido por las coyunturas y ligamentos1, crece con un crecimientob que es de Dios.
Si ustedes han muerto con Cristo a los principios1 elementales del mundoa, ¿por qué, como si aún vivieran en el mundob, se someten a preceptos talesc como:
«no manipules1, no gustes, no toques»,
(todos los cuales se refieren a cosas destinadas a perecer con el uso1a), según los preceptos y enseñanzas de los hombresb?
Tales cosas tienen a la verdad, la apariencia de sabiduría en una religión humana1, en la humillación de sí mismo2a y en el trato severo del cuerpob, pero carecen de valor alguno contra los apetitos de la carnec.
La meta del cristiano
Si ustedes, pues, han resucitado con Cristoa, busquen las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Diosb.
Pongan la mira1 en las cosas de arriba, no en las de la tierraa.
Porque ustedes han muerto, y su vida está escondida con Cristoa en Dios.
Cuando Cristo, nuestra1 vidaa, sea manifestado, entonces ustedes también serán manifestados con Él en gloriab.
La vida vieja y la vida nueva
Por tanto, consideren los miembros de su cuerpo terrenala como muertos1 a la fornicación, la impureza, las pasiones, los malos deseos y la avaricia, que es idolatríab.
Pues la ira de Dios vendrá sobre los hijos de desobediencia1 por causa de estas cosasa,
en las cuales ustedes también anduvierona en otro tiempo cuando vivían en ellas.
Pero ahora desechen también todo estoa: ira, enojo, malicia, insultosb, lenguaje ofensivo de su bocac.
Dejen de mentirse1a los unos a los otros, puesto que han desechado al viejo hombreb con sus malos hábitos,
y se han vestido del nuevo hombre, el cual se va renovandoa hacia un verdadero conocimiento, conforme a la imagenb de Aquel que lo creóc.
En esta renovación no hay distinción entre griego y judíoa, circunciso e incircunciso1b, bárbaro2c, Escita3, esclavo o libred, sino que Cristo4 es todo, y en todose.
Entonces, ustedes como escogidosa de Dios, santos y amados, revístanseb de tierna compasión, bondadc, humildad, mansedumbre y paciencia1d;
soportándose unos a otrosa y perdonándose unos a otros, si alguien tiene queja contra otro. Como Cristo los perdonó, así también háganlo ustedesb.
Sobre todas estas cosas, vístanse de amor, que es el vínculo1a de la unidad2b.
Que la paz de Cristo1 reine2 en sus corazonesa, a la cual en verdad3 fueron llamados en un solo cuerpob; y sean agradecidos.
Que la palabra de Cristo1a habite en abundancia en ustedes, con toda sabiduría enseñándose y amonestándose unos a otrosb con salmos, himnos y canciones espiritualesc, cantandod a Dios con acción de gracias2 en sus corazones.
Y todo lo que hagan, de palabra o de hecho, háganlo todo en el nombre del Señor Jesúsa, dando gracias por medio de Él a Dios el Padreb.
Relaciones sociales del cristiano
aMujeres, estén sujetas a sus maridosb, como conviene en el Señor.
Maridos, amen a sus1 mujeresa y no sean ásperos2 con ellas.
Hijos, sean obedientes a sus padres en todo, porque esto es agradable al1 Señora.
Padres, no exasperen1 a sus hijosa, para que no se desalienten.
Siervos1, obedezcan en todo a sus2 amos en la tierra3a, no para ser vistos, como los que quieren agradar a los hombres, sino con sinceridad de corazón, temiendo al Señorb.
Todo lo que hagan, háganlo de corazón, como para el Señor y no para los hombresa,
sabiendo que del Señor recibirán la recompensaa de la herenciab. Es a Cristo el Señor a quien sirvenc.
Porque el que procede con injusticia sufrirá las consecuencias del mal que ha cometidoa, y eso, sin acepción de personasb.
Amos, traten con justicia y equidad a sus siervos1, sabiendo que ustedes también tienen un Señor2 en el cieloa.
Exhortaciones finales
Perseveren en1 la oracióna, velando en ella con acción de gracias.
Oren al mismo tiempo también por nosotros, para que Dios nos abra una puertaa para la palabrab, a fin de dar a conocer1 el misterio de Cristo2c, por el cual también he sido encarceladod,
para manifestarlo como debo hacerlo1a.
Anden sabiamentea para con los de afuerab, aprovechando bien1 el tiempoc.
Que su conversación sea siempre con graciaa, sazonada como con salb, para que sepan cómo deben responder a cada personac.
Asuntos personales
aEn cuanto a todos mis asuntos, les informará Tíquicob, nuestro amado hermanoc, fiel ministro y consiervo en el Señor.
Porque precisamente para esto lo he enviado a ustedes, para que sepan de nuestras circunstancias y que conforte sus corazonesa;
y con él a Onésimo1a, fiel y amado hermanob, que es uno de ustedesc. Ellos les informarán acerca de todo lo que aquí pasa.
