2º Samuel 1–20
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David oye de la muerte de Saúl
Después de la muerte de Saúla, habiendo regresado David de derrotar1 a los amalecitas, David permaneció dos días en Siclagb.
Al tercer día, un hombre llegó del campamento de Saúla con sus ropas rasgadas y polvo1 sobre su cabezab. Al llegar ante David, se inclinó a tierra y se postróc.
David le preguntó: «¿De dónde vienes?». «Me he escapado del campamento de Israel», le respondió.
David le preguntó1: «¿Qué acontecióa? Te ruego que me lo digas». Y él respondió1: «El pueblo ha huido de la batalla, y también muchos del pueblo han caído y han muerto; también Saúl y su hijo Jonatán han muerto».
Así que David le preguntó al joven que se lo había contado: «¿Cómo sabes que Saúl y su hijo Jonatán han muerto?».
El joven que se lo había contado, dijo: «Yo estaba por casualidad en el monte Gilboa, y vi que Saúl estaba apoyado sobre su lanzaa. Y que los carros y los jinetes lo perseguían de cerca.
»Al mirar él hacia atrás, me vio y me llamó. Y dije: “Aquí estoy”.
»Y él me dijo: “¿Quién eres?”. Y le respondí: “Soy un amalecitaa”.
»Entonces él me dijo: “Te ruego que te pongas junto a mí y me mates, pues la agonía se ha apoderado de mí, porque todavía estoy con vida1”.
»Me puse, pues, junto a él y lo matéa, porque yo sabía que él no podía vivir después de haber caído. Tomé la coronab que estaba en su cabeza y la pulsera que estaba en su brazo, y los he traído aquí a mi señor».
Entonces David agarró sus ropas y las rasgóa, y así hicieron también todos los hombres que estaban con él.
Se lamentaron y lloraron y ayunaron hasta el atardecera por Saúl y por su hijo Jonatán, por el pueblo del Señor y por la casa de Israel, porque habían caído a espada.
David le preguntó al joven que se lo había contado: «¿De dónde eres?». «Soy hijo de un extranjero, un amalecitaa», le respondió.
Y David le dijo: «¿Cómo es que no tuviste temor de extender tu mano para destruir al ungido del Señora?».
Llamando David a uno de los jóvenes, le dijo: «Ve, mátalo1». Y él lo hirió, y murióa.
Y David le dijo: «Tu sangre sea sobre tu cabezaa, porque tu boca ha testificado contra ti, al decir: “Yo he matado al ungido del Señorb”».
Elegía de David por Saúl y Jonatán
Entonces David entonó esta elegía por Saúl y por su hijo Jonatána,
y ordenó1 que enseñaran a los hijos de Judá el cántico del arco; el cual está escrito en el libro de Jasera:
«Tu1 hermosura, oh Israel, ha perecido sobre tus montes2.
¡Cómo han caído los valientesa!
»No lo anuncien en Gat,
No lo proclamen en las calles de Ascalón;
Para que no se regocijen las hijas de los filisteosa,
Para que no se alegren las hijas de los incircuncisosb.
»Oh montes de Gilboaa,
No haya sobre ustedes rocío ni lluvia, ni campos de ofrendasb;
Porque allí fue deshonrado el escudo de los valientes,
El escudo de Saúl, no ungido con aceitec.
»De la sangre de los muertos, de la grasa de los poderosos,
El arco de Jonatán no volvía atrás,
Y la espadaa de Saúl no volvía vacía.
»Saúl y Jonatán, amados y amables en su vida,
Y en su muerte no fueron separados;
Más ligeros eran que águilasa,
Más fuertes que leonesb.
»Hijas de Israel, lloren por Saúl,
Que las vestía lujosamente de escarlata,
Que ponía adornos de oro en sus vestidos.
»¡Cómo han caído los valientes en medio de la batallaa!
Jonatán, muerto en tus alturas.
»Estoy afligido por ti, Jonatán, hermano mío;
Tú me has sido muy estimado.
