2º Reyes 10:1–14
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Acab tenía setenta hijos en Samaria. Y Jehú escribió cartas y las envió a Samaria, a los príncipes de Jezreel, a los ancianos y a los preceptores de los hijos de Acaba, diciendo:
«Ahora, cuando esta carta llegue a ustedesa, como los hijos de su señor están con ustedes, así como también los carros y los caballos y una ciudad fortificada y las armas,
escojan al mejor y más capaz1 de entre los hijos de su señor, y pónganlo en el trono de su padre, y luchen por la casa de su señor».
Pero ellos temieron en gran manera y dijeron: «Si los dos reyes no pudieron sostenersea delante de él; ¿cómo, pues, podremos sostenernos nosotros?».
Y el que estaba a cargo de la casa, y el que estaba sobre la ciudad, los ancianos, y los preceptores de los hijos, enviaron palabra a Jehú, diciendo: «Somos sus siervos, haremos todo lo que nos digas, a nadie proclamaremos rey. Haga usted lo que le parezcaa bien».
Entonces por segunda vez les escribió una carta, diciendo: «Si están de mi parte y escuchan mi voz, tomen las cabezas de los hombres, de los hijos de su señor, y vengan a verme a Jezreel mañana a estas horas». Y los hijos del rey, setenta personas, estaban con los principales de la ciudad, que los criaban.
Cuando les llegó la carta, tomaron a los hijos del rey y los degollaron, setenta personasa, pusieron sus cabezas en canastas y se las enviaron a Jehú en Jezreel.
Cuando el mensajero vino y le avisó: «Han traído las cabezas de los hijos del rey», él dijo: «Pónganlas en dos montones a la entrada de la puerta hasta la mañana».
Por la mañana, Jehú salió, y estando en pie, dijo a todo el pueblo: «Ustedes son inocentes1a; porque yo conspiré contra mi señor y lo matéb, pero, ¿quién mató a todos estos?
»Sepan entonces que no caerá a tierra ninguna de las palabras del Señor, las cuales el Señor habló acerca de la casa de Acaba. El Señor ha hecho lo que habló por medio de Su siervo Elíasb».
Jehú mató a todos los que quedaban de la casa de Acab en Jezreel, y a todos sus grandes, a sus amigos íntimos y a sus sacerdotes, hasta que no le dejó ningún sobrevivientea.
Después Jehú se levantó y partió, y fue a Samaria. En el camino mientras estaba en Bet Eked de los pastores,
se encontró con los parientes1 de Ocozías, rey de Judáa, y les preguntó: «¿Quiénes son ustedes?». Y ellos respondieron: «Somos parientes1 de Ocozías; y hemos descendido para saludar a2 los hijos del rey y a los hijos de la reina madre».
Entonces Jehú dijo: «Tómenlos vivos». Y los tomaron vivos, y los mataron en el foso de Bet Eked, cuarenta y dos hombres. No dejó ninguno de ellos.
Footnotes
Cross references
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