Saludos
Aristarcoa, mi compañero de prisiónb, les envía saludos. También Marcos, el primo de Bernabéc, (acerca del cual ustedes recibieron instrucciones1. Si va a verlosd, recíbanlo bien).
También Jesús, llamado Justo. Estos son los únicos colaboradoresa conmigo en1 el reino de Dios que son de la circuncisiónb, y ellos2 han resultado ser un estímulo para mí.
Epafrasa, que es uno de ustedesb, siervo de Jesucristo, les envía saludos, siempre esforzándose intensamente a favor de ustedes en sus oracionesc, para que estén firmes, perfectos1d y completamente seguros2 en toda la voluntad de Dios.
Porque de él soy testigo de que tiene profundo interés1 por ustedes y por los que están en Laodiceaa y en Hierápolis.
Lucasa, el médico amado, les envía saludos, y también Demasb.
Saluden a los hermanos que están en Laodiceaa, también a Ninfas y a la iglesia que está en su casab.
Cuando esta1 carta se haya leído entre ustedes, háganla leer también en la iglesia de los laodicenses. Ustedes, por su parte, lean la carta que viene de Laodiceaa.
Díganle a Arquipoa: «Cuida1 el ministerio que has recibido del Señor, para que lo cumplasb».
Yo, Pablo, escribo este saludo con mi propia mano1a. Acuérdenseb de mis cadenasc. La gracia sea con ustedesd.
Notas al pie
- 1 mi rostro en la carne.
- 1Algunos dicen: de Dios el Padre.
- 2I.e. el Mesías.
- 1O sutiles.
- 1 en la carne.
- 2 y viendo.
- 3O su buen orden.
- 1O vivan.
- 1O por.
- 2Algunos dicen: en ella con; otros: en ello con.
- 1O las normas.
- 1O han alcanzado plenitud.
- 2 de.
- 1O por causa de.
- 2Algunos dicen: habiéndoles.
- 1O ella; la cruz.
- 1 nadie los juzgue.
- 1O la sustancia.
- 2 es de Cristo.
- 1O Nadie juzgue contra ustedes.
- 2O humildad.
- 1 ataduras,
- 1O las normas.
- 1O no manosees.
- 1O siendo consumidas.
- 1 arbitraria, o autocreada.
- 2O humildad.
- 1O la mente.
- 1Algunos antiguos dicen: la vida de ustedes.
- 1 den muerte a los miembros que están sobre la tierra.
- 1Algunos antiguos no incluyen: sobre los hijos de desobediencia.
- 1O Dejen de mentir.
- 1 circuncisión e incircuncisión.
- 2I.e. uno que no era griego, ni por nacimiento ni por cultura.
- 3Un natural de Escitia; símbolo de un salvaje primitivo.
- 4I.e. el Mesías.
- 1I.e. tolerancia.
- 1O lazo, o eslabón.
- 2 de la perfección.
- 1Algunos dicen: Dios.
- 2O actúe como árbitro.
- 3 también.
- 1Algunos dicen: del Señor; otros dicen: de Dios.
- 2 en su gracia.
- 1 las.
- 2O amargos.
- 1 en el.
- 1Algunos antiguos dicen: no provoquen a ira.
- 1O Esclavos.
- 2 los.
- 3 según la carne.
- 1O esclavos.
- 2O Amo.
- 1O Conságrense a.
- 1 de hablar.
- 2I.e. el Mesías.
- 1 hablar.
- 1 redimiendo.
- 1 junto con Onésimo.
- 1U órdenes.
- 1O por.
- 2 los cuales.
- 1O maduros.
- 2O perfectos.
- 1O se toma mucho trabajo.
- 1 la.
- 1O Mira.
- 1 El saludo por mi mano, Pablo.