Tu amor fue para mí más maravilloso
Que el amor de las mujeresa.
»¡Cómo han caído los valientesa,
Y perecido las armas de guerrab!».
David proclamado rey de Judá
Después de esto David consultó al Señora: «¿Subiré a alguna de las ciudades de Judá?». Y el Señor le dijo: «Sube». «¿Adónde subiré?», dijo David. Y Él dijo: «A Hebrónb».
Entonces David subió allá, y también sus dos mujeres, Ahinoam la jezreelita y Abigaila, viuda1 de Nabal, el de Carmel.
Y David trajo a los hombres que estaban con él, cada uno con su familiaa; y habitaron en las ciudades de Hebrón.
Los hombres de Judá vinieron y ungieron allí a David como rey sobre la casa de Judáa.
Y avisaron a David: «Fueron los hombres de Jabes de Galaad los que sepultaron a Saúlb».
Y David envió mensajeros a los hombres de Jabes de Galaad, a decirles: «Benditos sean del Señor, porque han mostrado1 esta bondad a Saúl su señora, y lo han sepultado.
»Ahora, que el Señor les muestre1 misericordia y verdada; y yo también les haré bien por esto que han hecho.
»Fortalezcan, pues, sus manos, y sean valientes1 porque Saúl su señor ha muerto, y2 la casa de Judá me ha ungido rey sobre ellos».
Isboset proclamado rey de Israel
Pero Abner, hijo de Nera, comandante del ejército de Saúl, había tomado a Isboset1, hijo de Saúl, y lo llevó a Mahanaimb.
Y le hizo rey sobre Galaada, sobre Gesuri1b, sobre Jezreelc, sobre Efraín, sobre Benjamín y sobre todo Israel.
Isboset, hijo de Saúl, tenía cuarenta años cuando comenzó a reinar sobre Israel, y reinó dos años. La casa de Judá, sin embargo, siguió a David.
El tiempo1 que David reinó en Hebrón sobre la casa de Judá fue de siete años y seis mesesa.
Abner, hijo de Ner, salió de Mahanaim a Gabaóna con los siervos de Isboset, hijo de Saúl.
Y Joab, hijo de Sarviaa, y los siervos de David salieron y los encontraron1 junto al estanque de Gabaón; y se sentaron, unos a un2 lado del estanque y los otros al otro lado3.
Entonces Abnera dijo a Joab: «Que se levanten ahora los jóvenes y compitan1 delante de nosotros». «Que se levanten», respondió Joab.
Se levantaron y pasaron en igual número, doce por Benjamín e Isboset, hijo de Saúl, y doce de los siervos de David.
Cada uno agarró a su adversario1 por la cabeza, y metió su espada en el costado del adversario1 de manera que cayeron juntos. Por eso aquel lugar fue llamado Helcat Hazurim2, el cual está en Gabaón.
Aquel día la batalla fue muy reñida, y Abner y los hombres de Israel fueron derrotados delante de los siervos de Davida.
Estaban allí los tres hijos de Sarvia: Joab, Abisai y Asaela. Y Asael era tan ligero de pies como una gacela del campob.
Asael persiguió a Abner, y no se desvió1 ni a derecha ni a izquierda de ir tras Abner.
Entonces Abner, miró atrás y dijo: «¿Eres tú Asael?». «Yo soy», respondió él.
Abner le dijo: «Desvíate a tu derecha o a tu izquierda, apodérate de uno de los jóvenes y toma para ti sus despojos». Pero Asael no quería dejar de perseguirlo.
Abner volvió a decirle a Asael: «Deja de perseguirme. ¿Por qué he de derribarte en tierra? ¿Cómo podría entonces levantar mi rostro ante tu hermano Joaba?».
Pero él rehusó apartarse; por tanto, Abner lo hirió en el estómago con la parte trasera de la lanza, y la lanza le salió por la espalda; allí cayó, y allí mismo murió. Y todos los que venían al lugar donde Asael había caído y muerto, se deteníana.
