2º Samuel 2–4
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David proclamado rey de Judá
Después de esto David consultó al Señora: «¿Subiré a alguna de las ciudades de Judá?». Y el Señor le dijo: «Sube». «¿Adónde subiré?», dijo David. Y Él dijo: «A Hebrónb».
Entonces David subió allá, y también sus dos mujeres, Ahinoam la jezreelita y Abigaila, viuda1 de Nabal, el de Carmel.
Y David trajo a los hombres que estaban con él, cada uno con su familiaa; y habitaron en las ciudades de Hebrón.
Los hombres de Judá vinieron y ungieron allí a David como rey sobre la casa de Judáa.
Y avisaron a David: «Fueron los hombres de Jabes de Galaad los que sepultaron a Saúlb».
Y David envió mensajeros a los hombres de Jabes de Galaad, a decirles: «Benditos sean del Señor, porque han mostrado1 esta bondad a Saúl su señora, y lo han sepultado.
»Ahora, que el Señor les muestre1 misericordia y verdada; y yo también les haré bien por esto que han hecho.
»Fortalezcan, pues, sus manos, y sean valientes1 porque Saúl su señor ha muerto, y2 la casa de Judá me ha ungido rey sobre ellos».
Isboset proclamado rey de Israel
Pero Abner, hijo de Nera, comandante del ejército de Saúl, había tomado a Isboset1, hijo de Saúl, y lo llevó a Mahanaimb.
Y le hizo rey sobre Galaada, sobre Gesuri1b, sobre Jezreelc, sobre Efraín, sobre Benjamín y sobre todo Israel.
Isboset, hijo de Saúl, tenía cuarenta años cuando comenzó a reinar sobre Israel, y reinó dos años. La casa de Judá, sin embargo, siguió a David.
El tiempo1 que David reinó en Hebrón sobre la casa de Judá fue de siete años y seis mesesa.
Abner, hijo de Ner, salió de Mahanaim a Gabaóna con los siervos de Isboset, hijo de Saúl.
Y Joab, hijo de Sarviaa, y los siervos de David salieron y los encontraron1 junto al estanque de Gabaón; y se sentaron, unos a un2 lado del estanque y los otros al otro lado3.
Entonces Abnera dijo a Joab: «Que se levanten ahora los jóvenes y compitan1 delante de nosotros». «Que se levanten», respondió Joab.
Se levantaron y pasaron en igual número, doce por Benjamín e Isboset, hijo de Saúl, y doce de los siervos de David.
Cada uno agarró a su adversario1 por la cabeza, y metió su espada en el costado del adversario1 de manera que cayeron juntos. Por eso aquel lugar fue llamado Helcat Hazurim2, el cual está en Gabaón.
Aquel día la batalla fue muy reñida, y Abner y los hombres de Israel fueron derrotados delante de los siervos de Davida.
Estaban allí los tres hijos de Sarvia: Joab, Abisai y Asaela. Y Asael era tan ligero de pies como una gacela del campob.
Asael persiguió a Abner, y no se desvió1 ni a derecha ni a izquierda de ir tras Abner.
Entonces Abner, miró atrás y dijo: «¿Eres tú Asael?». «Yo soy», respondió él.
Abner le dijo: «Desvíate a tu derecha o a tu izquierda, apodérate de uno de los jóvenes y toma para ti sus despojos». Pero Asael no quería dejar de perseguirlo.
Abner volvió a decirle a Asael: «Deja de perseguirme. ¿Por qué he de derribarte en tierra? ¿Cómo podría entonces levantar mi rostro ante tu hermano Joaba?».
Pero él rehusó apartarse; por tanto, Abner lo hirió en el estómago con la parte trasera de la lanza, y la lanza le salió por la espalda; allí cayó, y allí mismo murió. Y todos los que venían al lugar donde Asael había caído y muerto, se deteníana.
Pero Joab y Abisai persiguieron a Abner, y cuando el sol se ponía, llegaron a la colina de Amma, que está frente a Gía junto al camino del desierto de Gabaón.
Los benjamitas se agruparon detrás de Abner formando una sola banda, y se detuvieron en la cumbre de una colina.
Abner llamó a Joab, y dijo: «¿Devorará la espada para siempre? ¿No sabes que el final será amargo? ¿Hasta cuándo esperarás para decirles1 que dejen de perseguir a sus hermanos?».
Respondió Joab: «Vive Dios, que si no hubieras hablado, ciertamente el pueblo, después de perseguir cada cual a su hermano, no se hubiera ido hasta la mañana».
Entonces Joab tocó la trompeta y todo el pueblo se detuvo; no persiguieron más a Israel ni continuaron peleando mása.
Abner y sus hombres marcharon toda aquella noche por el Arabá, cruzaron el Jordán, y caminando toda la mañana1, llegaron a Mahanaima.
Joab volvió también de perseguir a Abner, y cuando reunió a todo el pueblo, faltaban de los siervos de David, diecinueve hombres, además de Asael.
Pero los siervos de David habían herido de Benjamín y de los hombres de Abner, a 360 hombres, los cuales murieron.