Referencias cruzadas
- aCol. 1:29; 4:12
- bCol. 4:13, 15, 16; Apoc. 1:11
- a1Cor. 14:3; Ef. 6:22; Col. 4:8
- bCol. 2:19
- cEf. 1:7, 18; 3:16
- dMat. 13:11; Rom. 16:25, 26; Ef. 3:3, 4; Col. 1:26
- eCol. 4:3
- aIsa. 11:2; Rom. 11:33
- aEf. 4:17
- bRom. 16:18
- a1Cor. 5:3
- b1Cor. 14:40
- c1Ped. 5:9
- aGál. 3:26
- bCol. 1:10
- aEf. 3:17
- b1Cor. 3:9; Ef. 2:20
- c1Cor. 1:8
- dEf. 4:21
- a1Cor. 8:9; 10:12; Gál. 5:15; Heb. 3:12
- bEf. 5:6; Col. 2:23; 1Tim. 6:20
- cGál. 4:3; Col. 2:20
- a2Cor. 5:19; Col. 1:19
- aEf. 3:19
- b1Cor. 15:24; Ef. 1:21, 22; 3:10; Col. 2:15
- aRom. 2:29; Ef. 2:11
- bRom. 6:6; 7:24; Gál. 5:24; Col. 3:5
- aRom. 6:5; Ef. 2:6; Col. 2:13; 3:1
- bHech. 2:24; Rom. 6:4, 5
- aEf. 2:1
- bEf. 2:5; Col. 2:12
- aEf. 2:15; Col. 2:20
- b1Ped. 2:24
- aEf. 4:8
- bJuan 12:31; 1Cor. 15:24; Ef. 3:10; Col. 2:10
- aMar. 7:19; Rom. 14:3, 17; Heb. 9:10
- bLev. 23:2; 1Crón. 23:31; 2Crón. 31:3; Neh. 10:33; Mar. 2:27, 28; Rom. 14:5; Gál. 4:10
- aHeb. 8:5; 10:1
- a1Cor. 9:24; Fil. 3:14
- bCol. 2:23
- c1Cor. 4:6
- dRom. 8:7
- aEf. 1:22
- bEf. 1:23; 4:16
- aCol. 2:8
- bRom. 6:2
- cGál. 4:9; Col. 2:14, 16
- a1Cor. 6:13
- bIsa. 29:13; Mat. 15:9; Tito 1:14
- aCol. 2:18
- b1Tim. 4:3
- cRom. 13:14; 1Tim. 4:8
- aCol. 2:12
- bSal. 110:1; Mar. 16:19
- aMat. 16:23; Fil. 3:19, 20
- aRom. 6:2; 2Cor. 5:14; Col. 2:20
- aJuan 11:25; Gál. 2:20
- b1Cor. 1:7; Fil. 3:21; 1Ped. 1:13; 1Jn. 2:28; 3:2
- aRom. 8:13; Col. 2:11
- bMar. 7:21, 22; 1Cor. 6:9, 10, 18; 2Cor. 12:21; Gál. 5:19; Ef. 4:19; 5:3, 5
- aRom. 1:18; Ef. 5:6
- aEf. 2:2
- aEf. 4:22
- bEf. 4:31
- cEf. 4:29
- aEf. 4:25
- bEf. 4:22
- aRom. 12:2; 2Cor. 4:16; Ef. 4:23
- bRom. 8:29
- cGn. 1:26; Ef. 2:10; 4:24
- a1Cor. 12:13; Gál. 3:28
- b1Cor. 7:19; Gál. 5:6
- cHech. 28:2
- dEf. 6:8
- eRom. 10:12; Gál. 3:28; Ef. 1:23
- aLuc. 18:7
- bEf. 4:24
- cLuc. 1:78; Gál. 5:22, 23; Fil. 2:1
- d1Cor. 13:4; 2Cor. 6:6; Ef. 4:2; Fil. 2:3
- aEf. 4:2
- bRom. 15:7; Ef. 4:32
- aEf. 4:3
- bJuan 17:23; Heb. 6:1
- aJuan 14:27
- bEf. 2:16
- aRom. 10:17; Ef. 5:26; 1Tes. 1:8
- bCol. 1:28
- cEf. 5:19
- d1Cor. 14:15
- a1Cor. 10:31
- bEf. 5:20; Col. 3:15
- aCol. 3:18–4:1: Ef. 5:22–6:9
- bEf. 5:22
- aEf. 5:25; 1Ped. 3:7
- aEf. 6:1
- aEf. 6:4
- aEf. 6:5
- bEf. 6:6
- aEf. 6:7
- aEf. 6:8
- bHech. 20:32; 1Ped. 1:4
- c1Cor. 7:22
- aEf. 6:8
- bDt. 10:17; Hech. 10:34; Ef. 6:9
- aEf. 6:9
- aHech. 1:14; Ef. 6:18
- aHech. 14:27
- b2Tim. 4:2
- cEf. 3:3, 4; 6:19
- dEf. 6:20
- aEf. 6:20
- aEf. 5:15
- bMar. 4:11
- cEf. 5:16
- aEf. 4:29
- bMar. 9:50
- c1Ped. 3:15
- aCol. 4:7–9: Ef. 6:21, 22
- bHech. 20:4; 2Tim. 4:12
- cEf. 6:21; Col. 1:7
- aEf. 6:22; Col. 2:2
- aFilem. 10
- bCol. 1:7
- cCol. 4:12
- aHech. 19:29; 27:2; Filem. 24
- bRom. 16:7
- cHech. 4:36; 12:12, 25; 15:37, 39
- d2Tim. 4:11
- aRom. 16:3
- bHech. 11:2
- aCol. 1:7; Filem. 23
- bCol. 4:9
- cRom. 15:30
- dCol. 1:28
- aCol. 2:1; 4:15, 16
- a2Tim. 4:11; Filem. 24
- b2Tim. 4:10; Filem. 24
- aCol. 2:1; 4:13, 16
- bRom. 16:5
- aCol. 2:1; 4:13, 15; 1Tes. 5:27; 2Tes. 3:14
- aFilem. 2
- b2Tim. 4:5
- a1Cor. 16:21
- bHeb. 13:3
- cFil. 1:7; Col. 4:3
- d1Tim. 6:21; 2Tim. 4:22; Tito 3:15; Heb. 13:25
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