Apocalipsis 5–6
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- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
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El Cordero y el libro de los siete sellos
En la mano derecha de Aquel que estaba sentado en el tronoa vi un libro1 escrito por dentro y por fuera2b, sellado con siete sellosc.
Vi también a un ángel poderoso1a que anunciaba a gran voz: «¿Quién es digno de abrir el libro y de desatar sus sellos?».
Y nadie, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierraa, podía abrir el libro ni mirar su contenido1.
Yo lloraba mucho, porque nadie había sido hallado digno de abrir el libro ni de mirar su contenido1.
Entonces uno de los ancianos me dijo*: «No llores; mira, el Leóna de la tribu de Judáb, la Raíz de Davidc, ha vencido para abrir el libro y sus siete sellos»
Miré, y vi entre el trono (con los cuatro seres vivientes) y los ancianosa, a un Corderob, de pie, como inmoladoc, que tenía siete cuernosd y siete ojose, que son los siete Espíritus de Diosf enviados por toda la tierra.
El vino y tomó el libro de la mano derechaa de Aquel que estaba sentado en el tronoa.
Cuando tomó el libro, los cuatro seres vivientesa y los veinticuatro ancianosb se postraronc delante del Corderod. Cada uno tenía un arpae y copas1 de orof llenas de incienso, que son las oraciones de los santosg.
Y cantaban* un cántico nuevoa, diciendo:
«Digno eres de tomar el librob y de abrir sus sellos, porque Tú fuiste inmoladoc, y con Tu sangre compraste1 para Diosd a gente de toda tribue, lengua, pueblo y nación.
Y los has hecho un reinoa y sacerdotesa para nuestro Dios; y reinarán sobre la tierrab».
Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del tronoa y de los seres vivientesb y de los ancianosc. El número de ellos era miríadas de miríadas, y millares de millaresd,
que decían a gran voz:
«El Corderoa que fue inmoladob es digno de recibir el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, el honor, la gloria y la alabanza».
Y oí decir a toda cosa creada que está en el cielo, sobre la tierra, debajo de la tierra y en el mar, y a todas las cosas que en ellos haya:
«Al que está sentado en el tronob, y al Corderoc, sea la alabanza, la honra, la gloria y el dominio por los siglos de los siglosd».
Los cuatro seres vivientesa decían: «Aménb», y los ancianosc se postraron y adoraron1d.
Los primeros cuatro sellos
Entonces vi cuando el Corderoa abrió uno de los siete sellosb, y oí a uno de los cuatro seres vivientesc que decía, como con voz de truenod: «Ven».
Miré, y había un caballo blancoa. El que estaba montado en él tenía un arco. Se le dio una coronab, y salió conquistando y para conquistarc.
Cuando el Cordero abrió el segundo sello, oí al segundo ser vivientea que decía: «Ven».
Entonces salió otro caballo, rojoa. Al que estaba montado en él se le concedió quitar la paz de la tierrab y que los hombres se mataran unos a otros; y se le dio una gran espada.
Cuando el Cordero abrió el tercer sello, oí al tercer ser vivientea que decía: «Ven». Y miré, y había un caballo negrob. El que estaba montado en él tenía una balanza en la manoc.
Y oí como una voz en medio de los cuatro seres vivientesa que decía: «Un litro de trigo por un denario1, y tres litros de cebada por un denario, y no dañes el aceite y el vinob».
Cuando el Cordero abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser vivientea que decía: «Ven».
Y miré, y había un caballo amarillento1a. El que estaba montado en él se llamaba Muerteb, y el Hades2b lo seguía. Y se les dio autoridad sobre la cuarta parte de la tierrac, para matar con espada, con hambre, con pestilencia3 y con las fieras de la tierra.
El quinto sello
Cuando el Cordero abrió el quinto sello, vi debajoa del altarb las almasc de los que habían sido muertos a causa de la palabra de Diosd y del testimonio que habían mantenidoe.
Clamaban a gran voza: «¿Hasta cuándo, oh Señor1b santoc y verdadero, esperarás para juzgard y vengar2 nuestra sangre de los que moran en la tierrae?»
Y se les dio a cada uno de ellos una vestidura blancaa, y se les dijo que descansaran un poco más de tiempob, hasta que se completarac también el númerod de sus consiervos y de sus hermanos que habrían de ser muertos como ellos lo habían sido.
El sexto sello
Vi cuando el Cordero abrió el sexto sello, y hubo un gran terremotoa, y el sol se puso negrob como cilicioc hecho de cerda, y toda la luna se volvió como sangre,
y las estrellas del cielo cayeron a la tierraa, como la higuerab deja caer sus higos verdes al ser sacudida por un fuerte viento.
El cielo desapareció1 como un pergamino2 que se enrollaa, y todo monte e isla fueron removidos de su lugarb.
Los reyes de la tierraa, y los grandes, los comandantes1, los ricos, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes,
y decían* a los montes y a las peñasa: «Caigan sobre nosotros y escóndannos de la presencia1 de Aquel que está sentado en el tronob y de la ira del Corderoc.
Porque ha llegado el gran día de la ira de ellosa, ¿y quién podrá1 sostenerse2b?».
Notas al pie
- 1O rollo y así en el resto del
- 2O el anverso y el reverso.
- 1O fuerte.
- 1 ni mirarlo.
- 1 ni mirarlo.