Se llevaron a Asael y lo sepultaron en el sepulcro de su padre, que estaba en Belén. Joab y sus hombres caminaron toda la noche hasta que les amaneció1 en Hebróna.
Hubo larga guerraa entre la casa de Saúl y la casa de David; pero David se iba fortaleciendo, mientras que la casa de Saúl se iba debilitando.
Hijos de David nacidos en Hebrón
aA David le nacieron hijos en Hebrón; su primogénito fue Amnón, hijo de Ahinoamb la jezreelita;
el segundo, Quileab, de Abigail, viuda1 de Nabal de Carmel; el tercero, Absalón, hijo de Maaca, hija de Talmai, rey de Gesura;
el cuarto, Adonías, hijo de Haguita; el quinto, Sefatías, hijo de Abital,
y el sexto, Itream, de Egla, mujer de David. Estos le nacieron a David en Hebrón.
David y Abner
Durante la guerra que había entre la casa de Saúl y la casa de David, Abner se fortaleció en la casa de Saúla.
Y Saúl había tenido una concubina cuyo nombre era Rizpa, hija de Ajaa; entonces Isboset1 dijo a Abner: «¿Por qué te has llegado a la concubina de mi padre?».
Abner se enojó mucho por las palabras de Isboset, y dijo: «¿Acaso soy yo cabeza de perroa que pertenece a Judá? Hoy he mostrado bondad hacia la casa de tu padre Saúl, hacia sus hermanos y hacia sus amigos, y no te he entregado en manos de David; sin embargo, tú me acusas hoy de una ofensa con esta1 mujer.
»Así haga Dios a Abner, y aún mása, si lo que1 el Señor ha jurado a David no lo obtengo para élb:
transferir el reino de la casa de Saúl y establecer el trono de David sobre Israel y sobre Judá desde Dan hasta Beersebaa».
Y él ya no pudo responder a Abner ni una palabra, porque le temía.
Entonces Abner envió mensajeros a David de su parte y preguntó: «¿De quién es la tierra? Y que dijeran también: Haga su pacto conmigo, y mi mano será con usted para traer a usted a todo Israel».
Y David respondió: «Muy bien. Haré pacto contigo, pero una cosa demando de ti: No verás mi rostroa a menos de que cuando vengas a verme1 traigas a Mical, la hija de Saúlb».
Y David envió mensajeros a Isboset, el hijo de Saúl y le dijo: «Dame a mi mujer Mical, con la cual me desposé por 100 prepucios de los filisteosa».
Isboset, pues, envió a quitársela a su esposo, a Paltiel1, hijo de Lais.
Pero su esposo fue con ella, llorando mientras iba, y la siguió hasta Bahurima. Entonces Abner le dijo: «Ve, vuélvete». Y Paltiel se volvió.
Abner habló1 con los ancianos de Israela: «Hace tiempo que ustedes buscaban a David para que fuera su rey.
»Ahora pues, háganlo. Porque el Señor ha hablado acerca de David, diciendo: “Por mano de Mi siervo David salvaré1 a Mi pueblo Israel de mano de los filisteosa y de mano de todos sus enemigos”».
También Abner habló a oídos de los de Benjamín. Abner además fue a hablar a oídos de David en Hebrón de todo lo que parecía bien a1 Israel y a toda la casa de Benjamína.
Llegó Abner adonde estaba David, en Hebrón, y con él veinte hombres. Y David preparó un banquete para Abner y los hombres que lo acompañaban.
Y Abner dijo a David: «Me levantaré e iré a reunir a todo Israel junto a mi señor el rey para que hagan un pacto con usteda, y sea rey sobre todo lo que su corazón1 deseab». Entonces David despidió a Abner, y él se fue en paz.
Sucedió que los siervos de David y Joab vinieron de hacer una incursióna trayendo consigo mucho botín; pero Abner no estaba con David en Hebrón, porque él lo había despedido y se había ido en paz.
Cuando llegó Joab y todo el ejército que estaba con él, le dieron aviso a Joab diciéndole: «Abner, hijo de Ner, vino al rey, y él lo ha despedido y se ha ido en paz».
Entonces Joab vino al rey y dijo: «¿Qué ha hecho? Ya que Abner vino a usted; ¿por qué, pues, lo ha despedido y él ya se ha ido?
»Conoce a Abner, hijo de Ner, que vino a engañarlo y saber de sus salidas y de sus entradas, y a enterarse de todo lo que usted hacea».
La muerte de Abner
Y saliendo Joab de donde estaba David, envió mensajeros tras Abner, y lo hicieron volver desde el pozo de Sira; pero David no lo sabía.
Cuando Abner regresó a Hebrón, Joab lo llevó aparte en medio de la puerta para hablarle en privado, y allí, por causa de la sangre de Asael su hermanoa, lo hirió en el vientre y murió.
Cuando David lo supo después, dijo: «Yo y mi reino somos inocentes para siempre delante del Señor de la sangre de Abner, hijo de Ner.
»Caiga1 su sangre sobre la cabeza de Joab y sobre toda la casa de su padrea, y nunca falte en la casa de Joab quien padezca flujo, ni quien sea leprosob, ni quien se sostenga con báculo, ni quien muera a espada, ni quien carezca de pan».
