2º Crónicas 36:14–20
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Asimismo todos los jefes de los sacerdotes y el pueblo fueron infieles en gran manera, y siguieron todas las abominaciones de las naciones, y profanaron la casa del Señor que Él había consagrado en Jerusalén.
El Señor, Dios de sus padres, les envió palabra repetidas veces por Sus mensajerosa, porque Él tenía compasión de Su pueblo y de Su morada.
Pero ellos continuamente se burlaban de los mensajeros de Diosa, despreciaban Sus palabras y se burlabanb de Sus profetas, hasta que subió el furor del Señor contra Su puebloc, y ya no hubo remedio.
aEntonces Dios hizo subir contra ellos al rey de los caldeos, que mató a espada a sus jóvenes en la casa de su santuario, y no tuvo compasión del joven ni de la virgen, del viejo ni del débil; a todos ellos los entregó en su mano.
Todos los objetos de la casa de Dios, grandes y pequeños, los tesoros de la casa del Señor y los tesoros del rey y de sus oficiales, todo se lo llevó a Babiloniaa.
Y quemaron la casa de Dios, derribaron la muralla de Jerusalén, prendieron fuego a todos sus palacios1 y destruyeron todos sus objetos valiososa.
A los que habían escapado de la espada los llevó a Babiloniaa; y fueron siervos de él y de sus hijosb hasta el dominio del reino de Persia,
Footnotes
- 1O fortalezas.
Cross references
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