Pero Joab y Abisai persiguieron a Abner, y cuando el sol se ponía, llegaron a la colina de Amma, que está frente a Gía junto al camino del desierto de Gabaón.
Los benjamitas se agruparon detrás de Abner formando una sola banda, y se detuvieron en la cumbre de una colina.
Abner llamó a Joab, y dijo: «¿Devorará la espada para siempre? ¿No sabes que el final será amargo? ¿Hasta cuándo esperarás para decirles1 que dejen de perseguir a sus hermanos?».
Respondió Joab: «Vive Dios, que si no hubieras hablado, ciertamente el pueblo, después de perseguir cada cual a su hermano, no se hubiera ido hasta la mañana».
Entonces Joab tocó la trompeta y todo el pueblo se detuvo; no persiguieron más a Israel ni continuaron peleando mása.
Abner y sus hombres marcharon toda aquella noche por el Arabá, cruzaron el Jordán, y caminando toda la mañana1, llegaron a Mahanaima.
Joab volvió también de perseguir a Abner, y cuando reunió a todo el pueblo, faltaban de los siervos de David, diecinueve hombres, además de Asael.
Pero los siervos de David habían herido de Benjamín y de los hombres de Abner, a 360 hombres, los cuales murieron.
Se llevaron a Asael y lo sepultaron en el sepulcro de su padre, que estaba en Belén. Joab y sus hombres caminaron toda la noche hasta que les amaneció1 en Hebróna.
Hubo larga guerraa entre la casa de Saúl y la casa de David; pero David se iba fortaleciendo, mientras que la casa de Saúl se iba debilitando.
Hijos de David nacidos en Hebrón
aA David le nacieron hijos en Hebrón; su primogénito fue Amnón, hijo de Ahinoamb la jezreelita;
el segundo, Quileab, de Abigail, viuda1 de Nabal de Carmel; el tercero, Absalón, hijo de Maaca, hija de Talmai, rey de Gesura;
el cuarto, Adonías, hijo de Haguita; el quinto, Sefatías, hijo de Abital,
y el sexto, Itream, de Egla, mujer de David. Estos le nacieron a David en Hebrón.
David y Abner
Durante la guerra que había entre la casa de Saúl y la casa de David, Abner se fortaleció en la casa de Saúla.
Y Saúl había tenido una concubina cuyo nombre era Rizpa, hija de Ajaa; entonces Isboset1 dijo a Abner: «¿Por qué te has llegado a la concubina de mi padre?».
Abner se enojó mucho por las palabras de Isboset, y dijo: «¿Acaso soy yo cabeza de perroa que pertenece a Judá? Hoy he mostrado bondad hacia la casa de tu padre Saúl, hacia sus hermanos y hacia sus amigos, y no te he entregado en manos de David; sin embargo, tú me acusas hoy de una ofensa con esta1 mujer.
»Así haga Dios a Abner, y aún mása, si lo que1 el Señor ha jurado a David no lo obtengo para élb:
transferir el reino de la casa de Saúl y establecer el trono de David sobre Israel y sobre Judá desde Dan hasta Beersebaa».
Y él ya no pudo responder a Abner ni una palabra, porque le temía.
Entonces Abner envió mensajeros a David de su parte y preguntó: «¿De quién es la tierra? Y que dijeran también: Haga su pacto conmigo, y mi mano será con usted para traer a usted a todo Israel».
Y David respondió: «Muy bien. Haré pacto contigo, pero una cosa demando de ti: No verás mi rostroa a menos de que cuando vengas a verme1 traigas a Mical, la hija de Saúlb».
Y David envió mensajeros a Isboset, el hijo de Saúl y le dijo: «Dame a mi mujer Mical, con la cual me desposé por 100 prepucios de los filisteosa».
Isboset, pues, envió a quitársela a su esposo, a Paltiel1, hijo de…
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Footnotes
- 1 de herir.
- 1 tierra.
- 1 dijo.
- 1 porque toda mi alma está aún en mí.
- 1 cae sobre él.
- 1 dijo.
- 1 La.