Joab y su hermano Abisai mataron a Abner porque él había dado muerte a Asaela, hermano de ellos, en la batalla de Gabaón.
Entonces David dijo a Joab y a todo el pueblo que estaba con él: «Rasguen sus vestidosa, y cíñanse de cilicio, y hagan duelo delante de Abner». Y el rey David iba detrás del féretro.
Sepultaron, pues, a Abner en Hebrón. El rey alzó su voza y lloró junto al sepulcro de Abner, y lloró también todo el pueblo.
Y el rey entonó una elegíaa por Abner, y dijo:
«¿Había de morir Abner como muere un insensato?
»Tus manos no estaban atadas, ni tus pies puestos en grillos;
Como el que cae delante de los malvados1, has caído».
Y todo el pueblo volvió a llorar por él.
Entonces todo el pueblo se llegó a David para persuadirlo a1 que comiera pan mientras aún era de díaa. Pero David juró: «Así me haga Dios y aun más, si pruebo pan o cosa algunab antes de ponerse el solc».
Todo el pueblo reparó en ello, y les agradó1, pues todo lo que el rey hacía agradaba a2 todo el pueblo.
Así todo el pueblo y todo Israel comprendió aquel día que no había sido el deseo del rey que se diera muerte a Abner, hijo de Ner.
Entonces el rey dijo a sus siervos: «¿No saben…
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Notas al pie
- 1 mujer.
- 1 hecho.
- 1 haga.
- 1 hijos de valor.
- 2 y también.
- 1En 1 Crón. 8:33, Es-baal.
- 1 Ashuri.
- 1 número de días.
- 1 los encontraron juntos.
- 2 estos a este.
- 3 estos a este lado del estanque.
- 1 nos diviertan.
- 1 compañero.
- 2 el campo de filos de espada.
- 1 no se desvió para ir.
- 1 no le dirás al pueblo.
- 1 bitrón.
- 1 los iluminó.
- 1 mujer.
- 1Así en algunos y versiones antiguas; en el , él dijo.
- 1 la.
- 1 como.
- 1 a ver mi rostro.
- 1En 1 Sam. 25:44, Palti.
- 1 tuvo una palabra.
- 1Así en muchos y versiones antiguas; en el , él salvará.
- 1 era bueno a los ojos de.
- 1 alma.
- 1 Arremolínese.
- 1 hijos de maldad.
- 1 para hacer.
- 1 fue bueno a sus ojos.
- 2 era bueno a los ojos de.
Referencias cruzadas
- a1 Sam. 23:2, 4, 9–12
- bJos. 14:13; 1 Sam. 30:31
- a1 Sam. 25:42, 43
- a1 Sam. 30:9; 1 Crón. 12:1
- a1 Sam. 16:13; 2 Sam. 5:3, 5
- b1 Sam. 31:11–13
- a1 Sam. 23:21; Sal. 115:15
- aEx. 34:6; 2 Tim. 1:16
- a1 Sam. 14:50
- bGn. 32:2; 2 Sam. 17:24
- aJos. 22:9
- bJue. 1:32
- c1 Sam. 29:1
- a2 Sam. 5:5
- aJos. 10:12; 18:25
- a2 Sam. 8:16; 1 Crón. 2:16; 11:6
- a2 Sam. 2:16, 17
- a2 Sam. 3:1
- a1 Crón. 2:16
- b1 Crón. 12:8; Hab. 3:19
- a2 Sam. 3:27
- a2 Sam. 20:12
- a2 Sam. 3:1
- a2 Sam. 2:8
- aGn. 47:29, 30; Jue. 8:32
- a1 Rey. 14:30; Sal. 46:9
- a2 Sam. 3:2–5: 1 Crón. 3:1–4
- b1 Sam. 25:42, 43
- a1 Sam. 27:8; 2 Sam. 14:32; 15:8; 1 Crón. 3:2
- a1 Rey. 1:5
- a2 Sam. 2:8, 9
- a2 Sam. 21:8–11
- a1 Sam. 24:14; 2 Sam. 9:8
- a1 Rey. 19:2
- b1 Sam. 15:28
- a1 Sam. 3:20; 15:28
- aGn. 43:3
- b1 Sam. 18:20; 19:11
- a1 Sam. 18:25, 27
- a2 Sam. 16:5; 19:16
- a1 Sam. 8:4
- a1 Sam. 9:16; 15:28
- a1 Sam. 10:20, 21; 1 Crón. 12:29
- a2 Sam. 3:10, 12
- b1 Rey. 11:37
- a1 Sam. 27:8
- aDt. 28:6; 1 Sam. 29:6; Isa. 37:28
- a2 Sam. 2:23; 20:9, 10; 1 Rey. 2:5
- aDt. 21:6–9; 1 Rey. 2:31–33
- bLev. 13:46
- a2 Sam. 2:23
- aGn. 37:34; Jue. 11:35
- aJob 31:28, 29; Prv. 24:17
- a2 Sam. 1:17; 2 Crón. 35:25
- a2 Sam. 12:17
- b1 Sam. 3:17
- c2 Sam. 1:12
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