2 Corintios 5:16–6:2
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De manera que nosotros de ahora en adelante ya no conocemos a nadie según la carnea. Aunque hemos conocido a Cristo según la carne, sin embargo, ahora ya no lo conocemos así.
De modo que si alguno está en Cristoa, nueva criatura1 esb; las cosas viejas pasaron, ahora han sido hechas nuevasc.
El ministerio de la reconciliación
Y todo esto procede de Diosa, quien nos reconcilió con Él mismo por medio de Cristob, y nos dio el ministerioc de la reconciliación;
es decir, que Dios estaba en Cristoa reconciliando al mundo con Él mismo, no tomando en cuenta a los hombres1 sus transgresionesb, y nos ha encomendado a2 nosotros la palabra de la reconciliación.
Por tanto, somos embajadoresa de Cristo, como si Dios rogara por medio de nosotros, en nombre de Cristo les rogamosb: ¡Reconcíliense con Diosc!
Al que no conoció pecadoa, lo hizo pecado por nosotrosb, para que fuéramos hechos justicia de Dios en Élc.
Características del ministerio cristiano
Y como colaboradores con Éla, también les exhortamosb a no recibir en vano la gracia de Diosc;
pues Él dice:
«En el tiempo propicio te escuché,
Y en el día de salvación te socorría.”
Pero ahora es «el tiempo propicio»; ahora es «el dia de salvación».
Notas al pie
Referencias cruzadas
- aJuan 8:15; 2Cor. 11:18; Fil. 3:4
- aRom. 16:7
- bJuan 3:3; Rom. 6:4; Gál. 6:15
- cIsa. 43:18, 19; 65:17; Ef. 4:24; Apoc. 21:4, 5
- a1Cor. 11:12
- bRom. 5:10; Col. 1:20
- c1Cor. 3:5
- aCol. 2:9
- bRom. 4:8; 1Cor. 13:5
- aMal. 2:7; Ef. 6:20
- b2Cor. 6:1
- cRom. 5:10; Col. 1:20
- aHech. 3:14; Heb. 4:15; 7:26; 1Ped. 2:22; 1Jn. 3:5
- bRom. 3:25; 4:25; 8:3; Gál. 3:13
- cRom. 1:17; 3:21, 22; 1Cor. 1:30
- a1Cor. 3:9
- b2Cor. 5:20
- cHech. 11:23
- aIsa. 49:8
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