- 2O tus lugares altos.
- 1 mujer.
- 1 hecho.
- 1 haga.
- 1 hijos de valor.
- 2 y también.
- 1En 1 Crón. 8:33, Es-baal.
- 1 Ashuri.
- 1 número de días.
- 1 los encontraron juntos.
- 2 estos a este.
- 3 estos a este lado del estanque.
- 1 nos diviertan.
- 1 compañero.
- 2 el campo de filos de espada.
- 1 no se desvió para ir.
- 1 no le dirás al pueblo.
- 1 bitrón.
- 1 los iluminó.
- 1 mujer.
- 1Así en algunos y versiones antiguas; en el , él dijo.
- 1 la.
- 1 como.
- 1 a ver mi rostro.
- 1En 1 Sam. 25:44, Palti.
Cross references
- a1 Sam. 31:6
- b1 Sam. 30:1, 17, 26
- a2 Sam. 4:10
- b1 Sam. 4:12
- c1 Sam. 25:23
- a1 Sam. 4:16
- a1 Sam. 28:4; 31:1–6; 1 Crón. 10:4–10
- a1 Sam. 15:3; 30:1, 13, 17
- aJue. 9:54
- b2 Rey. 11:12
- aGn. 37:29, 34; Jos. 7:6; 2 Crón. 34:27; Esd. 9:3
- a2 Sam. 3:35
- a2 Sam. 1:8
- a1 Sam. 24:6; 26:9, 11, 16
- a2 Sam. 4:10, 12
- a1 Sam. 26:9; 2 Sam. 3:28, 29; 1 Rey. 2:32
- b2 Sam. 1:10; Luc. 19:22
- a2 Crón. 35:25
- aJos. 10:13
- a2 Sam. 1:25, 27
- aEx. 15:20, 21; 1 Sam. 18:6; 31:8–13; Miq. 1:10
- b1 Sam. 14:6
- a1 Sam. 31:1
- bEzq. 31:15
- cIsa. 21:5
- aDt. 32:42; 1 Sam. 18:4; Isa. 34:6
- aJer. 4:13
- bJue. 14:18
- a2 Sam. 1:19, 27
- a1 Sam. 18:1–4
- a2 Sam. 1:19, 25
- bIsa. 13:5
- a1 Sam. 23:2, 4, 9–12
- bJos. 14:13; 1 Sam. 30:31
- a1 Sam. 25:42, 43
- a1 Sam. 30:9; 1 Crón. 12:1
- a1 Sam. 16:13; 2 Sam. 5:3, 5
- b1 Sam. 31:11–13
- a1 Sam. 23:21; Sal. 115:15
- aEx. 34:6; 2 Tim. 1:16
- a1 Sam. 14:50
- bGn. 32:2; 2 Sam. 17:24
- aJos. 22:9
- bJue. 1:32
- c1 Sam. 29:1
- a2 Sam. 5:5
- aJos. 10:12; 18:25
- a2 Sam. 8:16; 1 Crón. 2:16; 11:6
- a2 Sam. 2:16, 17
- a2 Sam. 3:1
- a1 Crón. 2:16
- b1 Crón. 12:8; Hab. 3:19
- a2 Sam. 3:27
- a2 Sam. 20:12
- a2 Sam. 3:1
- a2 Sam. 2:8
- aGn. 47:29, 30; Jue. 8:32
- a1 Rey. 14:30; Sal. 46:9
- a2 Sam. 3:2–5: 1 Crón. 3:1–4
- b1 Sam. 25:42, 43
- a1 Sam. 27:8; 2 Sam. 14:32; 15:8; 1 Crón. 3:2
- a1 Rey. 1:5
- a2 Sam. 2:8, 9
- a2 Sam. 21:8–11
- a1 Sam. 24:14; 2 Sam. 9:8
- a1 Rey. 19:2
- b1 Sam. 15:28
- a1 Sam. 3:20; 15:28
- aGn. 43:3
- b1 Sam. 18:20; 19:11
- a1 Sam. 18:25, 27
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