- 1O tazones.
- 1O redimiste.
- 1Algunas versiones agregan: al que vive por los siglos de los siglos.
- 1I.e. salario de un día.
- 1O de color muy pálido.
- 2I.e. región de los muertos.
- 3O muerte.
- 1O Dueño.
- 2 no juzgas y vengas.
- 1 se separó.
- 2 rollo o libro.
- 1 quiliarcas; oficiales militares romanos al mando de mil soldados.
- 1 del rostro.
- 1 puede.
- 2O mantenerse en pie.
Referencias cruzadas
- aApoc. 4:9; 5:7, 13
- bEzq. 2:9, 10
- cIsa. 29:11; Dan. 12:4
- aApoc. 10:1; 18:21
- aFil. 2:10; Apoc. 5:13
- aGn. 49:9
- bHeb. 7:14
- cIsa. 11:1, 10; Rom. 15:12; Apoc. 22:16
- aApoc. 4:4; 5:8, 14
- bJuan 1:29; Apoc. 5:8, 12, 13; 13:8
- cApoc. 5:9, 12; 13:8
- dDan. 8:3, 4
- eZac. 3:9; 4:10
- fApoc. 1:4
- aApoc. 5:1
- aApoc. 4:6; 5:6, 14
- bApoc. 4:4; 5:14
- cApoc. 4:10
- dJuan 1:29; Apoc. 5:6, 12, 13; 13:8
- eApoc. 14:2; 15:2
- fApoc. 15:7
- gSal. 141:2; Apoc. 8:3, 4
- aSal. 33:3; 40:3; 98:1; 149:1; Isa. 42:10; Apoc. 14:3; 15:3
- bApoc. 4:11
- cApoc. 5:6, 12; 13:8
- d1Cor. 6:20; Apoc. 14:3, 4
- eDan. 3:4; 5:19; Apoc. 7:9; 10:11; 11:9; 13:7; 14:6; 17:15
- aApoc. 1:6
- bApoc. 3:21; 20:4
- aApoc. 4:4
- bApoc. 4:6; 5:6, 8, 14
- cApoc. 4:4; 5:6, 14
- dDan. 7:10; Heb. 12:22; Jud. 14; Apoc. 9:16
- aApoc. 1:6; 4:11; 5:9
- bJuan 1:29; Apoc. 5:6, 13; 13:8
- aFil. 2:10; Apoc. 5:3
- bApoc. 5:1
- cJuan 1:29; Apoc. 5:6, 12, 13; 13:8
- dRom. 11:36; Apoc. 1:6
- aApoc. 4:6; 5:6, 8, 11
- b1Cor. 14:16; Apoc. 7:12; 19:4
- cApoc. 4:4; 5:6, 8
- dApoc. 4:10
- aJuan 1:29; Apoc. 5:6, 12, 13; 13:8
- bApoc. 5:1
- cApoc. 4:6; 5:6, 8, 11, 14
- dApoc. 14:2; 19:6
- aZac. 1:8; 6:3, 4; Apoc. 19:11
- bZac. 6:11; Apoc. 9:7; 14:14; 19:12
- cApoc. 3:21
- aApoc. 4:7
- aZac. 1:8; 6:2
- bMat. 10:34
- aApoc. 4:7
- bZac. 6:2, 6
- cEzq. 4:16
- aApoc. 4:6, 7
- bApoc. 7:3; 9:4
- aApoc. 4:7
- aZac. 6:3
- bPrv. 5:5; Os. 13:14; Mat. 11:23; Apoc. 1:18; 20:13, 14
- cJer. 15:2, 3; 24:10; 29:17, 18; Ezq. 5:12, 17; 14:21
- aEx. 29:12; Lev. 4:7; Juan 16:2
- bApoc. 14:18; 16:7
- cApoc. 20:4
- dApoc. 1:2, 9
- eApoc. 12:17
- aZac. 1:12
- bLuc. 2:29; 2Ped. 2:1
- cApoc. 3:7
- dDt. 32:43; Sal. 79:10; Luc. 18:7; Apoc. 19:2
- eApoc. 3:10
- aApoc. 3:4, 5; 7:9
- b2Tes. 1:7; Heb. 4:10; Apoc. 14:13
- cHech. 20:24; 2Tim. 4:7
- dHeb. 11:40
- aMat. 24:7; Apoc. 8:5; 11:13; 16:18
- bIsa. 13:10; Joel 2:10, 31; 3:15; Mat. 24:29; Mar. 13:24
- cIsa. 50:3; Mat. 11:21
- aMat. 24:29; Mar. 13:25; Apoc. 8:10; 9:1
- bIsa. 34:4
- aIsa. 34:4; 2Ped. 3:10; Apoc. 20:11; 21:1
- bNeh. 1:5; Isa. 54:10; Jer. 4:24; Ezq. 38:20; Apoc. 16:20
- aIsa. 2:10, 11, 19, 21; 24:21; Apoc. 19:18
- aOs. 10:8; Luc. 23:30; Apoc. 9:6
- bApoc. 4:9; 5:1
- cMar. 3:5
- aIsa. 63:4; Jer. 30:7; Joel 1:15; 2:1, 2, 11, 31; Sof. 1:14, 15; Apoc. 16:14
- bNah. 1:6; Sal. 76:7; Mal. 3:2; Luc. 21:36
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